Operación Némesis: así se ejecutó la explosiva captura de Diablo

Diablo fue detenido este 24 de julio. OIJ

La captura de Alejandro Arias Monge, Diablo, duró alrededor de 45 minutos de una lluvia de balas de grueso calibre.

La intervención, bautizada por las autoridades policiales como "Operación Némesis" —en alusión a la diosa griega de la justicia retributiva y el restablecimiento del orden—, permitió frenar a tres cabecillas de estructuras criminales a las que se le atribuyen al menos 360 homicidios en el territorio nacional, según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

La caída de Arias Monge se gestó gracias a un trabajo de inteligencia y seguimiento de varios días enfocado en tres sujetos de alto perfil. Según confirmaron las autoridades, un factor clave fue la casualidad: los tres sospechosos convergieron en un mismo punto.

Ayer, los equipos de vigilancia encubierta alertaron sobre esta reunión. De inmediato, la maquinaria policial se echó a andar. Un monitoreo permanente desde el aire mediante drones por parte de los sospechosos complicó el operativo, pero la precisión de los comandos élites del OIJ permitió atiempar el cambio entre un dron y otro.

Durante la madrugada se movilizaron a los equipos del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT) para realizar la incursión.

El cerco de hierro: 5:00 a.m.

Con la presencia de los fiscales de la Jurisdicción Especializada en Crimen Organizado y de un juez de la República para garantizar la legalidad del allanamiento, el operativo arrancó a las 5:00 a.m.

La estrategia se dividió en dos fases de contención. Un primer anillo conformado por los grupos de asalto táctico que avanzaron directamente hacia el objetivo.

Un egundo anillo permitió establecer un perímetro de contención blindado en todas las direcciones, diseñado estratégicamente para neutralizar cualquier intento de fuga.

Pasadas las 5:00 a.m., se dio la orden de asalto. Lo que siguió fue un infierno de pólvora. Los sospechosos, fuertemente armados, se atrincheraron en la estructura y abrieron fuego contra los oficiales.

A tan solo 50 metros de la línea de fuego, el director del OIJ, Michael Soto, y el fiscal general, Carlo Díaz, tuvieron que resguardarse al escuchar las ráfagas de armas de grueso calibre, tipo AK-47.

Desde su posición, el jerarca del OIJ mantenía comunicación constante por radio con el jefe del grupo táctico. Fueron 45 minutos de máxima tensión. En medio del intercambio, los oficiales detectaron a dos compañeros heridos que intentaban salir de la zona de impacto.

En ese instante de vulnerabilidad, el gerente de Diablo, Jonathan Pérez alias "Tan", disparó a quemarropa contra uno de los agentes tácticos, quien afortunadamente logró buscar refugio.

Pese a que los agentes policiales confirmaron por radio que uno de los sospechosos ya estaba herido y bajo custodia en el interior, "Diablo" y "Tan" continuaban disparando en ráfagas intermitentes.

Los negociadores del OIJ intentaron mediante comandos verbales que se entregaran para resguardar sus vidas, pero la única respuesta que recibieron fue más fuego de metralla.

Con la munición casi agotada y cercados por el equipo táctico, la resistencia llegó a su límite. "Diablo" salió de su escondite. Derrotado, se recostó contra una columna de la estructura y levantó las manos, rindiéndose ante las autoridades. Segundos después, alias "Tan" siguió sus pasos, entregándose a los oficiales.

El saldo del enfrentamiento obligó a una rápida movilización aérea. Se coordinó el ingreso de helicópteros para extraer a los oficiales heridos. Sin embargo, las condiciones climáticas imperantes en la zona dificultaron las maniobras.

Los equipos de emergencia tuvieron que trasladar a pie a uno de los agentes tácticos, quien presentaba una grave herida de bala en la pierna, hasta una plaza cercana donde finalmente la aeronave logró aterrizar para evacuarlo de urgencia a un centro médico.

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