(Fotos y videos) Paciente: “nueva prótesis craneal me permitirá continuar mi vida normal”
Una persona que durante años vivió con un hundimiento en la cabeza recibió este jueves una prótesis craneal personalizada en el Hospital San Juan de Dios.
La pieza protegerá su cerebro y le permitirá dejar atrás parte del temor y la vergüenza que enfrentó debido a la abertura en su cráneo.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) diseñó y fabricó la prótesis mediante impresión 3D. Es la primera vez que la institución implanta un dispositivo de este tipo producido por sus propios especialistas.
La identidad del paciente se mantiene reservada por petición suya.
Antes de la cirugía, relató que el hundimiento afectó tanto su seguridad como su estado emocional.
"No puedo decir que es una cicatriz porque realmente va más allá de una cicatriz. No es lo mismo tener la cabeza incompleta que tener un pedacito que le pueden poner y que el cráneo vuelva a su fuerza natural", expresó.
La ausencia de una parte del hueso lo obligaba a protegerse constantemente. Cualquier situación podía ponerlo en riesgo. A esa preocupación se sumó el impacto en su autoestima. Actividades como ir a la playa o entrar a una piscina se convirtieron en momentos difíciles.
"La hundición que tengo me da mucha vergüenza. Estéticamente, siento que todo el mundo se da cuenta de lo que tengo en la cabeza. El trauma mental no me lo quita nadie", afirmó.
El paciente explicó que pasó por un proceso complicado. No fue sino hasta octubre del año pasado cuando sintió que recuperó la fuerza para hacer ejercicio y retomar varias de sus actividades.
El apoyo de su familia y su determinación fueron fundamentales para avanzar.
"Con ayuda de Dios, de la familia y de uno también proponerse que va a salir adelante, todo ha mejorado. Ya voy a poder continuar mi vida normal", manifestó antes del procedimiento.
Prótesis protege el cerebro
Jorge Badilla Corrales, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital San Juan de Dios, explicó que la prótesis personalizada ofrece tres beneficios principales.
La pieza mejora la apariencia del cráneo, lo cual puede favorecer el estado de ánimo del paciente después de un hecho traumático.
También puede reducir dolores de cabeza y mareos relacionados con una disminución de la presión dentro del cráneo.
Además, protege el cerebro de golpes externos cuando falta una parte del hueso.
Estas prótesis pueden utilizarse en personas con hundimientos en el cráneo causados por tumores o traumatismos.
Pieza fue diseñada con imágenes del paciente
Los especialistas utilizaron imágenes de una tomografía para observar detalladamente el cráneo y localizar la abertura.
Después incorporaron la información a programas informáticos y tomaron como referencia el lado sano de la cabeza para reconstruir la zona afectada.
El equipo comprobó que el diseño coincidiera con los bordes del área que necesitaba ser reparada. El cirujano también revisó la pieza y solicitó los ajustes necesarios antes de su impresión.
La prótesis se fabricó con PEEK, un plástico especial resistente, rígido y liviano.
A diferencia de las prótesis metálicas, este material no altera los resultados de exámenes como tomografías o resonancias magnéticas.
Una vez impresa, la pieza pasó por un proceso de lijado, pulido y limpieza. Luego fue enviada al hospital para una nueva revisión, su esterilización y posterior colocación.
Otros 52 pacientes recibirán prótesis
Esteban Vega, gerente de Logística de la CCSS, explicó que fabricar estos dispositivos dentro de la institución podría reducir los costos hasta en un 64%.
La institución prevé realizar el mismo procedimiento en otros 52 pacientes. De ellos, 20 pertenecen al Hospital San Juan de Dios, 30 al Hospital México y dos al Hospital Monseñor Sanabria, en Puntarenas.
El desarrollo de las prótesis estuvo a cargo del Laboratorio de Órtesis y Prótesis de la Dirección de Producción Industrial.
El proceso comenzó hace aproximadamente dos años. Incluyó la capacitación del personal, la compra de equipos, pruebas, permisos sanitarios y la preparación de un espacio especial para fabricar los dispositivos.
La CCSS invirtió ₡115.471.400 en el paquete tecnológico. La compra incluyó dos impresoras 3D, un horno, equipos para lavar y tratar las piezas, un escáner, programas informáticos, licencias y materias primas para dos años.
La institución también emplea la impresión 3D para fabricar guías de planificación quirúrgica, modelos del cuerpo humano para explicar procedimientos, pastilleros, extractores de tabletas, pinzas para cordón umbilical y repuestos para equipos industriales.
En el procedimiento participaron Badilla; la residente de Neurocirugía Ana Laura Ramírez López; la enfermera instrumentista Karol Arroyo Porras y el neurocirujano Roger Torres Cordero. Todos forman parte del Hospital San Juan de Dios.






