De la mesa quebrada a la guayaba taiwanesa: 24 horas de oscuridad
Pacto de la Uccaep resquebraja aún más al sector empresarial

(CRHoy.com) Jueves, 1.00 p.m. La ya tradicional intervención del gobierno para anunciar el recuento de casos de COVID-19 en el país estaba acompañado esta vez con una no tan ocasional aparición del presidente Carlos Alvarado.
La noticia a través del mensaje pregrabado iluminó con entusiasmo a los miles de conductores que durante los últimos meses de pandemia no habían podido salir por la restricción vehicular los fines de semana.
Pero el botón de apagado en la transmisión presidencial, al terminar de dar el mensaje, dio paso a un jueves poco convencional.
Fue el inicio de 24 horas de oscuridad para todo un país que -como nunca- quedó envuelto en la incertidumbre de un pacto calificado como antidemocrático, señalamientos de vacíos de poder, ausencia casi total de las autoridades de gobierno y el sentimiento generalizado de que nadie sabe qué va a pasar.
Media hora después del cierre de la transmisión, la Unión Costarricense de Cámaras (Uccaep) anunció que no tomaría parte de la mesa multisectorial promovida por el Poder Ejecutivo. La alarma se encendió de inmediato. Jorge Vargas Cullel, designado como facilitador del diálogo, ya había dicho: con todos o no va, y a esas alturas la mesa se estaba quedando sin patas.
A la 1: 49 p.m. CRHoy solicitó a Casa Presidencial la primera reacción sobre este tema. A las 4: 25 p.m. en el chat de Presidencia había más nubes que las que ya cubrían el Valle Central con el fuerte aguacero vespertino.
5: 02 p.m. Más de tres horas después, un escueto comunicado de tres párrafos resumió en un titular de tres palabras la posición del gobierno: "El diálogo va" -decía- a pesar de que apenas minutos antes Jorge Vargas Cullel aparecía ya en todos los medios de comunicación diciendo lo contrario: La mesa se había desplomado: https://www.crhoy.com/nacionales/mesa-de-dialogo-propuesta-por-el-gobierno-se-desplomo/
La liberación de la restricción vehicular todavía dominaba las conversaciones en chats y redes sociales cuando al llegar la noche se acababa la jornada laboral de la mayoría de costarricenses. No había diálogo, o si, o quién sabe, pero al menos ya muchos podrían volver a la Feria del Agricultor el sábado.
Pero entonces la Uccaep anunció lo impensado.
9: 30 p.m. La última página de un documento mostró la firma José Álvaro Jenkins, presidente de la Uccaep, junto a la de Célimo Guido, autoproclamado dirigente de un grupo social que en las últimas semanas ha protagonizado violentos bloqueos y hasta ha lanzado mensajes sediciosos para promover el desconocimiento de los gobiernos elegidos de manera democrática.
La unión de ambas rúbricas no fue menos que sorprendente para propios y extraños, sobre todo porque durante días Vargas Cullel buscó el acercamiento de la Uccaep y la organización simplemente cerró esta puerta. Bastó una llamada "a través de un amigo", para que Jenkins decidiera abrirle de par en par la puerta, al organizador de bloqueos.
Viernes. El anunció realizado por la Uccaep destapó durante la noche una oleada de críticas que rápidamente se expandió por las redes sociales. Para las primeras horas del viernes, las solicitudes de reacciones en esa cámara y en otras eran múltiples, lo mismo que a Casa Presidencial.
Para las 9: a.m. Jenkins había aparecido únicamente en un programa radial matutino en donde el micrófono se le puso a disposición. Ni una sola referencia a los señalamientos de antidemocracia, de ataque a la institucionalidad constitucional del país, de aliarse con grupos anarquistas, de prestar su nombre para ponerlo al lado de sediciosos, de acusados ante la Fiscalía por promover actos violentos contra la policía, de validar a un grupo que aceptó tener infiltrados del narcotráfico.
