Bebé que requería ultrasonido urgente recibió cita para tres años después

Un recién nacido del Hospital de las Mujeres recibió una cita para un ultrasonido renal para tres años después de su nacimiento. El examen había sido indicado desde sus primeras horas de vida y requería seguimiento oportuno.
El bebé nació el 3 de enero de 2026 y la cita quedó programada para el 6 de julio de 2029.
El caso quedó expuesto en un informe de la Auditoría de la CCSS, cuya investigación se originó en una denuncia presentada el 27 de enero de 2026.
La queja alertó sobre la programación del estudio para el menor y cuestionó el tiempo excesivo de espera para un examen que debía apoyar el diagnóstico del recién nacido.
La Auditoría determinó que la cita asignada no se ajustó a los estándares médicos para el seguimiento de recién nacidos con alteraciones renales detectadas durante el embarazo.
También advirtió que el retraso comprometía la oportunidad diagnóstica y exponía al paciente a riesgos clínicos relevantes.
Hallazgo prenatal obligaba seguimiento
Según el expediente, el parto transcurrió sin complicaciones. Esa misma noche, a las 10:38 p.m., una médica realizó la primera evaluación y dejó constancia de un ultrasonido prenatal practicado el 23 de diciembre de 2025.
El estudio había detectado una dilatación de la pelvis renal derecha de 10 milímetros y de la izquierda de 7 milímetros. Debido a ese hallazgo, la doctora dejó indicado coordinar un ultrasonido de vías urinarias para el lunes 5 de enero, mientras el bebé seguía hospitalizado.
El examen no se realizó durante la internación.
El 5 de enero, a las 10:25 a.m., un pediatra registró que el recién nacido estaba en condición de egreso y dejó como plan médico una "cita a cupo" —asignada según disponibilidad de agenda— para ultrasonido renal y otra para consulta de neurodesarrollo.
La jefatura interina de Neonatología, Anabel Fuxá, explicó a la Auditoría por qué el bebé recibió el alta. Indicó que estaba clínicamente estable y no presentaba síntomas.
Sin embargo, Fuxá recordó que todo recién nacido con alteraciones renales prenatales debe someterse a una ecografía posnatal confirmatoria, ya que un estudio inicial normal no descarta enfermedades renales o urinarias subyacentes.
La especialista explicó que estas alteraciones son de las anomalías prenatales más frecuentes: en algunos casos son transitorias, pero en otros pueden indicar anomalías congénitas del riñón y las vías urinarias.
Aclaró que, salvo en casos de alto riesgo, estos ultrasonidos pueden realizarse de manera ambulatoria, pero siempre dentro de un plazo clínicamente adecuado.
Falló la coordinación para priorizar el caso
El coordinador del Servicio de Radiología, José Pablo Molina, describió el procedimiento del hospital para atender a recién nacidos que requieren ultrasonidos.
Según Molina, el hospital reserva diariamente dos espacios de 15 minutos para ultrasonidos de pacientes hospitalizados en Neonatología.
Cuando el paciente puede egresar pero requiere seguimiento, existen espacios prioritarios en la agenda, a los que se accede mediante coordinación entre Neonatología y Radiología para determinar el nivel de prioridad.
Pero eso no ocurrió con este paciente.
La Auditoría concluyó que la atención no se coordinó adecuadamente para garantizar que el ultrasonido se realizara en un plazo oportuno.
La investigación también identificó cómo se originó la cita para 2029: personal de ventanilla del servicio de Radiología buscó un espacio en la agenda conforme al nivel de prioridad indicado por el médico tratante en la boleta de solicitud.
El problema fue que la boleta no indicaba urgencia ni prioridad, por lo que el sistema asignó un espacio ordinario según disponibilidad, que resultó ser en 2029.
Riesgos para el paciente y lista de espera
La Auditoría advirtió que una evaluación tardía puede hacer perder el valor clínico del hallazgo prenatal, impidiendo confirmar diagnósticos y valorar riesgos a tiempo.
Entre las consecuencias posibles figuran la progresión inadvertida de anomalías congénitas del riñón y las vías urinarias, infecciones urinarias febriles con riesgo de cicatrización renal y retrasos en tratamientos ante posibles obstrucciones urinarias.
Contexto del Hospital de las Mujeres.
Al 26 de febrero de 2026, el hospital acumulaba 5.691 ultrasonidos pendientes, con un tiempo promedio de espera de 835 días, equivalentes a casi 28 meses.
La Dirección General del hospital, José Miguel Villalobos, reconoció ante la Auditoría que no podía descartarse la existencia de casos similares.
Villalobos señaló que el hospital cuenta con solo dos radiólogos —uno de tiempo completo y otro de medio tiempo— y que no ha sido posible concretar nuevas contrataciones pese a los esfuerzos realizados.
El hospital reprogramó el ultrasonido renal del recién nacido.
En sus conclusiones, la Auditoría señaló que el caso expuso fallas en la gestión de listas de espera, la priorización neonatal y la coordinación entre Neonatología y Radiología.
También pidió revisar si hay otros pacientes prioritarios en situaciones similares, con el objetivo de evitar que recién nacidos con necesidades urgentes queden programados fuera de tiempos clínicamente aceptables.