Menos ingresos y contracción del mercado laboral provocan caída del consumo de los hogares
El menor ingreso personal real, la contracción del mercado laboral y el deterioro del crédito de consumo provocan que el consumo de los hogares disminuya este año.
Según el Informe de Política Monetaria (IPM), correspondiente a julio de este año y elaborado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), el gasto en consumo final de los hogares se desaceleró en el segundo trimestre de 2026.
Su crecimiento interanual al 30 de junio fue de 2,62 %, porcentaje inferior al 3,38 % registrado en el mismo periodo del año anterior. También fue menor en comparación con el crecimiento observado en el primer trimestre de 2026, cuando alcanzó el 3,47 %.
El Banco Central estima que, al cierre de este año, el consumo privado crecería un 2,9 %, una proyección inferior al 3,5 % estimado en abril pasado.
El economista Daniel Ortiz, socio director de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), detalló que, al analizar el consumo por componentes, se observa una desaceleración en dos de ellos: bienes no duraderos (alimentos y combustibles) y servicios. Ambos representan casi el 87 % del consumo de los hogares.
«El ritmo de crecimiento del consumo de los hogares cada vez es menor, lo que podría estar señalando un panorama de cautela porque el sector externo está complejo, se anunció una posible reforma fiscal mediante la cual se podría aumentar el impuesto al valor agregado (IVA) sobre la canasta básica y la economía doméstica se desacelera», explicó.
Menores ingresos
Un conjunto de factores explica la desaceleración del crecimiento del consumo de los hogares, según reconoce el BCCR.
En primer lugar, el ingreso personal disponible real ha crecido menos.
Los ingresos mostraron una desaceleración en los primeros meses de 2026 y una contracción en abril y mayo, destaca el último Informe de Política Monetaria.
Los ingresos nominales —la cantidad total de dinero que se recibe a valores corrientes, sin ajustar por la inflación o por los cambios en los precios— registraron una caída interanual del 2,0 % a mayo de este año. Por su parte, los ingresos reales, que descuentan el efecto de la inflación y miden el poder adquisitivo, disminuyeron un 1,1 %.
Los ingresos laborales de los hombres registraron variaciones interanuales negativas desde la segunda mitad de 2025, las cuales persistieron durante los primeros meses de 2026. Por su parte, los ingresos de las mujeres también presentaron una reducción interanual.
La disminución de los ingresos también podría estar asociada con la contracción que ha registrado el mercado laboral.
El Banco Central reconoce que, aunque la tasa de desempleo se mantuvo relativamente estable durante el segundo trimestre de 2026, tanto la tasa de participación laboral —porcentaje de la población en edad de trabajar que forma parte de la fuerza laboral, es decir, personas ocupadas o que buscan trabajo activamente— como la tasa de ocupación disminuyeron en el trimestre concluido en mayo.
La tasa neta de participación alcanzó el 54,3 %, lo que representa una reducción de 0,9 puntos porcentuales (p. p.) con respecto al promedio de 2025. Esta caída se relaciona con una menor cantidad de personas ocupadas.
Por su parte, la tasa de ocupación se ubicó en 50,7 % y mantuvo la trayectoria decreciente observada desde mediados del cuarto trimestre de 2025, cuando fue de 51,9 %.
La población fuera de la fuerza de trabajo mantuvo una tendencia creciente. En mayo ascendió a 1.964.000 personas, cifra superior en 53.000 al promedio registrado en 2025.
Desaceleración del crédito
A junio de 2026, el crédito al sector privado creció un 4,7 %, porcentaje inferior al observado un año atrás (5,4 %).
Por monedas, el crédito en colones aumentó un 4,4 %, cifra superior al crecimiento registrado un año atrás (4,1 %) y al del cierre del primer trimestre del año en curso (3,2 %). Por su parte, el ritmo de crecimiento del crédito en moneda extranjera se desaceleró en términos interanuales, al pasar de un 8,3 % en junio de 2025 a un 5,2 % un año después.
El crecimiento del crédito para consumo, en términos reales, se desaceleró de alrededor de un 20 % a un 6 % en términos interanuales entre inicios de 2025 y abril de 2026.
Cautela
Además, el BCCR señala que, unido a los factores anteriores, el deterioro reciente de los indicadores de confianza y de las expectativas de los consumidores contribuye a un escenario de mayor cautela en las decisiones de gasto de los hogares.
Los indicadores de confianza y las expectativas empresariales evidencian un menor optimismo sobre el desempeño de la economía nacional.
El Índice de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por la Universidad de Costa Rica (UCR), se ubicó en 54,8 puntos, en una escala de cero a 100, en mayo de 2026, lo que implicó una disminución de seis puntos con respecto a febrero anterior.
Todo ello ocurre en un contexto de menor crecimiento de la economía costarricense.
En el segundo trimestre de 2026, la actividad económica creció un 3,4 %, variación inferior al 4,0 % observado en el trimestre previo y al 4,6 % registrado en el mismo periodo de 2025.
Este resultado responde a una moderación en el crecimiento de las exportaciones, en particular de la manufactura de los regímenes especiales.
Según el Banco Central, la economía costarricense crecería un 3,4 % en 2026, es decir, 0,1 puntos porcentuales menos que lo proyectado en abril de este año.