La mañana avanzaba y los cuestionamientos se agigantaban. La expresidenta Laura Chinchilla recordaba en su cuenta en Twitter que por alianzas de este tipo se perdió la institucionalidad en Venezuela y en Nicaragua, los analistas y diputados (con algunas excepciones) reclamaban el cuestionable pacto, y en las cámaras empresariales la incertidumbre era mayor, la mayoría ni siquiera quería salir a opinar.
"Llegamos a un punto de inutilidad tal en donde yo siento que lo único es un golpe de timón mayor. Siento la necesidad de que el Presidente debería pedirle la renuncia a todo su Gabinete y llamar a convocar a un gabinete de tecnócratas, como ocurre en Europa cuando se quedan sin autoridad política, que guíe esto a buen puerto", decía Juan Carlos Hidalgo, en declaraciones a este medio.
El pacto terminó por resquebrajar los débiles cimientos que hasta ayer mantenían unida a la Uccaep. Por un lado Enrique Egloff, presidente de la Cámara de Industrias salió a defender la actuación de Jenkins aunque más tarde se desdijo y recapacitó en que mejor no respaldaba el acuerdo. Por otro lado Julio Castilla, presidente de la Cámara de Comercio y Esteban Acón, de la Cámara de la Construcción atizaban los señalamientos por la falta de tacto de la Uccaep. De nuevo la organización estaba quebrada.
10:42 a.m. A esta hora el chat de medios con Casa Presidencial (al menos el de CRHoy) ardía en preguntas sin responder. "-¿Ya hay una reacción? ¿Le va a contestar el Presidente a la Uccaep?". Pero del otro lado solo llegaban los audios y las fotos de funcionarios del gobierno repartiendo motores fuera de borda en Isla Venado.
Así, mientras la ausencia del Presidente se hacía cada vez más notoria, el país seguía a la deriva con los motores de la actividad económica todavía apagados, con más y más señalamientos sobre el vacío de poder que solo era llenado con comunicados que parecían sacados de una realidad alterna… como si en medio del incendio, todo estuviera bien…"This is fine".
12:49 p.m. A estas alturas, como es típico de cualquier día a la semana, las esperanzas de recibir una respuesta en el chat de Presidencia estaban casi perdidas. Un mensaje pregrabado del casi invisible ministro de Comunicación Agustín Castro dio por fin una señal de vida de que no todos los funcionarios del gobierno estaban de gira por Puntarenas. Pero el Presidente seguía desaparecido.
Pocos minutos después, y tras toda una mañana de esquivar las solicitudes para hablar, Jenkins envió un comunicado y un video a los medios de comunicación. No importaron las críticas, no importaron los llamados, la Uccaep selló su pacto con los organizadores de bloqueos, sin que a la fecha se conozca los alcances de ese compromiso.
1: 00 p.m. Se volvió a activar el botón de encendido para la tradicional intervención gubernamental del mediodía. De manera inesperada el recuento de casos COVID es antecedido por un video de Carlos Alvarado refiriéndose a sucedido. En sus palabras le recordaba a la Uccaep quiénes son los que estuvieron golpeando policías hace unos días a la vez que reiteraba su deseo de volver a la mesa de carpintería a tratar de arreglar la mesa rota.
Pero la oscuridad y la incertidumbre todavía no se habían disipado.
1.43 p.m. Para este momento ya se habían cumplido poco más de 24 horas de una de las jornadas más complicadas en la realidad política de Costa Rica.
¿Cuál será la hoja de ruta? ¿quién será el nuevo facilitador? ¿cuándo se harán las convocatorias? ¿Bajo qué mecanismo? ¿en qué plazos?
Mientras las dudas flotan en el ambiente, en el chat de la Presidencia volvieron a su realidad alterna.
Un documento tres veces más extenso que el redactado un día antes para defender el diálogo, intenta atrapar a los periodistas y hacerlos entrar al mundo mágico de las prioridades tras el espejo: la guayaba taiwanesa y cómo el heroico gobierno ayuda a los productores de Paquera.
Productores de guayaba taiwanesa en Paquera dan sus primeros pasos para exportar la frutahttps://t.co/gWuC7Tn6j9
— Presidencia de la República 🇨🇷 (@presidenciacr) October 16, 2020