ABC del petróleo: ¿Por qué subió más de $20 por barril este año y qué esperar?

(CRHoy.com) Desde febrero pasado en que alcanzó un precio cercano a los $52 por barril, el precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI) que se utiliza como referencia para las ventas locales ha subido en alrededor de $20, alcanzando durante julio cifras superiores a los $70.
La crecida a nivel internacional generó un fuerte oleaje del cual el país no puede escapar, inundando el mercado de prácticamente siete meses de aumentos en gasolinas y diésel. En general, llenar un tanque de gasolina de un automóvil cuesta ahora unos ₡6.000 más que en diciembre.
La pregunta es: ¿Qué se puede esperar para los siguientes meses y por qué se da este aumento?

Causa 1: la recuperación
A diferencia del año pasado en que el mundo estaba confinado por la pandemia, este 2021 los países están regresando a la movilidad. Aunque esta puede ser intermitente o con algunas restricciones en diversos países, al final de cuentas grandes naciones como Estados Unidos o la propia Unión Europea esperan este año crecer a nivel económico, lo que implica la necesidad de más hidrocarburos.
Este aumento en la demanda implica una reducción en las reservas de los países productores, lo que lleva inmediatamente a mayor presión por aumentar el precio. Solo la primera semana de julio las reservas de crudo en Estados Unidos cayeron en 6,9 millones de barriles, según reportó la agencia AFP.
Causa 2: Desacuerdo entre productores
Los países de la OPEP+ discuten periódicamente si ante la reducción en las reservas deben aumentar la producción para equilibrar los precios, pero existen muchas dificultades para un acuerdo.
Arabia Saudita y Rusia propusieron aumentar la producción para responder a una demanda creciente en una economía que comienza a moverse gracias a la vacunación contra el coronavirus.
Pero los 23 países del mecanismo que reúne a la OPEP y sus aliados anularon la reunión prevista para la primera semana de julio
Debido a ello, los países no aumentarán la producción que se proyectaba para agosto (de 400 mil barriles diarios), tal y como venía haciéndose desde enero. La consecuencia directa es: a menor producción, mayor presión para un aumento.
Presiones
En medio de estas disputas, los productores enfrentan también presiones que han logrado sostener los precios y que incluso hacen prever posibles bajas.
La principal es la variable Delta del COVID-19. Esto hace temer sobre el curso de la pandemia y nuevos confinamientos.
Este temor es el que lleva a ciertos países a no querer aumentar la producción para no verse ante el riesgo de quedar con mucho petróleo que después no pueda ser colocado, y llevarlos a situaciones como las de mitad del año pasado en donde el precio llegó a estar en negativo; es decir -literalmente- los países pagaban para que se llevaran el petróleo.
¿Qué pasará ahora?
El primer paso es si los países de la OPEP+ se reunirán de nuevo. De momento no hay una fecha.
Una de las opciones que barajan analistas a nivel internacional es que Arabia Saudí abandone el grupo, lo cual podría disparar aún más los precios. Este país es el principal productor de las naciones que forman el grupo OPEP+.
Otra variable es la eventual incursión de Irán, para lo cual Estados Unidos tendría que ablandar las medidas que mantiene sobre esa nación. Esto podría ayudar a alivianar los precios.
En todo caso, nadie ve de momento que los precios vayan a alcanzar cifras superiores a los $100 por barril, como ocurrió durante la crisis de 2014.
¿Y en Costa Rica?
En Recope hizo su última propuesta de alza el viernes pasado.
La entidad afirmó que además de las causas sobre los conflictos internacionales y la reactivación económica, la entidad señaló dos situaciones adicionales que esta vez empujaron la solicitud de incremento:
En primer lugar el paro de algunas de las refinerías más importantes a nivel mundial y la demanda global de los combustibles producto de la reapertura de la economía estadounidense y el incremento en los desplazamientos propios de la temporada de verano.
Los precios de los derivados del petróleo en el país se analizan con un retardo, no solo respecto al precio internacional, sino en cuanto a la variación del tipo de cambio. Esto implica que son esperables gasolinas y diésel caros por algunos meses más.