Semana de la Novela: Larissa Rú escribió a los 17 años la obra que impulsó su carrera

La escritora costarricense Larissa Quesada, conocida como Larissa Rú, escribió Cómo sobrevivir a una tormenta extranjera cuando tenía apenas 17 años, durante una estancia en Europa. La experiencia de vivir lejos de casa, conocer otras realidades y observar el sufrimiento de personas migrantes marcó una historia que terminaría impulsando su carrera literaria.
A los 17 años, mientras vivía en Bélgica, comenzó a darle forma a una historia atravesada por la soledad, el miedo y la búsqueda de un lugar al cual pertenecer. La experiencia de encontrarse lejos de casa, en medio de una realidad marcada por los ataques terroristas y las crisis migratorias, se convirtió en el punto de partida de Cómo sobrevivir a una tormenta extranjera, la novela que le abrió las puertas de la publicación y que, posteriormente, recibió el reconocimiento nacional Aquileo J. Echeverría en 2020.
La obra nació cuando estudiaba en Europa y entró en contacto con realidades que hasta entonces desconocía. Entre ellas estaban los efectos de la violencia, las experiencias de personas refugiadas y el sufrimiento de una amiga venezolana que había abandonado su país.
Aquellas vivencias la llevaron a cuestionarse qué significa encontrar un hogar cuando se está lejos del lugar de origen y cómo se construyen vínculos en medio de un entorno que parece cambiar constantemente.
"Es una persona buscando un hogar, un centro, algo estable, en un mundo que se mueve demasiado rápido", explica sobre la idea que dio origen a la novela.
La protagonista, Amelia, atraviesa una serie de experiencias que van desde la inmigración forzada y las rupturas afectivas hasta la indigencia. En medio de esas circunstancias, no solo intenta sobrevivir a las dificultades, sino también encontrar personas con quienes compartirlas.
Para la escritora, esa búsqueda constituye el corazón de la historia: descubrir cómo conservar la capacidad de amar en un mundo que puede parecer frío e indiferente.
"Ella no solo estaba buscando sobrevivir a la tormenta, sino que está buscando con quién sobrevivirla", cuenta.
La novela se convirtió en una manera de procesar sus propias emociones durante una etapa de cambios. La autora reconoce que la soledad y el miedo de abandonar su país influyeron profundamente en la construcción de Amelia, un personaje cuya edad quedó fijada en la que ella tenía cuando comenzó a escribir la historia.
Al volver a leer la obra, encuentra en sus páginas una versión de sí misma que todavía puede reconocer.
"Este libro sigue siendo para mí una guía, esto es un mapa para mí para volver a quien soy yo y a quien quiero ser", afirma.
Escritora desde la infancia
La relación de la autora con la literatura comenzó mucho antes de su experiencia en Europa.
Incluso antes de aprender a escribir, ya inventaba historias. Se las contaba a su abuelo, quien se encargaba de ponerlas por escrito.
Desde entonces, narrar formaba parte de su vida. Sin embargo, fue a los 14 años cuando comenzó a imaginarse como escritora a tiempo completo, impulsada también por el auge de la literatura juvenil.
A esa edad escribió su primera novela, una historia de fantasía que intentó publicar sin éxito.
Durante años buscó oportunidades para dar a conocer sus textos de fantasía, terror y ficción. No obstante, se encontró con las dificultades para publicar obras de esos géneros en Costa Rica.
Finalmente, decidió probar con una historia que pudiera encontrar espacio entre las propuestas editoriales que se publicaban en el país.
Así comenzó a escribir Cómo sobrevivir a una tormenta extranjera, a los 17 años.
La decisión de explorar una historia distinta de los géneros que quería desarrollar a largo plazo terminó convirtiéndose en un punto de inflexión para su carrera.
"Yo sabía que era muy diferente de lo que yo quería hacer a largo plazo, pero esto fue un salto de fe", recuerda.
El miedo a lo desconocido y la capacidad de amar
Más allá de la experiencia migratoria, la autora plantea que la novela también invita a cuestionar los prejuicios y el temor hacia aquello que no conocemos.
Su estancia en Europa le permitió entrar en contacto con personas cuyas historias y circunstancias eran muy distintas de las suyas. Esa cercanía, especialmente a través de sus experiencias con personas refugiadas, amplió su perspectiva sobre las fronteras y la manera en que los seres humanos se relacionan.
Para ella, conocer otras realidades puede transformar el miedo inicial en una oportunidad para comprender a los demás.
La novela aborda así el desarraigo no solo como la pérdida del lugar de origen, sino también como una experiencia que obliga a reconstruir la identidad y encontrar nuevas formas de pertenencia.
La autora considera que los vínculos humanos permiten atravesar esas etapas, incluso cuando el entorno parece poco dispuesto a recibir a quienes buscan un lugar al cual pertenecer.
"Busco un hogar donde no hay un hogar, entonces busco dar amor donde no lo hay, o donde parece que no puede haberlo", explica.
Esa reflexión adquiere un significado particular en un contexto mundial que, según observa, está marcado por la polarización y por discursos que enfatizan las diferencias entre las personas.
Un premio inesperado
El reconocimiento que recibió la novela tomó por sorpresa a su autora. Según relata, ni siquiera sabía que la obra participaba en el concurso. Fue un mensaje en Instagram el que le anunció que había ganado.
En un primer momento, creyó que se trataba de una broma.
La noticia terminó convirtiéndose en una fuente de confianza para continuar escribiendo, especialmente porque la obra se alejaba del tipo de novelas que ella estaba acostumbrada a ver reconocidas.
La experiencia también le permitió compartir la celebración con otras mujeres dedicadas a la literatura, entre ellas Emilia Macaya (ver nota aparte), a quien admira tanto por su trabajo artístico como por su trayectoria.
Escribir en Costa Rica también es resistir
Aunque la escritura es su pasión,Larissa reconoce que actualmente necesita mantener otro trabajo para sostenerse económicamente. Encontrar tiempo para escribir después de cumplir una jornada laboral representa uno de los desafíos cotidianos de su oficio.
También señala las dificultades que enfrentan los escritores costarricenses para conseguir espacios de publicación, visibilidad y promoción, en un mercado donde las obras extranjeras suelen ocupar buena parte de la atención.
Sin embargo, considera que existe interés del público por la literatura nacional. El reto está en conseguir que los lectores encuentren esas obras y tengan acceso a ellas.
Esta información forma parte de un especial elaborado en el contexto de la Semana Mundial de la Novela. Estas son las otras publicaciones de la serie: