Asesinato de primos Barboza: Juzgado considera que la vida de 2 testigos peligra

Ejecución de los primos superaró incluso la violencia de muchos ajusticiamientos en delitos de narcotráfico, según juez

26 de Mar. 2025 | 12:25 am

La vida y la integridad de los dos testigos fundamentales para la investigación del asesinato de los primos Jorge y Carlos Barboza, están en riesgo. Por esa razón, se ordenó que su testimonio sea tomado de forma anticipada.

A los primos Barboza, un grupo de hombres los asesinó de forma sumamente violenta y los enterró en el sótano del bar Dude´s, en Heredia.

Una resolución del Juzgado Penal de Heredia autorizó un anticipo jurisdiccional de prueba, un procedimiento excepcional que permite obtener ciertas pruebas, como declaraciones, antes del juicio oral. El fallo aprobó una petición del Ministerio Público.

El documento, al cual CRHoy tuvo acceso, detalla la vulnerabilidad y los peligros que enfrentan los dos testigos, quienes son indispensables debido a que pueden evidenciar los roles y las responsabilidades de los sospechosos de haber asesinado a los primos Barboza.

Según la Fiscalía de Heredia, los riesgos responden principalmente al nivel de agresividad del dueño del establecimiento, Jean Franco Segura Gómez, así como su capacidad de ordenar ataques contra otras personas.

Él figura como principal sospechoso del asesinato de los primos a inicios de febrero. Fue capturado el 25 de febrero en Nicaragua, tras una orden de captura internacional que permitió su localización y posterior deportación.

Tanto a él como a los demás sospechosos se les reprochan los aparentes delitos de homicidio calificado en contra de Jorge y Carlos Barboza. Sus cuerpos fueron hallados semanas atrás, ocultos en una especie de hoyo construido para esconderlos.

Varios testigos lograron ubicar la participación de este sospechoso, quien, además, habría coaccionado y amenazado a otras personas para que colaboraran en el ocultamiento de los cadáveres.

A continuación, el detalle de los elementos que utilizaron el Ministerio Público y el Juzgado Penal de Heredia para determinar que los dos testigos clave están en riesgo y que debe tomarse su testimonio cuanto antes.

Grado de violencia

De acuerdo con el juez, las pruebas recopiladas hasta ahora por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Fiscalía de Heredia muestran un innegable grado de violencia extrema en la ejecución de los homicidios, lo que permite dimensionar el perfil de los imputados.

Para el juzgador, la sola dinámica del crimen revela el posible comportamiento de los investigados dentro de la causa.

Esto se fundamenta también en un informe técnico de valoración de riesgo de la Oficina de Atención a la Víctima de Delitos (OAPVD), el cual señala que los imputados no requirieron una razón de peso para ejecutar actos tan violentos contra los primos Barboza.

"Las acciones empleadas por los justiciables para dar muerte a los ofendidos, resultaron desproporcionadas, inefables y dignas de contemplación judicial", señaló el juez que aprobó el anticipo de prueba.

El hecho de que una discusión bastara para que Jean Franco Segura hiciera una señal a fin de que otros de sus empleados arremetieran contra la integridad de los primos Barboza hace que no se pueda descartar que ahora puedan atentar también contra el testigo.

Por eso, para el Juzgado de Heredia, se puede concluir razonablemente que los sospechosos tienen en su psique un deseo de eliminar la prueba que los perjudique en el proceso penal, en el cual se ha demostrado "el nivel de violencia, agresividad, impulsividad y desprecio por la vida humana que podrían llegar a tener".

El grado de agresividad también quedó plasmado en las fotografías de las autopsias incluidas en el expediente, las cuales ilustran las lesiones que sufrieron las víctimas como consecuencia de una discusión y un intercambio de golpes con el dueño del bar.

"Las heridas son abrumadoras no solo en su naturaleza sino en su número. Completamente desproporcionadas para el tipo de contienda que se suscitó.

Llama la atención incluso, que -según las entrevistas de los testigos- bastó una indicación no verbal del imputado Segura Gómez, para que el resto actuara bajo una co-autoría simultánea", indicó el juez en la resolución.

Todo esto deja entrever el grado de incapacidad de los imputados para autocontrolar sus impulsos, así como su obediencia a los comandos de Segura Gómez y el inexistente respeto por la vida humana, según apunta la probabilidad.

Ambas ejecuciones fueron mortales y superaron incluso la violencia de muchos ajusticiamientos en delitos de narcotráfico, lo cual exige atención al caso, según el juzgador.

Amenazas

En el expediente consta que en entrevista, uno de estos testigos confirmó que luego del asesinato se encontró con el dueño del bar, quien le dijo que, como él conocía lo que había pasado el día anterior, "si decía algo, ya sabía", haciendo referencia a una posible amenaza y dejando patente el riesgo en el que se encuentra.

