Lobo de agua dulce impulsa a Tilarán en un barco singular
Empresario recoge frutos de su osadía

El Tucán Arenal, con capacidad hasta para 150 personas, surca las aguas del lago. Foto German Herrera.
Casi con toda seguridad, los pobladores de Tilarán creían más en la posibilidad de ver a una culebra de 30 metros en las aguas del lago Arenal que una embarcación turística para llevar a 150 personas.
Sobre la serpiente gigante de la leyenda escucharon hablar toda la vida (hay quienes aseguran que se toparon con ella) pero eso de un catamarán era completamente nuevo y exótico.
Sin embargo, el empresario Gilberto Varela Mora, quien llegó a Tilarán hace 40 años procedente de Cóbano, Puntarenas, maduraba la idea desde hacía una década.
Él empezó a hacer viajes con turistas en una lancha hace 20 años por el embalse que llenó el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) en 1979, con una extensión de 88 kilómetros cuadrados, el 95% de ellos en el cantón de Tilarán, Guanacaste.
Con el correr del tiempo, Varela, de 58 años, supo que era factible atraer viajeros hacia el lago debido a la belleza de la zona y a la cercanía del volcán Arenal.

Gilberto Varela Mora, un lobo de agua dulce. Foto German Herrera.
"Cuando empecé con los viajes en una lancha para 8 personas, me di cuenta de que había un gran potencial turístico en el lago. En aquel tiempo me ganaba 150 dólares en cuatro horas y yo sentía que era un buen ingreso", relató Varela.
Durante muchos años, Varela anduvo en otros negocios e incluso fue finquero y hojalatero, hasta que se vinculó más al turismo al adquirir el Hotel Mary, frente al parque de la ciudad de Tilarán.
Entonces sintió la necesidad de hacer algo distinto, novedoso y tomó más en serio la idea del catamarán, una embarcación que tiene como característica la suspensión sobre el agua con uso de dos espigas (pontones), lo que facilita su desplazamiento y da mayor estabilidad.

Desde las aguas del lago se observa majestuoso el Volcán Arenal. Foto Silvia Picado.
En la red
Varela comenzó a buscar información en Internet sobre ese tipo de naves, diseñadas con base en las balsas de troncos que usaron los indígenas de Coromandel, en la India.
Cuando tuvo una idea de la embarcación que quería, buscó al ingeniero naval Eduardo Acevedo, de Puntarenas, quien había sido instructor del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA).
La construcción de Catamarán Tucán Arenal, con costo cercano a los 400 millones de colones, se hizo en Tronadora, Tilarán, con fibra de vidrio y acero, estuvo a cargo del también puntarenense Gerardo Carrillo Leal y fue "botado" al agua a finales de marzo. Mide 23 metros de largo, 10 metros de ancho y su fondo está suspendido tres metros sobre el agua.
"El Banco de Costa Rica no me puso trabas. Más bien en la Municipalidad de Tilarán no creyeron en el proyecto hasta que vieron el catamarán construido", comentó Varela.
Pero su osadía no se limita a una inversión de cientos de millones de colones, sino que se preparó para capitanear el catamarán. Ahora entrena a otras personas para que desempeñen esa delicada tarea.
"He hecho viajes hasta con 100 turistas por el lago. Han venido altos funcionarios del gobierno, grandes empresarios y también gente humilde, porque la tarifa está al alcance de todos. También hay demanda para fiestas privadas, como cumpleaños y bodas", expresó Varela entusiasmado.
El alcalde de Tilarán, Juan Pablo Barquero Sánchez, dijo: "Es un aporte importante para dinamizar la economía del cantón".
El hotelero Luis Alberto Herrera Ulate también alabó la idea de Varela y reconoce que se siente el beneficio, porque "llega una clientela directamente relacionada con el catamarán…esto irá en crecimiento".
Pero Varela piensa aún más en grande y, aunque no sabe si será él quien tendrá las agallas para embarcarse en algo así, destaca la necesidad de que haya hoteles cinco estrellas en Tilarán.