Banco de ADN permitió identificar al asesino serial de Limón 15 años después

Un expediente judicial revela cómo una investigación que parecía no tener más caminos y estar destinada al archivo dio un giro gracias a la combinación de la tecnología forense y una minuciosa revisión de expedientes antiguos, elementos permitieron perfilar a Carlos Luis Forbis Jiménez, alias "Zapatero", como el asesino serial de mujeres en Limón.

El uso de un banco de información genética y el análisis de casos sin resolver por parte de la Oficina de Planes y Operaciones (OPO) del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) permitieron identificar a este hombre, quien es el principal sospechoso de asesinar a cuatro mujeres, entre 2011 y 2019.

La historia comenzó a esclarecerse el 28 de diciembre de 2019. Ese día, en la playa, fue localizado el cuerpo sin vida de Elsie Yolanda Martínez Ramírez, de 50 años, conocida en la zona como "Pequeña". La mujer estaba desnuda y semienterrada.

La autopsia determinó que la causa de su muerte fue asfixia por estrangulación a lazo, ejecutada con un bolso tipo cangurera azul y un cordón blanco con rojo. Además, los exámenes forenses confirmaron la presencia de fluidos masculinos en el cuerpo de la víctima, lo que evidenciaba una agresión sexual previa al asesinato.

Durante los primeros meses de la investigación, las autoridades dirigieron sus sospechas hacia un hombre de apellidos Salazar Durán, alias "Buggy". Un testigo afirmó haberlo visto salir corriendo de la playa la madrugada del crimen, mientras que su expareja, Paola Andrea Delgado Jiménez, denunció que él mismo le había confesado el homicidio durante un episodio de violencia doméstica. Con estos indicios, la Fiscalía ordenó su prisión preventiva.

Sin embargo, un dictamen de bioquímica de los fluidos en el cuerpo de la víctima permitió descartar al primer sospechoso. Al no existir otros elementos de peso, el Juzgado Penal de Limón ordenó la desestimación de la causa en octubre de 2020 y dispuso el archivo del expediente.

La huella del agresor incógnito

Aunque la causa fue archivada, la huella genética del verdadero agresor ya había sido ingresada en la base de datos del OIJ. Este sistema informático almacena perfiles de ADN recuperados en escenas de crímenes y los compara periódicamente con muestras de sospechosos y personas condenadas.

Antes de que los investigadores lograran ponerle nombre y rostro al sospechoso, el sistema informático encendió las alarmas al detectar una coincidencia exacta. El perfil genético masculino recuperado del cuerpo de Martínez coincidió con el material genético recolectado en tres homicidios sin resolver ocurridos en el Caribe durante 2011.

Las víctimas de ese año compartían un patrón similar al del caso de Martínez:

  • Aura de los Ángeles Madrigal Morales, de 45 años, hallada sin vida el 25 de enero de 2011 en una estructura abandonada en el cruce de Cieneguita.
  • Mayling Johana Waggon Archival, de 38 años, encontrada el 2 de febrero de 2011 en la playa de Cieneguita.
  • Melissa Marlene Morales Palma, de 30 años, localizada el 10 de junio de 2011 entre los nichos del cementerio central de Limón.

Las cuatro mujeres vivían en condición de calle y tenían problemas de adicción. Según los informes médico-legales, todas murieron por asfixia por estrangulación a lazo y presentaban fluidos biológicos de un mismo hombre.

Las autoridades estaban, sin conocer aún su identidad, ante el rastro biológico de un presunto asesino serial que había permanecido inactivo o fuera del radar durante ocho años.

La pista que los llevó "Zapatero"

La clave para resolver el caso surgió en febrero de 2026. La Unidad de Supervisores de la OPO desarrollaba un proyecto para fortalecer las investigaciones criminales y dos de sus investigadores más experimentados realizaron una revisión específica del expediente de Martínez.

Al analizar minuciosamente las entrevistas originales de 2019, los supervisores detectaron una declaración que había pasado inadvertida. Un hombre conocido como "Gordo" relató que, minutos antes del crimen de Martínez, otros dos hombres en condición de calle, apodados "Fundo" y "Pitufo", observaron a un sujeto que llamó a la víctima en la playa para comprarle un cigarro.

El testigo indicó que el sospechoso era conocido en la zona como "Zapatero". La declaración describió a este hombre como una persona delgada, de 1,80 metros de estatura y cabello negro con colochos largos, que no parecía vivir en condición de calle. Según el relato, se desplazaba en bicicleta, recolectaba chatarra y reparaba zapatos a domicilio.

Con este perfil físico y social, los analistas de la OPO cruzaron información de las bases de datos policiales y lograron individualizar a un único sujeto que encajaba con la descripción: Carlos Luis Forbis Jiménez, quien tenía antecedentes por delitos contra la propiedad, entre ellos robo simple y robo agravado.

Una vez identificado el sospechoso, los agentes de la Delegación Regional de Limón se abocaron a localizarlo. En febrero de 2026, lograron ubicarlo en la zona y le tomaron una muestra para analizar su perfil genético.

La Sección de Genética Forense procesó la muestra y el resultado fue contundente: el perfil de ADN de Forbis coincidía plenamente con el material genético recuperado del cuerpo de la víctima de 2019.

El análisis estadístico determinó que era 550 mil cuatrillones de veces más probable que el material genético perteneciera a Forbis que a cualquier otra persona elegida al azar. Posteriormente, el dictamen confirmó científicamente que Forbis Jiménez también era el dueño del material genético recolectado en los cuerpos de las tres víctimas de 2011.

Con la prueba científica en mano, el Juzgado Penal de Limón ordenó reabrir la causa el 21 de abril de 2026. Ocho días después, el 29 de abril, las autoridades detuvieron a Forbis Jiménez en vía pública, en Cieneguita.

Al momento de la captura, los agentes le decomisaron un objeto punzocortante, un preservativo y un conjunto de cuerdas y amarras. El imputado fue puesto a la orden de la Fiscalía, donde se abstuvo de declarar y rechazó los cargos.

La persistencia de los investigadores y el análisis de la información genética permitieron reactivar una investigación que permaneció sin resolver durante años en el Caribe costarricense. Desde entonces, Forbis permanece en prisión preventiva mientras avanza el proceso judicial.