En el legajo también se menciona que uno de los imputados, de apellido Palacios García ratificó esta presión que generaba Jean Franco. Le dijo a la Fiscalía lo siguiente:

"Yo quise irme pero Jean no me dejó, me dijo que yo estaba involucrado y me amenazó. Me dijo que si yo testificaba en la cárcel o afuera me iba a matar, después de la amenaza me pidió que lo ayudara a limpiar".

Según el juez que revisó el caso, estas declaraciones demuestran la existencia de "anuncios de mal a futuro" por parte del imputado Segura Gómez, quien es señalado como la persona que orquestó, dirigió y promovió el ataque contra los primos, según el relato de los testigos.

Para el juzgador, "no resulta insensato pensar" que el dueño del bar podría buscar cómo eliminar la prueba que lo incrimina a él y al resto de sospechosos, dado que, durante el asesinato de los primos Barboza, ya "incurrió en acciones de encubrimiento y ha augurado mal a futuro en contra de algunas personas en caso de revelar lo sucedido".

Sobre este aspecto, los abogados defensores se opusieron a adelantar la toma del relato de los testigos, aduciendo que no existían amenazas expresas e inequívocas en su contra.

Ocultamiento de pruebas

El comportamiento de los implicados, en especial el cabecilla del asesinato, Jean Franco Segura, es otra de las razones que llevan al juez y al Ministerio Público a pensar que los sospechosos podrían atentar contra la vida de los testigos.

En la petición de adelantar la recolección de los testimonios, la Fiscalía sostiene que "se puede llegar a pensar que podrían acometer, mediante terceros, contra la vida de los mismos, pues ya conocen el contenido de sus manifestaciones".

Esto se refuerza a través de las entrevistas que constan en el expediente, en las cuales uno de los testigos clave señaló lo siguiente:

"…escuchó que Jean decía que tenían que llevarse el vehículo, colocar los cuerpos en la cajuela y quemarlos, pero en ese momento llegó su novia, a quien vieron por medio de las cámaras del bar, por lo que escuchó que otro individuo intervino y dijo que tenían que matarla, así que el intercedió y le comentó a Jean que era "[nombre protegido]", su novia, a quien Jean también conocía, en ese momento Jean le dijo que se fuera del bar…"

Esta entrevista llamó poderosamente la atención del juez, quien consideró que ese extracto es armónico con lo señalado por la Fiscalía, pues, luego de haber matado a los primos y al encontrarse en una situación comprometedora, uno de los implicados propuso darle muerte a una mujer para encubrir el doble homicidio.

La intención de ocultar sus rastros se repitió cuando dos de los imputados, de apellidos Herrera Sandí y Serna Villamil, movilizaron el carro de los primos hasta Alajuela, donde lo incendiaron con el afán de encubrir su delito.

Para el Juzgado de Heredia, también pesa el hecho de que Jean Franco Segura y su pareja, también sospechosa de apellidos Potosme Téllez, fueron detenidos en Nicaragua y traídos por la fuerza a Costa Rica gracias a una orden de captura internacional, luego de haber huido.

Además, uno de estos testigos escuchó que, tras acabar con la vida de Jorge y Carlos Barboza, mientras estos yacían en el suelo, el propietario del establecimiento dijo que iba a borrar los videos del bar, lo que concuerda con otro testimonio.

Otro relato recopilado por la policía judicial señaló que Segura Gómez fue ubicado el 10 de febrero mientras iba en su vehículo camino a cambiar el disco duro del grabador del establecimiento.

Estos elementos evidencian cómo los sospechosos, después del asesinato, han realizado acciones coordinadas para encubrir su actuar y procurar su impunidad.

"Resulta necesario plantearse, ¿por qué no ahora? Nada obsta para considerar la posibilidad de que los justiciables puedan tener el deseo y los medios para ejecutar alguna acción en detrimento de la seguridad, vida e integridad física de los ofendidos", señaló el juez.

Además de los factores de violencia de los sujetos, sus esfuerzos por encubrir sus rastros y las posibles amenazas, el Ministerio Público también considera que existe vulnerabilidad en los testigos, quienes carecen de redes de apoyo y padecen aislamiento y deterioro emocional debido a los hechos.

Asimismo, sufren una clara exposición por jugar un papel protagónico en esta causa penal, lo que hace temer por su seguridad e integridad y, a la vez, plantea la posibilidad de que no se presenten al juicio.

Además de Jean Franco Segura, en el expediente figuran como sospechosas varias personas de apellidos Serna Villamil, Rodríguez Pastrán, Potosme Téllez, Herrera Sandí, Palacios García, Guzmán Arias, Díaz Álvarez, Bravo Díaz, Segura Gómez, Rodríguez Rivera y Gutiérrez Hernández. Entre ellos se encuentran familiares, allegados y empleados del propietario del establecimiento.

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