Narco requerido por DEA ofrecía casas de seguridad y transporte de droga en Costa Rica
Un guatemalteco radicado en Panamá y requerido por la DEA, ofrecía a sus socios narcos un catálogo de servicios que incluía casas de seguridad en Costa Rica para almacenar la droga y lanchas rápidas y aeronaves para transportar cargamentos de droga.
Se trata de Oscar Enrique Virula Arredondo, alias "Mejican", un hombre de 47 años que operaba como el cerebro del transporte y la logística de una banda en territorio panameño. En esa organización participaban los costarricenses Shirley Gomez "La Guera" y Frankin Viveros "Papillo", ambos en proceso de extradición.
La agencia antidrogas estadounidense calificó a Mejican como uno de los líderes del grupo transnacional. También era conocido con el nombre de Walter Moran Ávila. Documentación del Tribunal de Distrito de Arizona revela el alcance de las operaciones de este sujeto y su conexión directa con las células que movilizaban la droga en suelo nacional.
Virula se encargaba de supervisar la recolección y preparación de grandes cantidades de cocaína, organizar a los transportistas y coordinar el contrabando hacia Norteamérica.
En julio de 2024, Virula sostuvo comunicaciones con un informante confidencial de la DEA, a quien le detalló la ruta que utilizaba para ingresar la droga a ese país.
Durante estas negociaciones, el líder narco reveló que controlaba una red de "oficinas" —el término codificado que utilizaba para referirse a las casas de seguridad o bodegas de acopio— establecidas estratégicamente en Costa Rica, Panamá y México.
Ese mismo mes, para demostrar su capacidad operativa, Virula le ofreció al informante suministrarle un cargamento de 500 kilogramos de cocaína. Para concretar el negocio, el guatemalteco le proporcionó el número telefónico de un socio radicado en Costa Rica, a quien delegó la coordinación de la compra.
Brazo operativo en suelo tico
Las directrices de Mejican se materializaron rápidamente en Costa Rica, donde operaban el colombiano nacionalizado costarricense Viveros y su pareja Gómez Parra. El 25 de julio de 2024, otros integrantes del cartel que trabajaban con el guatemalteco se reunieron con un segundo informante de la DEA en territorio nacional para negociar una venta inicial de cinco kilos de cocaína.
Tras intercambiar comunicaciones con Virula, todos acordaron aumentar el precio del estupefaciente a $4.300 por kilogramo. La transacción se concretó el 3 de agosto de 2024, cuando un sujeto a bordo de un automóvil Kia Sportage entregó la droga a un oficial encubierto estadounidense.
Tras finalizar la compra, Mejican se comunicó con su enlace y le confesó estar "muy feliz" con el resultado de la venta. El uso de "oficinas" en Costa Rica quedó al descubierto pocos días después.
El 12 de agosto de 2024, las autoridades costarricenses montaron un operativo de vigilancia sobre el mismo Kia Sportage utilizado en la entrega anterior, que se encontraba estacionado en una de las casas de seguridad. Cuando el vehículo abandonó el inmueble, la policía lo interceptó y descubrió 81 kilogramos de cocaína ocultos en un compartimiento secreto.
Ese mismo día, las autoridades mantuvieron la vigilancia sobre un segundo automóvil, un Hyundai Avante, estacionado en la misma casa de seguridad. Cuando salió de la propiedad, la policía realizó otra intervención e incautó 192 kilogramos adicionales de cocaína.
Negocios tras las rejas
A pesar de manejar cargamentos de cientos de kilogramos en Costa Rica, las operaciones directas de Virula Arredondo en Panamá estuvieron marcadas por una desconfianza extrema. En agosto de 2024, ofreció vender un kilo de cocaína a un supuesto asociado del informante principal.
El 3 de septiembre, el narcotraficante acudió a un punto de encuentro en Panamá para reunirse con el comprador, quien en realidad era un segundo oficial encubierto de la DEA. En esa reunión presencial, Virula acordó vender el kilogramo de prueba por $3.000.
Dos días después, el oficial encubierto intentó finalizar los detalles de la entrega, pero el trato se frustró. Según interceptaciones posteriores, Virula abortó la venta porque sospechaba que el comprador era policía. La carrera del encargado de la logística en libertad terminó a inicios de 2025.
El 18 de febrero de ese año, el guatemalteco fue arrestado por la policía panameña tras ser sorprendido en una transacción de 9 kg de cocaína. Sin embargo, el encierro no detuvo la maquinaria criminal.
Los documentos de la corte estadounidense señalan que, mientras permanece bajo custodia en Panamá, el líder narco ha logrado mantener comunicación con informantes de la DEA y presuntamente continúa gestionando transacciones de drogas desde la prisión.
Virula Arredondo figura en la misma acusación formal (indictment) emitida contra La Guera, Papillo y otros extranjeros involucrados en operaciones de narcotráfico en Colombia. Las autoridades estadounidenses emitieron una orden de captura internacional con fines de extradición para coordinar su entrega en Arizona.
Los costarricenses fueron detenidos el 10 de marzo anterior, durante un operativo relámpago coordinado con la DEA. La Fiscalía y la Policía de Control de Drogas (PCD) los interceptaron luego de recibir información de que la mujer planeaba huir del país.
Gómez viajaba a bordo de un carro cuando fue rodeada por los oficiales. Las investigaciones de la DEA apuntan a que, en ese preciso momento, intentaba coordinar la salida de un cargamento de 100 kilogramos de cocaína hacia Phoenix. De forma simultánea, los oficiales desplegaron un operativo en el centro del cantón de Escazú para detener a Papillo.








