PLN está obligado a renovarse para no caer en el abismo, según analistas

Agrupación política carga con tres derrotas electorales consecutivas desde 2014

De izquierda a derecha, José María Figueres, excandidato y expresidente, Kattia Rivera, presidenta del PLN, y la exmandataria Laura Chinchilla. (Archivo/CRH).

(CRHoy.com) -La salida de la exmandataria Laura Chinchilla Miranda de las filas del Partido Liberación Nacional (PLN) es un fuerte remezón que obliga a esa agrupación política a una profunda renovación para no caer en el abismo.

Así lo reconocen tres analistas, quienes sostienen que el futuro de ese partido, el de mayor trayectoria en la historia política costarricense, dependerá de la capacidad para oxigenar sus estructuras internas, renovar liderazgos, así como de leer correctamente y responder a las demandas de sus bases electorales y de los ciudadanos en general.

La renuncia de Chinchilla Miranda al PLN -agrupación política que la llevó al poder en mayo de 2010- es un fuerte mensaje que se suma en una espiral de crisis a la que entró el partido en 2014 y de la cual no ha salido. Por el contrario, parece agravarse.

La consultora en comunicación y estrategia política, Fanny Ramírez, asegura que la decisión de la expresidenta de la República (2010-2014) es un llamado de atención "al límite" a un partido político que ha demostrado una amplia resistencia a renovarse.

Un partido que ha estado de oídos sordos, un partido que no se ha modernizado, que no ha permitido una renovación de sus estructuras, que incluso ha sido de oídos sordos hacia la crítica y las exigencias de una ciudadanía que ha estado muy beligerante, sobre todo en temas de corrupción, en temas de narcotráfico, en política.

Ramírez manifiesta que el PLN "viene en picada desde hace mucho tiempo" y a, pesar de ello, aún mantiene a figuras que no son del agrado de una buena parte de los costarricenses que todavía les guardan facturas.

"Es un partido que está en deuda con la gente, es un partido que no ha sabido reaccionar, no ha sabido modernizarse, no ha sabido abrirle las puertas a la gente por su mérito, y no por su apellido, y ese tipo de cosas lo que provoca es la autodestrucción", opinó la consultora.

Remezón

La salida de Chinchilla de las filas verdiblancas al mismo tiempo recuerda que fue la última gobernante que Liberación Nacional logró llevar al poder.

La agrupación política carga con tres derrotas electorales consecutivas.

En 2014, el entonces aspirante presidencial, Johnny Araya Monge, abandonó la carrera electoral y le dejó el camino libre a su rival, Luis Guillermo Solís, quien se convirtió en Presidente bajo la bandera del Partido Acción Ciudadana (PAC), tras una segunda ronda.

Cuatro años después, Antonio Álvarez Desanti, quien era candidato presidencial liberacionista en 2018, perdió frente al hoy expresidente Carlos Alvarado, quien lideró la segunda administración del PAC.

A esas dos derrotas electorales se sumaron en 2021 los cuestionamientos al secretario general de Liberación Nacional, Gustavo Viales, tras reconocer que visitó un condominio en Heredia propiedad de un narcotraficante investigado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y el escándalo "Diamante" que involucró a 6 alcaldes, 4 del PLN, entre ellos Johnny Araya Monge, con presuntos delitos en contratos de obra pública municipal.

Un año después, en abril de 2022, el PLN, con la candidatura presidencial del exmandatario José María Figueres, sumó su tercer fracaso electoral consecutivo al perder frente al hoy mandatario Rodrigo Chaves, del Partido Progreso Social Democrático (PPSD).

Ensimismamiento

José María Figueres, excandidato presidencial del PLN. (Archivo/CRH).

Según el analista Sergio Araya, coordinador de proyectos del Área Política para Costa Rica de la Fundación Konrad Adenuaer, Liberación Nacional enfrenta problemas serios que la expresidenta Chinchilla deja entrever en su nota de desafiliación al partido.

Uno de ellos, planteado por ella misma, es su ensimismamiento. Es decir, el no hacer esa lectura rigurosa, crítica, contundente con resultados tangibles, medibles y concretos de esa autoevaluación de qué es lo que ocurre con el partido, de cuáles son sus debilidades actuales, sus desafíos en el inmediato y en el mediano plazo.

Queda en evidencia, de acuerdo con Araya, que el PLN es una agrupación política con una visión de corto alcance en este momento que pareciera reproducir intereses de grupos de poder de la agrupación "que ponen como prioridad su propia agenda" frente a la del partido.

Es un fuerza política que si no se reconstituye, que si no se reconecta con la ciudadanía, especialmente con los que no son de una base liberacionista que, además va en descenso, pues sí puede llegar a convertirse en una fuerza que va ir disminuyendo su predominio en el ámbito nacional. Ha ido perdiendo arraigo y arrastre, y las nuevas generaciones no la están viendo como una opción viable.

Sin duda alguna, la salida de Chinchilla es un síntoma más de la crisis que experimenta Liberación Nacional, apunta el también politólogo Gustavo Araya, de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Es un efecto de la crisis que vive el PLN. Se requieren nuevos planteamientos, más que oposición, más que posiciones encontradas con los diferentes gobiernos de turno, más que propuestas vacías sin un orden lógico, se requiere que haya efectivamente una propuesta programática e ideológica.

Es también, según este politólogo, un mensaje claro al partido para que vuelva su mirada a sectores sociales, ambientales, sindicales y empresariales que han sido dejados de lado por el PLN y que ahora le pasan la factura.

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