El tamaño importa: lo que el crecimiento de su próstata le está advirtiendo

8 de Nov. 2026 | 1:03 am

Un chorro de orina débil, levantarse varias veces durante la noche para ir al baño o sentir que la vejiga no se vacía por completo pueden ser señales de un problema en la próstata. Su crecimiento no necesariamente significa cáncer, pero sí requiere valoración médica.

El doctor Roberto Salvatierra, de la maestría de Epidemiología de la Universidad Hispanoamericana, explicó que estos cambios pueden aparecer de forma gradual y pasar casi inadvertidos durante años.

La dificultad para orinar y la necesidad de hacerlo con mucha frecuencia forman parte de los síntomas que el médico describe como prostatismo. También pueden relacionarse con una inflamación o un crecimiento benigno de la próstata, condiciones que pueden requerir tratamiento.

"Que haya esto no necesariamente va a ser un problema tipo cáncer", aclaró Salvatierra.

El aumento de tamaño puede llegar a obstruir la salida de la orina. Cuando eso ocurre, la persona puede sufrir una retención aguda de orina, una emergencia urológica que requiere atención inmediata.

Según explicó el especialista, esta condición provoca una acumulación de orina en la vejiga y un dolor intenso en la parte baja del abdomen, cerca del hueso púbico. La imposibilidad de orinar exige asistencia médica inmediata.

Orinar sangre o presentar dificultades importantes para hacerlo también amerita una consulta rápida.

Un resultado elevado no equivale a cáncer

Además de los síntomas, los exámenes pueden advertir que algo ocurre en la próstata. Uno de ellos es el antígeno prostático específico, conocido como PSA, que se mide mediante una prueba de sangre.

Salvatierra explicó que un resultado elevado requiere más estudios. Sin embargo, insistió en que ese dato, por sí solo, no confirma un cáncer.

Una hipertrofia prostática benigna, es decir, un crecimiento no canceroso de la próstata, también puede elevar el PSA.

Para determinar la causa, el médico toma en cuenta los síntomas y los resultados de pruebas como el tacto rectal, el PSA y el ultrasonido. Si encuentra características sospechosas, puede solicitar una resonancia o una biopsia.

El especialista destacó que, incluso cuando los primeros hallazgos generan preocupación, la biopsia puede revelar un problema prostático distinto del cáncer.

¿Cuándo comenzar los controles?

Salvatierra recomendó iniciar los controles de la próstata a los 40 años y acudir anualmente. También indicó que quienes tienen antecedentes familiares de cáncer de próstata deberían buscar una valoración antes de esa edad.

La frecuencia puede variar según los resultados. Si la próstata presenta un tamaño aumentado o el PSA supera los valores normales, el especialista planteó controles más frecuentes, incluso cada seis meses. En algunos casos, el seguimiento puede incluir una biopsia.

La ausencia de molestias no elimina la necesidad de una valoración. Algunas personas apenas perciben los síntomas o no reconocen los cambios en su manera de orinar como señales de un problema prostático.

Un examen que tarda menos de un minuto

Sobre el tacto rectal, Salvatierra explicó que el médico utiliza un guante y lubricante e introduce un dedo en el recto para palpar distintas partes de la próstata. El procedimiento puede durar entre 30 segundos y un minuto.

Según el especialista, el examen no debería doler cuando la persona está relajada y cuenta con una lubricación adecuada. La tensión y la contracción del esfínter anal pueden causar incomodidad.

Salvatierra recomendó combinar el tacto rectal con el PSA y sostuvo que la prueba de sangre no sustituye la valoración mediante el tacto.

El temor a ese procedimiento figura entre los motivos que retrasan la consulta, advirtió. También mencionó los prejuicios sexuales que llevan a algunas personas a evitarlo.

El especialista insistió en que se trata de un examen rápido que aporta información para identificar problemas en la próstata y orientar los estudios que la persona podría necesitar.