Autoridades judiciales lanzan campaña contra extracción de vida silvestre en el país
Autoridades judiciales lanzaron con apoyo de Estados Unidos y otras organizaciones, una campaña contra el tráfico de vida silvestre, para tratar de frenar una actividad que genera miles de decomisos anuales.
En los últimos años, se han confiscado más de 4.366 especímenes principalmente en los aeropuertos, cuando turistas o traficantes fauna y flora los intentan sacar del territorio nacional.
Según datos de la Sección de Biología Forense del Departamento de Ciencias del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), la mayoría de esos especímenes son reptiles como boas, anfibios, garras y huesos felinos, insectos, moluscos y corales, plantas como orquídeas, huevos de psitácidos y muchas otras especies.
La campaña #WhatYouCarry, pretende cambiar la forma en que costarricenses y visitantes entienden la relación con la naturaleza. Su mensaje se centra en que cuando una persona extrae un elemento de la naturaleza, no se lleva un objeto, se lleva parte de un ecosistema.
Además impulsa a los visitantes que se lleven fotografías y recuerdos, pero no vida silvestre. También invita a denunciar ante las autoridades cualquier actividad sospechosa relacionada con el tráfico de vida silvestre.
La concientización se pretende través de intervenciones en aeropuertos, material audiovisual, contenidos digitales, acciones con medios de comunicación e influenciadores y experiencias inmersivas, la iniciativa busca sensibilizar sobre las consecuencias ambientales de una práctica que, en muchas ocasiones, ocurre por desconocimiento.
La campaña es dirigida por la Fiscalía Ambiental y el OIJ, financiada por la Oficina Internacional de Asistencia
Antinarcóticos y Cumplimiento de la Ley (INL) de EE. UU., a través de Humane World for Animals.
"Cuando hablamos de tráfico de vida silvestre no nos referimos únicamente a animales vivos. En nuestros análisis encontramos una enorme diversidad de especies y muestras.
El incremento en los casos demuestra que esta es una problemática vigente que requiere tanto investigación científica como mayor conciencia ciudadana", señaló John Vargas, jefe de Biología Forense del OIJ.
Estas afectaciones comienzan con decisiones aparentemente pequeñas: llevarse un collar con un diente de un animal silvestre, extraer una planta del bosque, adquirir un animal silvestre como mascota o comprar un souvenir elaborado con partes de especies silvestres.
Cuando estas acciones se repiten miles de veces, sus efectos se acumulan y terminan alterando hábitats completos, reduciendo poblaciones de especies y debilitando el equilibrio ecológico.
Según la campaña, cada caso representa mucho más que un decomiso o una investigación judicial. Detrás de cada especie extraída existe un ecosistema que pierde parte de su equilibrio.
Una concha deja de servir como refugio para otros organismos; una planta deja de cumplir su función ecológica de base en la cadena alimenticia; un animal deja de dispersar semillas, controlar poblaciones o sostener su rol dentro del ecosistema.
Cuando uno de estos elementos desaparece, sus efectos pueden extenderse mucho más allá de la pérdida de un solo individuo y afectar el equilibrio natural del que dependen muchas otras especies.














