Seis claves para entender la disputa interna entre Álvaro Ramos y la dirigencia por control del PLN
El PLN acaba de cerrar una elección presidencial con un resultado adverso y ahora enfrenta una disputa por quién dirigirá la agrupación. Estas son las claves de la pelea verdiblanca

El Partido Liberación Nacional (PLN) intenta reorganizarse después de las elecciones del 1.° de febrero, pero la discusión sobre cómo recuperar al partido ya se convirtió en una disputa por quién tendrá el control de su estructura.
El epicentro de la disputa es la elección de los siete integrantes del Comité Ejecutivo Superior, prevista para octubre.
Álvaro Ramos, excandidato presidencial del PLN, anunció que trabaja en una nómina para esos siete puestos y dejó claro que no respalda la continuidad de Ricardo Sancho como presidente ni de Miguel Guillén como secretario general.
Ramos no ocupa actualmente un cargo formal dentro de la estructura partidaria. Aun así, ya comenzó a buscar respaldo entre los delegados y diputados liberacionistas.
Mientras tanto, Sancho, quien había dicho que no pretendía continuar, ahora evalúa volver a presentar su nombre. Guillén también defiende su permanencia.
La disputa ocurre justo cuando el propio PLN reconoce que necesita recomponer su relación con sus bases y superar las divisiones internas.
1. ¿Cómo comenzó la disputa?
El conflicto tomó fuerza el 22 de agosto, durante la primera Asamblea Nacional del PLN después de las elecciones presidenciales.
Ese día, Ramos cuestionó públicamente la continuidad de Sancho y Guillén y anunció que prepara una nómina de siete personas para competir por los puestos del Comité Ejecutivo.
El excandidato dijo que ya tiene definidos dos nombres y que trabaja en conseguir respaldo para completar el equipo.
Su argumento es que no quiere impulsar candidaturas aisladas, sino un grupo que funcione como equipo.
Pero el mensaje tuvo una respuesta inmediata.
Guillén cuestionó que Ramos adelante la discusión sobre la próxima dirigencia y recordó que el excandidato no es delegado de la Asamblea Nacional, por lo que no tendría voto en esa elección.
Sancho fue todavía más duro. El presidente del PLN calificó de "repudio" las gestiones de Ramos para impedir su eventual reelección y sostuvo que el partido no debe volver a concentrar el poder alrededor de una sola figura.
2. ¿Qué quiere Ramos?
Ramos busca influir directamente en la integración de la próxima cúpula liberacionista.
No se limita a oponerse a Sancho y Guillén. Su intención es presentar una nómina completa de siete personas para ocupar los puestos del Comité Ejecutivo.
El actual Comité está integrado por:
• Ricardo Sancho, presidente.
• Miguel Guillén, secretario general.
• Ana Lucía Delgado, vicepresidenta.
• Annie Saborío, tesorera.
• Eder Hernández, subsecretario.
• Dante Kim, subtesorero.
• Óscar Mario González, fiscal.
Ramos todavía no ha revelado los nombres que pretende impulsar.
Su estrategia, según ha explicado, es presentar la propuesta como un equipo y no concentrar la atención en candidatos individuales.
3. ¿Por qué también involucró a los diputados?
En una reunión con la fracción liberacionista, Ramos pidió a los legisladores respaldar su posición.
Pero además recordó un episodio de la pasada elección de candidaturas a diputados.
Ramos cuestionó que tres actuales legisladores —Salvador Padilla, Eder Hernández y Karen Alfaro— fueran elegidos pese a no formar parte del grupo político que lo respaldaba.
4. ¿Y qué dice Sancho?
Sancho sostiene que el PLN debe evitar que las disputas personales terminen imponiéndose sobre las decisiones de la estructura partidaria.
El presidente liberacionista afirma que el partido respaldó a Ramos durante la campaña presidencial: puso a su disposición estructura territorial y sectorial, financiamiento y la posibilidad de escoger personas para dirigir su campaña.
Por eso, dice no entender la posición actual del excandidato.
También advierte que el PLN de 2026 no tiene dueño y que los tiempos de los grandes caudillos quedaron atrás.
Pero hay un detalle importante: Sancho había descartado continuar en la dirigencia.
Después de que Ramos anunció su oposición, cambió de posición y ahora evalúa presentar nuevamente su nombre para la elección de octubre.
5. ¿Y qué dice Guillén?
Guillén defiende la gestión que ha realizado al frente de la Secretaría General, particularmente las reformas territoriales y sectoriales y el proceso de reorganización interna.
Reconoce que el PLN necesita modificar sus reglas para hacer más ágiles los procesos disciplinarios y evitar problemas como los ocurridos durante la renovación de estructuras cantonales.
También cuestiona que Ramos adelante una contienda que todavía no corresponde formalmente.
Su frase resume la tensión: "Estas no son horas para hablar de procesos o candidaturas".
6. ¿Qué viene ahora?
El siguiente gran capítulo será en octubre, cuando la Asamblea Nacional deberá elegir los siete integrantes del Comité Ejecutivo Superior.
Ramos todavía debe completar y revelar su nómina.
Sancho debe decidir si finalmente buscará continuar.
Guillén también enfrenta la discusión sobre su permanencia.
Y los delegados deberán decidir si mantienen la actual conducción, respaldan la propuesta de Ramos o construyen una tercera opción.
Por ahora, una cosa está clara: la pelea por el futuro del PLN ya comenzó, aunque la votación todavía esté a semanas de distancia.



