Banda que apoyaba logística en puerto tenía tres métodos para exportar cocaína
La organización criminal que operaba en la Terminal de Contenedores de Moín (APM Terminals), en Limón, para facilitar el envío de droga hacia Europa y Estados Unidos, utilizaba tres métodos para contaminar cargamentos de productos legales y hacer llegar la cocaína a su destino final.
La investigación de la Fiscalía Adjunta contra la Delincuencia Organizada (FAEDO) permitió identificar que el grupo aplicaba cada modalidad según el volumen del cargamento. Una de ellas consistía en ocultar la droga en el sistema de refrigeración de los contenedores, mecanismo que se empleaba para cargas pequeñas.
La cocaína era escondida dentro de la estructura del sistema de refrigeración de los contenedores. Debido a las limitaciones de espacio de estos equipos, este método no permitía transportar cargamentos superiores a los 60 kilos.
El segundo método era conocido como "mete y saca" y se aplicaba dentro del puerto cuando el cargamento superaba los 60 kilos. En este mecanismo, las empresas exportadoras no tenían relación alguna con la actividad ilícita. El contenedor ingresaba a la terminal portuaria tras cumplir legalmente todos los controles.
Una vez dentro, con la complicidad de un funcionario de APM Terminals, el contenedor era retirado de la ubicación asignada, montado en un cabezal de la organización y sacado del recinto portuario hacia un sitio no determinado, donde era contaminado con la droga.
Posteriormente, el container reingresaba al puerto burlando los controles y el empleado involucrado lo reubicaba en su posición original, listo para el embarque.
El tercer método consistía en contaminar la carga durante el trayecto hacia el puerto. El contenedor era interceptado antes de ingresar a APM Terminals.
En uno de los casos documentados, ocurrido en la localidad de Liverpool de Limón, el conductor del tráiler se detenía a un lado de la carretera y otro cabezal enganchaba el contenedor para trasladarlo a un sitio clandestino, donde era cargado con la droga.
Mientras tanto, la cabina original permanecía estacionada en la vía para no despertar sospechas, ya que contaba con un sistema de geolocalización. Una vez contaminado el cargamento, el contenedor era devuelto al camión original para que continuara su recorrido hasta el puerto, donde lograban evadir los controles y los escáneres.
"Outsourcing" para el narcotráfico
El grupo criminal montó un negocio multinivel de servicios logísticos para el narcotráfico internacional. Según detalló el fiscal general de la República, Carlo Díaz, la organización no exportaba droga propia, sino que vendía infraestructura y facilitaba la colaboración de funcionarios para que distintos narcotraficantes contaminaran cargamentos legítimos con destino a Europa y Estados Unidos.
La organización no competía en la producción ni en la comercialización de estupefacientes; su especialidad era la logística delictiva. Ofrecía un servicio integral a cualquier grupo criminal que necesitara trasladar cargamentos de droga.
"Esta organización lo que hacía era no traficar por ellos mismos, sino brindar un servicio de logística a los narcotraficantes, y ellos le trabajaban a cualquier narcotraficante (…) independientemente de la carga, ellos le brindaban este servicio", explicó Díaz.
Por cada envío coordinado, la banda cobraba cerca de $250.000, monto que posteriormente era distribuido entre los distintos eslabones que facilitaban el paso de la droga. Para garantizar la efectividad de sus operaciones, la red logró infiltrar y cooptar a funcionarios.
Entre sus colaboradores figuraban funcionarios y oficiales de seguridad de APM Terminals, diez oficiales de la Fuerza Pública y de la Policía de Fronteras, así como integrantes de cooperativas que prestan servicios tercerizados en la terminal portuaria.
La investigación judicial permitió vincular a esta organización con envíos de cocaína hacia España, Países Bajos, Bélgica, Alemania y Noruega, además de Estados Unidos.
El grupo está relacionado con 16 decomisos de droga que suman casi 14 toneladas de cocaína incautadas en cargamentos con destino a Europa, así como con otros 670 kilos de cocaína decomisados en envíos dirigidos a Estados Unidos.
En los 65 allanamientos dirigidos por la Fiscalía participó la Policía de Control de Drogas (PCD), mientras que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) intervino en 15 de esas diligencias.
Además de la causa por tráfico internacional de drogas, las autoridades mantienen una investigación paralela por legitimación de capitales, cuyo objetivo es despojar a los integrantes de la organización de los bienes y activos patrimoniales obtenidos como producto de la actividad ilícita.
El grupo está vinculado con el yerno y la hija de Gilbert Bell Fernández, alias "Macho Coca", supuesto capo de Limón en proceso de extradición hacia Estados Unidos por narcotráfico internacional.
