¿El volcán Arenal dejó de estar activo? Esto dicen los expertos
Durante más de cuatro décadas, el volcán Arenal fue uno de los principales símbolos de la actividad volcánica de Costa Rica. Sus constantes erupciones, columnas de ceniza y flujos de lava lo convirtieron en uno de los volcanes más estudiados del mundo y en un atractivo para miles de turistas que visitaban La Fortuna de San Carlos.
Sin embargo, desde 2010 no registra erupciones. Esa prolongada calma llevó a muchas personas a preguntarse si el Arenal dejó de ser un volcán activo.
La respuesta de los especialistas es clara: no.
Aunque lleva 16 años sin actividad eruptiva, el Arenal continúa catalogado como un volcán activo porque mantiene emisiones de gases, calor residual y microsismos. Es decir, el sistema volcánico sigue funcionando, aunque actualmente atraviesa un periodo de reposo.
Un volcán en reposo, no extinguido
Geoffroy Avard, vulcanólogo del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), explicó que el Arenal permaneció en erupción durante 42 años, entre 1968 y 2010. Desde una perspectiva geológica, los 16 años transcurridos desde entonces representan un periodo muy corto.
"Dieciséis años pueden parecer mucho para nosotros, pero para un volcán representan apenas un instante", señaló.
¿Puede volver a hacer erupción?
Sí, aunque no existen señales de que eso vaya a ocurrir en el corto plazo.
Avard explicó que los instrumentos de monitoreo no registran anomalías que hagan pensar en una reactivación inminente. Sin embargo, esa estabilidad no significa que el Arenal haya agotado su ciclo eruptivo.
Los estudios geológicos muestran que las grandes erupciones del volcán, como la del 29 de julio de 1968, suelen estar separadas por intervalos de cientos o incluso miles de años. Por ello, un evento de esa magnitud no se considera probable a corto plazo, aunque no se descarta que en el futuro pueda presentar manifestaciones eruptivas de menor intensidad.
¿Qué diferencia a un volcán activo de uno extinto?
Una idea equivocada es creer que un volcán solo está activo cuando expulsa lava o ceniza.
Los vulcanólogos explican que un volcán activo es aquel que mantiene procesos internos y conserva la capacidad de volver a hacer erupción. En cambio, un volcán extinto perdió su fuente de alimentación de magma y ya no se espera que registre nueva actividad.
El Arenal pertenece al primer grupo.
Vigilancia permanente
A diferencia de lo ocurrido en 1968, cuando la erupción sorprendió a la población y dejó 87 fallecidos, hoy el volcán es monitoreado de forma permanente.
El Ovsicori y la Red Sismológica Nacional cuentan con una red de instrumentos que permite detectar cualquier cambio en su comportamiento.
Entre las herramientas utilizadas destacan:
- Estaciones sísmicas que registran movimientos internos.
- Equipos GPS que detectan deformaciones del terreno.
- Sistemas para medir gases volcánicos.
- Cámaras de vigilancia e imágenes satelitales.
Toda esta información se analiza de forma continua para identificar cualquier señal de reactivación.
El riesgo que aún representa
Que el Arenal permanezca en reposo no significa que haya dejado de representar un peligro.
Según Avard, el principal riesgo actual no proviene de una posible erupción, sino de los desprendimientos de roca que pueden producirse en las laderas debido al enfriamiento y la erosión natural del edificio volcánico.
Por esa razón, algunas zonas cercanas al cráter continúan con restricciones de acceso para proteger a visitantes y guías turísticos.
El mayor peligro nunca fue la lava
Cuando se piensa en una erupción volcánica, lo primero que suele venir a la mente son los ríos de lava. Sin embargo, durante la erupción de 1968 ese no fue el fenómeno más destructivo.
Avard recordó que el principal peligro fueron los flujos piroclásticos, avalanchas de gases, ceniza y fragmentos de roca que alcanzan temperaturas de varios cientos de grados y se desplazan a gran velocidad.
Ese fenómeno provocó la mayor parte de las 87 muertes y destruyó comunidades como Pueblo Nuevo y Tabacón.
Una calma que no marca el final
Para los científicos, el comportamiento del Arenal demuestra que los volcanes evolucionan en escalas de tiempo muy distintas a las humanas.
Aunque lleva más de una década y media sin erupciones, ese periodo es demasiado corto para considerar que perdió su actividad. Su estado actual corresponde a una fase de reposo, mientras mantiene procesos internos que confirman que el sistema volcánico sigue activo.
Por eso, los especialistas coinciden en que el Arenal continúa siendo un volcán activo. Hoy permanece bajo vigilancia permanente y conserva la capacidad de volver a hacer erupción, aunque no existan indicios de que eso vaya a ocurrir en el corto plazo.
