La tradición guanacasteca se saborea entre rosquillas, tortillas y arroz de maíz

Cada tortilla palmeada, cada rosquilla y cada olla de arroz de maíz conservan técnicas, ingredientes y conocimientos.
La identidad de Guanacaste también se preserva en la cocina. Rosquillas, tortillas palmeadas, arroz de maíz, chicheme y decenas de recetas tradicionales siguen preparándose con técnicas heredadas de generación en generación, convirtiendo la gastronomía en uno de los principales símbolos culturales de la provincia.
Detrás de cada platillo hay familias que mantienen vivas recetas centenarias y comparten un conocimiento que trasciende la cocina. Para ellas, preparar comida típica también significa conservar una parte de la historia de Guanacaste.
El maíz como símbolo de una tradición
En la comunidad de Guaitil de Santa Cruz, reconocida por mantener viva la herencia chorotega, Kattia Montero Angulo dedica sus días a preparar algunos de los platillos más representativos de la gastronomía guanacasteca.
Desde temprano enciende el horno, amasa y transforma cada semana decenas de kilos de maíz en recetas que durante generaciones han acompañado la mesa de las familias de la provincia.
Rosquillas, tanelas, empanadas dulces y saladas, gallina arreglada con tortilla palmeada, arroz de maíz, chicheme, tamales de elote, perrerreque, chorreadas y atoles forman parte de una producción que consume cerca de 500 kilos de maíz al mes.
"Mis abuelos me lo inculcaron, especialmente mi abuelita Luz, y nosotros se lo transmitimos a todo el que quiera aprender, porque no queremos que nuestra cultura desaparezca", contó.
Su emprendimiento nació en 2015 y desde entonces convirtió la cocina en un espacio para compartir las recetas que heredó de su familia.
Para Montero, preparar estos platillos va mucho más allá de vender comida.
"Nos dedicamos a hacer todo lo que es tradición y gastronomía de nuestro querido Guanacaste. Queremos que la gente venga, la viva y la pruebe", afirmó.
Sabores que reciben a quienes visitan la provincia
A pocos kilómetros de allí, otro sitio se convirtió en una parada obligatoria para quienes desean conocer la cocina tradicional guanacasteca.
En el restaurante La Cocina Criolla El Palenque, las recetas típicas siguen ocupando el lugar principal del menú.
Cada día recibe a vecinos y turistas nacionales y extranjeros que buscan descubrir Guanacaste a través de sus sabores.
Kembly Villafuerte explicó que el compromiso del restaurante es preparar cada platillo respetando las recetas y técnicas que identifican a la provincia desde hace generaciones.
El propósito, aseguró, es que cada visitante pueda conocer una parte de la historia y la cultura guanacasteca alrededor de la mesa.
Una tradición que se transmite todos los días
Más que una colección de recetas, la gastronomía guanacasteca refleja la historia, el trabajo y la identidad de la provincia.
Cada tortilla palmeada, cada rosquilla y cada olla de arroz de maíz conservan técnicas, ingredientes y conocimientos que han pasado de una generación a otra.
Por eso, aunque el 25 de julio concentra buena parte de las celebraciones de la Anexión del Partido de Nicoya, esta tradición se mantiene viva los 365 días del año.
Mientras unas manos siguen amasando el maíz y otras encienden el horno de barro, Guanacaste continúa preservando una parte esencial de su identidad a través de los sabores que han acompañado a su gente durante generaciones.
Esta información forma parte de un especial sobre los desafíos que enfrenta Guanacaste en el marco de la conmemoración de la Anexión del Partido de Nicoya. Estas son las demás publicaciones de la serie:













