Extraños comportamientos y millonarias transferencias delataron a agentes ligados al narco
Ofrecían pagos de hasta ¢2 millones para corromper a otros agentes judiciales

(CRHoy.com).- Un agente judicial cuyo salario rondaba el millón de colones por mes, reportó ingresos de ¢8 millones de colones en un periodo de 4 semanas a través del servicio de Sinpe móvil.
Este aspecto encendió las alarmas en la policía judicial, pues el funcionario, además, canceló una serie de deudas que tenía en el sistema bancario nacional y le comentó a sus compañeros que hasta abrió una cuenta de ahorros en dólares.
También adquirió máquinas de ejercicio y un vehículo de alto valor y el agente terminó siendo ligado a una mega banda que presuntamente se dedica al envío de cocaína a puertos europeos.
El sospechoso de apellido Solís fue investigado porque también abordó a una oficial de la Sección Contra el Crimen Organizado y le preguntó si estaban investigando a la banda en la zona de Heredia.
Asimismo, consultó en los sistemas del OIJ por uno de los vehículos donde se hacían seguimientos contra miembros de la agrupación y hasta se reunió con uno de los investigados en uno de los costados del parque de Tibás.
Solís trabajaba para la Sección de Robo de Vehículos, pero anteriormente estuvo en en la Sección de Inspecciones Oculares y Recolección de Indicios, donde fue compañero de otros 3 funcionarios cuestionados de apellidos Bejarano, Praslin y Molina.
Muchas deudas y ofrecen pagos
Las autoridades señalan a un exagente de apellido Bejarano como el reclutador de los funcionarios judiciales.
Por ejemplo, a él se le señala por ofrecer pagos para los oficiales que dieran información sobre los líderes de la banda.
Pese a que él tenía un importante número de deudas, sorprendió que se convirtiera en el propietario de al menos 2 barberías y una licorera.
Desde el año 2019, la Sección Especializada Contra el Crimen Organizado, recibió información de que Bejarano preguntaba a otros agentes si estaban investigando a un amigo de él (uno de los líderes ), que estaba pagando un buen "billete" por información.
Por esa misma línea, el agente de apellido Praslin supuestamente intentó corromper a un funcionario de Limón ofreciendo pagos de entre ¢700 mil a ¢2 millones de colones por información sobre los controles de contenedores y operativos policiales en la terminal portuaria APM Terminals.
Y en la investigación, también se logró identificar a un agente activo de apellido Molina quien usó los sistemas de la policía para consultar las matrículas de 2 vehículos policiales que fueron detectados por miembros de la organización criminal.
La banda

El líder de la banda fue identificado por las autoridades con los apellidos James Wilson, un hombre oriundo de Limón.
Wálter Espinoza lo describió como el jefe y gerente de la organización que desde hace 3 años supuestamente participa en el campo del narcotráfico. Cabe señalar que los registros del Diario La Prensa en Panamá expresan que James había sido detenido en el año 2002 con 10 kilos de heroína.
Como aspecto llamativo, la policía detalló que la agrupación comercializa la mercancía de manera directa, envían emisarios y coordinan todos los movimientos sin usar intermediarios, como usualmente sucede.
La Fiscalía de Narcotráfico informó que, dentro del grupo de investigados, se encuentran personas con roles de líderes, logística, testaferros, abogados y notarios, encargados de legitimar capitales, y agentes del OIJ, a quienes se les atribuye brindar información sensible a la organización criminal.