¿Por qué el cáncer de próstata es el tumor que más muertes causa en hombres?

El cáncer de próstata provocó 508 muertes durante 2025, la cifra más alta entre los tumores malignos que afectan a los hombres. Su frecuencia, el envejecimiento de la población y las dificultades para detectar y tratar la enfermedad a tiempo están entre los factores que explican su impacto.
Para el doctor Warner Alpízar, biólogo tumoral de la Universidad de Costa Rica (UCR), uno de los primeros elementos para entender esta mortalidad es la cantidad de hombres que desarrollan la enfermedad. En el país se diagnostican alrededor de 1.700 casos al año.
Aunque muchos tumores de próstata crecen lentamente y tienen buen pronóstico, la cantidad de diagnósticos también puede traducirse en un número importante de fallecimientos.
Sin embargo, la frecuencia no explica por sí sola la mortalidad. También influyen la edad de los pacientes, las características de cada tumor, el momento en que se detecta y el acceso al tratamiento.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) registran 27 muertes más que en 2024, cuando fallecieron 481 hombres. En ambos años, el cáncer de próstata encabezó la lista de tumores malignos con más fallecimientos entre la población masculina.
La edad aumenta el riesgo
La edad es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer de próstata, particularmente después de los 55 o 60 años.
Conforme aumenta la cantidad de hombres en esos grupos de edad, también crece la población expuesta a desarrollar la enfermedad. Para Alpízar, ese cambio demográfico ayuda a entender tanto la frecuencia de los diagnósticos como la cantidad de muertes.
El especialista también identifica la ascendencia africana y los antecedentes familiares como factores que requieren atención. En particular, señala la importancia de conocer si familiares masculinos de primer grado han tenido cáncer de próstata.
Este factor tiene un peso especial en el contexto nacional por la tendencia hacia una población cada vez más envejecida.
Alpízar también considera que la detección en etapas avanzadas puede ser una de las explicaciones de la mortalidad. Cuando el tumor se extiende a otras partes del cuerpo, resulta más difícil tratarlo y aumenta el riesgo de morir.
El temor a los exámenes y las barreras para consultar
Detrás de una consulta tardía pueden coincidir varias circunstancias. Alpízar menciona el desconocimiento, los temores alrededor de los exámenes y la costumbre de buscar atención solo cuando el dolor o las molestias se vuelven difíciles de soportar.
Uno de los obstáculos es la asociación del tacto rectal con una amenaza a la masculinidad. Esa idea puede llevar a algunos hombres a postergar la valoración.
"Esa cultura machista nos está matando, literalmente", expresa.
Para el investigador, es necesario que los hombres conozcan mejor su cuerpo, reconozcan cambios y puedan hablar de su salud sin vergüenza. También propone acercar la información a espacios cotidianos.
Sin embargo, las decisiones individuales solo explican parte del problema. El especialista también advierte sobre las dificultades que encuentran quienes sí buscan atención.
La distancia a los servicios, la saturación y los problemas en las referencias pueden obstaculizar el acceso. Así, la intención de hacerse un chequeo no siempre se convierte en una valoración oportuna.
No todos los tumores se comportan igual
Aunque el cáncer de próstata suele crecer lentamente, existen tumores con características celulares y moleculares que los hacen más agresivos.
Esas diferencias influyen en la velocidad con que avanza la enfermedad y en las decisiones de tratamiento. Por eso, un diagnóstico de cáncer de próstata no describe una misma situación para todos los pacientes.
En algunos casos, el crecimiento puede ser tan lento que los médicos optan por dar seguimiento antes de iniciar un tratamiento. En otros, las características del tumor requieren una intervención distinta.
Los antecedentes familiares también merecen atención, pues pueden relacionarse con alteraciones genéticas hereditarias. Compartir factores del entorno y del estilo de vida puede contribuir a que aparezcan varios casos de cáncer dentro de una familia.
Detectar antes también exige tratar a tiempo
La atención no termina cuando se identifica el tumor. Entre la sospecha, la valoración por urología, la biopsia y el inicio del tratamiento pueden acumularse demoras.
Alpízar señala que esos plazos deben reducirse, especialmente cuando la enfermedad ya se encuentra en etapas intermedias o avanzadas. El crecimiento lento que caracteriza a muchos tumores de próstata no elimina la necesidad de una atención oportuna.
Detectar temprano abre una oportunidad, pero el sistema debe aprovecharla. Si el tratamiento necesario tarda demasiado, el paciente puede perder parte del beneficio de haber recibido antes el diagnóstico.
Para el investigador, la respuesta debe conectar educación en salud, acceso a la detección y tratamiento oportuno.