Vacíos legales facilitan el desvío de municiones hacia el crimen organizado

28 de Ago. 2026 | 1:10 am
Imagen ilustrativa.

Imagen ilustrativa.

Los vacíos en la legislación permiten que los grupos criminales accedan con facilidad a municiones para armas de fuego, advirtió el Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Esto ocurre porque la Ley de Armas y Explosivos (Ley 7530) tiene cerca de 30 años de antigüedad y no responde a la realidad criminal.

De acuerdo con el investigador del OIJ Farlem Portuguez, la ley tiene debilidades para rastrear el flujo de las municiones lo que ha generado un aumento del tráfico ilegal.

Portuguez señaló que las autoridades deben prestar especial atención a las municiones, pues, si se limita el acceso a estas, las armas de fuego se convierten simplemente en "un objeto contundente".

¿Qué vacíos legales existen?

Aunque la Dirección General de Armamento intenta fiscalizar los establecimientos autorizados, como las armerías, la ley no limita la cantidad de municiones que un usuario acreditado puede comprar.

Por esta razón, una persona con los permisos correspondientes puede adquirir grandes cantidades de cartuchos sin restricciones.

Además, una vez que las municiones salen de la armería en manos de un comprador autorizado, la legislación no establece mecanismos para fiscalizar o regular el uso final que este les de.

Tampoco existe un sistema obligatorio para marcar y rastrear cada munición. Esto impide identificar el lote, la fecha de importación o al comprador original de los cartuchos decomisados en una escena del crimen.

Según Portuguez, esta falta de trazabilidad dificulta determinar cómo llegaron las municiones a manos de los delincuentes.

Municiones legales terminan en armas ilegales

El investigador considera que estos vacíos de control permiten el desvío de municiones adquiridas legalmente hacia el mercado ilícito.

Por ejemplo, fusiles como el AR-15, el AK-47 o el FAL no pueden comprarse libremente en Costa Rica. Sin embargo, las municiones que utilizan sí están disponibles en el mercado legal.

Un ciudadano que posea otra arma inscrita bajo el mismo calibre puede acudir a una armería, presentar la matrícula correspondiente y comprar la cantidad de cartuchos que desee.

Posteriormente, mediante testaferros o el desvío directo, estas municiones pueden terminar en poder de organizaciones criminales para abastecer fusiles de uso prohibido.

Portuguez señaló que las estadísticas reflejan la magnitud del problema. Durante los últimos cuatro años, Costa Rica pasó de importar legalmente casi ocho millones de municiones a 14,5 millones de unidades anuales.

El OIJ advirtió que, cuanto mayor sea el volumen de municiones que ingresa al mercado legal de un país geográficamente pequeño, más aumenta la posibilidad de que una parte termine en el mercado ilícito.

Tráfico de armas

El tráfico de armas es un fenómeno complejo y constante. Las organizaciones criminales utilizan el armamento para disputar territorios, amenazar, cometer asesinatos y, recientemente, atentar contra las autoridades.

Las armas desempeñan un papel cada vez más relevante en la comisión de delitos. Por esta razón, para las autoridades no solo es importante decomisarlas, sino también determinar su origen y establecer cómo llegaron a manos de los delincuentes.

Una de las modalidades identificadas por el OIJ es el uso de testaferros, quienes prestan su nombre para comprar armas de manera legal y luego entregarlas a grupos criminales. Esta práctica forma parte de una categoría denominada "desvío de armas".

Este grupo también incluye el robo de armas a personas que cuentan con los permisos correspondientes. Asimismo, comprende la sustracción del armamento que las empresas de seguridad privada mantienen para prestar sus servicios y que posteriormente termina en el mercado ilegal.

Imagen ilustrativa.

Imagen ilustrativa.

Armas fantasma y ensambladas

El OIJ también identificó el uso de armas ensambladas y armas fantasma.

En el primer caso, personas con conocimientos generales sobre armas de fuego utilizan un cajón de mecanismos para construir otro dispositivo con piezas de venta libre.

Por su parte, las armas fantasma se fabrican mediante impresión 3D con filamentos. Esto las hace prácticamente imposibles de rastrear, debido a que no tienen número de serie ni existe un registro de quién las imprimió.

Sin embargo, los materiales utilizados en su fabricación reducen su vida útil. Por lo general, estas armas solo soportan uno o dos disparos antes de quedar inservibles.

Piezas modificadas y contaminación de mercancías

Otra modalidad consiste en el contrabando de dispositivos como switches o chips, los cuales modifican la capacidad de disparo de las armas de fuego.

Se trata de aditamentos mecánicos que se colocan en el cajón de mecanismos o en el sistema de disparo para aumentar la cadencia de tiro, es decir, la velocidad con la que el arma dispara municiones. Estas piezas pueden convertir un arma semiautomática en automática y aumentar su letalidad.

Ejemplo de uno de estos dispositivos.

Ejemplo de uno de estos dispositivos.

Las autoridades también identificaron otras formas de tráfico, como la contaminación de contenedores y los envíos consolidados.

La primera consiste en ocultar armas en las paredes, los pisos o los sistemas de refrigeración de los contenedores, tal como ocurre con el tráfico de drogas.

En los envíos consolidados, los cargamentos contienen cientos de paquetes destinados a comercios como outlets o tiendas de artículos usados. Debido al volumen de mercancías, las armas pequeñas o las piezas sueltas pueden pasar inadvertidas.