Ella es Patricia Vargas, la nueva presidenta de la Corte Suprema de Justicia

26 de Oct. 2026 | 12:38 pm
Patricia Vargas, presidenta de la Corte Suprema de Justicia. CRH

Patricia Vargas, presidenta de la Corte Suprema de Justicia. CRH

Patricia Vargas González es la nueva presidenta de la Corte Suprema de Justicia durante los próximos cuatro años, tras ser electa este lunes por el pleno de magistrados. Su llegada al puesto representa el ascenso de una magistrada que forma parte de la generación más reciente de la cúpula judicial.

Vargas, de 56 años, integra la Sala III de Casación Penal y llegó a la magistratura en 2023, cuando la Asamblea Legislativa la eligió para un periodo de ocho años.

Antes de ese nombramiento, acumuló 25 años de experiencia en distintas funciones del Poder Judicial, desde la defensa pública hasta la judicatura penal y el trabajo como letrada en la Sala de Casación Penal.

Su carrera incluye labores como jueza de juicio y de apelaciones, particularmente en Tribunales de Goicoechea. Ese recorrido le permitió conocer distintas etapas de la administración de justicia antes de incorporarse al máximo órgano judicial.

La formación académica y la docencia también ocupan un lugar importante en su perfil. Vargas se graduó en Derecho en la Universidad de Costa Rica (UCR), donde obtuvo una maestría en Ciencias Penales. Además, completó un doctorado en Derecho Penal en la Universidad de Salamanca, en España, donde recibió la máxima distinción.

Actualmente, imparte lecciones en la Facultad de Derecho y en la Maestría en Ciencias Penales de la UCR, así como en la Universidad Nacional (UNA). También cuenta con publicaciones académicas e investigaciones especializadas en su campo.

Su llegada a la presidencia ocurre en un momento en que el Poder Judicial enfrenta presiones relacionadas con su presupuesto, su independencia y la necesidad de mejorar la respuesta del sistema de justicia.

Entre las prioridades que ha planteado figuran la defensa de la autonomía judicial y la sostenibilidad financiera de la institución.

La nueva presidenta tendrá que conducir la Corte Plena y representar al Poder Judicial en una coyuntura marcada por el debate sobre los recursos públicos, la eficiencia institucional y la relación con los demás poderes de la República.

Con 25 años de experiencia judicial y una trayectoria que combina el trabajo en tribunales, la magistratura y la academia, Vargas llega a la presidencia como parte de una generación que asumió recientemente posiciones de liderazgo dentro de la institución.

Propuestas y prioridades

La prioridad fundamental de su propuesta es la defensa categórica de la institucionalidad y de la independencia judicial frente a ataques deliberados y discursos que buscan debilitar al Poder Judicial y a sus trabajadores.

Considera prioritario combatir el ahogo financiero de la institución y mejorar la comunicación externa para dar a conocer a la ciudadanía los resultados positivos y la alta productividad que los servidores judiciales alcanzan día con día. Sus primeros temas a atender al asumir la presidencia:

  1. Contención del golpe presupuestario: Atenderá con urgencia la reducción de más de 10,000 millones de colones y el congelamiento de casi 30,000 millones proyectados para el presupuesto de 2027, los cuales amenazan la adquisición de licencias tecnológicas básicas para notificar y el equipamiento del OIJ.
  2. Defensa de las plazas de servicio: Gestionará la preservación de 2,463 plazas operativas que se pretenden congelar (incluyendo más de 800 del OIJ y más de 700 jueces), cuya ausencia provocaría el cierre de despachos esenciales como el Juzgado Penal Juvenil de Corredores.
  3. Apuesta por la inteligencia artificial generativa: Implementará herramientas de inteligencia artificial generativa para automatizar todos los procesos administrativos y de gestión que no requieran una decisión jurisdiccional directa, con el fin de reducir drásticamente la mora judicial.
  4. Reformas procesales para descongestionar juicios: Impulsará ante la Asamblea Legislativa reformas al proceso penal para asegurar que solo los casos estrictamente necesarios lleguen a la etapa de juicio, la cual actualmente concentra el 70% de la duración total de las causas penales.