Inflación empezará a salir de terreno negativo este año, según el Central
La inflación, medida por la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), abandonará el terreno negativo y se ubicará, en promedio, en valores superiores al 2% a partir de este año.
Así lo prevé el Banco Central de Costa Rica (BCCR) en su Informe de Política Monetaria (IPM) correspondiente a julio de 2026.
Según la entidad monetaria, la estimación abarca el periodo comprendido entre el tercer trimestre de 2026 y el segundo trimestre de 2028.
Tanto la inflación general como la subyacente —un indicador económico que mide el aumento de los precios al excluir los productos más volátiles, como la energía y los alimentos frescos o no elaborados— se situarán, en promedio, por encima del 2,0 %.
Sin embargo, se mantendrían por debajo de la meta definida por la Junta Directiva del BCCR, la cual es de 3 % ± 1 punto porcentual (p. p.).
Asimismo, se prevé que, durante ese periodo, las expectativas de inflación, es decir, el aumento de los precios que las personas, las empresas y los analistas esperan para el futuro, se ubiquen en valores más cercanos al 2 %, por debajo de la meta del BCCR.
En el segundo trimestre de 2026, la inflación general se mantuvo en valores negativos, con un promedio de -1,0 %, un valor ligeramente más negativo que la proyección realizada por el Banco Central en abril pasado para ese periodo (-0,7 %).
Por su parte, el promedio de los indicadores de inflación subyacente para el segundo trimestre del año se mantuvo en torno a -0,2 %. En abril pasado se proyectó que ese valor se ubicaría en 0,7 %.
La moderación en los incrementos esperados en el precio de algunas materias primas en los mercados internacionales, en especial del petróleo y los granos, en comparación con lo estimado en abril, condujo a una revisión a la baja de las proyecciones de la inflación general y, en menor medida, de la inflación subyacente.
Al alza
Varios factores explican que los precios comiencen a subir a partir de este año.
Entre ellos, destacan los recientes aumentos en los precios de los combustibles, como consecuencia del encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales debido a las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente.
Según el BCCR, durante el segundo trimestre de 2026 el comportamiento al alza de los precios de los combustibles respondió al aumento en el precio del cóctel de hidrocarburos importados, cuya variación interanual promedio en ese periodo fue de 59,4 %, aunque este efecto fue compensado parcialmente por la caída del tipo de cambio del dólar con respecto al colón.
Aunque los precios de algunos bienes, como los automóviles nuevos (-0,4 p. p.), los productos agrícolas (-0,3 p. p.), el arroz (-0,3 p. p.) y los huevos (-0,2 p. p.), contribuyeron a mantener la inflación en valores negativos durante ese periodo, el costo de los combustibles incidió en un cambio en el comportamiento del indicador.
También favorecieron este incremento los aumentos en el alquiler de vivienda, el suministro de agua, el transporte en autobús, los boletos aéreos y la educación universitaria, con un aporte de 0,1 p. p. en cada rubro.
A ello, el Banco Central suma los posibles efectos del fenómeno climático de El Niño, tanto sobre la producción como sobre la inflación, los cuales generan una mayor incertidumbre en torno a la proyección central, especialmente de la inflación general.
Un reciente análisis del Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA) advirtió que la posible intensificación del fenómeno de El Niño representa un riesgo para la producción agropecuaria y la seguridad alimentaria, lo que podría generar presiones al alza sobre los precios de los alimentos.
Asimismo, una menor disponibilidad de generación hidroeléctrica podría incrementar los costos energéticos al requerir una mayor utilización de fuentes de generación más costosas.
La actividad agropecuaria enfrenta, además, el fuerte aumento en los precios de los fertilizantes a nivel mundial, lo que se ha traducido en mayores costos de producción y, por ende, en incrementos en los precios de algunos alimentos.
El Banco Central también aclara en su informe que la variación del IPC correspondiente a julio, la cual será publicada este viernes 7 de agosto por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), responde a una nueva base cuyo punto de inicio será junio de 2026.
Esto implica una nueva canasta de bienes y servicios, así como un cambio en las ponderaciones, y aún no se tiene certeza sobre las implicaciones de esta modificación.

