El nacimiento de un murciélago en un bosque de Costa Rica le dio un premio internacional a un tico
Un momento inesperado en medio del bosque cambió el rumbo de un proyecto audiovisual y llevó al costarricense Felipe Vega a ganar un festival internacional. El joven obtuvo el primer lugar en el festival de cine de naturaleza más importante de Latinoamérica, "Santiago Wild 2026", tras documentar, de forma inesperada, el nacimiento de un murciélago blanco hondureño.
El festival se llevó a cabo el pasado mes de mayo, donde Vega tuvo la oportunidad de ganar en la categoría "Exploradores Digitales", dirigida a proyectos audiovisuales breves de menos de tres minutos, diseñados específicamente para redes sociales y capaces de captar la atención del público en plataformas como YouTube, Instagram y Facebook.
El cortometraje con el que ganó, titulado Lo esencial, no solo muestra la vida en un bosque costarricense, sino que retrata un momento inesperado: mientras documentaba la naturaleza sin saber qué podría encontrar, Vega grabó a pequeños murciélagos blancos hondureños, instante en que uno de ellos daba a luz.
La intención de Vega al desarrollar este cortometraje fue transformar la percepción que muchas personas tienen sobre los murciélagos. Para él, gran parte del rechazo hacia estos animales responde a representaciones negativas construidas por el cine e, incluso, a ideas reforzadas tras la pandemia.
Para Vega, no se trata únicamente de grabar murciélagos, sino de contar una historia con un significado personal. En un día común de setiembre de 2025, se encontraba en un bosque de Sarapiquí con su cámara cuando notó la presencia de varios murciélagos blancos hondureños. Sin embargo, uno de ellos captó inmediatamente su atención: estaba dando a luz.
El momento lo tomó por sorpresa, pero reaccionó de inmediato y comenzó a grabar. Observó la fragilidad con la que la cría emergía de su madre, así como sus pequeñas alas, aún transparentes y delicadas.
"Su cuerpo pedía el abrazo de su madre", recordó Vega sobre aquel instante, que decidió capturar sin pensarlo. Ese material permaneció guardado durante un tiempo, hasta que descubrió en internet la posibilidad de participar en el festival. Fue entonces cuando retomó la grabación, escribió un guion y comenzó a darle forma al cortometraje con el que competiría.
Sin embargo, durante el proceso creativo notó que aún faltaban algunas tomas para completar la historia. Por ello, regresó a Sarapiquí para documentar los fragmentos pendientes. El trabajo no fue sencillo: durante una semana tuvo que rastrear nuevamente a los animales y, según contó, hubo momentos en los que ni siquiera lograba encontrarlos.
El clima fue otro factor que debió considerar, ya que desconocía si la lluvia le impediría continuar con las grabaciones planeadas. Finalmente, logró completar el material y regresó a casa para iniciar el proceso de edición y dar vida a la historia que él mismo había presenciado.
El video fue producido completamente con recursos propios, ya que Vega no contó con patrocinadores para desarrollarlo. Describe el proyecto como "un trabajo del alma" y uno de los más honestos que ha realizado.
Tras enviar el cortometraje, fue seleccionado entre los concursantes oficiales del prestigioso festival, donde compitió con artistas visuales de distintos países, entre ellos Malasia, India y Chile.
El cortometraje lleva por nombre Lo esencial porque, según el costarricense, funciona como una metáfora. Tras documentar un momento profundamente íntimo de la naturaleza, quiso construir una narrativa desde la mirada de un observador que presencia el nacimiento de algo esencial.
"Lo esencial puede aparecer en el silencio, en lo frágil, en lo diminuto de una hoja que muchas veces no vemos", comentó Vega, quien considera que los momentos más profundos de la naturaleza pueden manifestarse en escenas tan pequeñas como el nacimiento de un murciélago.
El fotógrafo aseguró que nunca esperó ganar. Al tratarse de la primera ocasión en que participaba en un festival de este tipo, rodeado de participantes con amplia experiencia y jurados de alto nivel —entre camarógrafos, productores y narradores vinculados a compañías como Disney, Netflix y BBC—, se sintió honrado de que la biodiversidad costarricense fuera reconocida en el extranjero.
La noticia del triunfo la recibió con profundo agradecimiento y como una motivación para continuar desarrollando su carrera profesional.
Es bonito saber que mi trabajo no solo me mueve a mí, expresó Vega.
Aunque hoy destaca por su trabajo audiovisual, Vega no es fotógrafo de profesión. Actualmente trabaja como diseñador gráfico y estudió Artes Plásticas con énfasis en cultura. Fue durante la pandemia cuando despertó su interés por el mundo de la naturaleza, ya que anteriormente lo audiovisual no captaba su atención.
La observación de animales lo impulsó a aprender más sobre la biodiversidad del país y a explorar un universo que le permitía documentar especies mediante fotografías y videos.
Con el paso del tiempo decidió abrir una página en redes sociales, donde actualmente comparte contenido con más de 11 mil seguidores. Sus publicaciones buscan mostrar "lo esencial" de la naturaleza: un pájaro sobre una rama, un búho o cualquier otro animal en su entorno cotidiano. Además, crea videos cortos en los que intenta construir historias capaces de conectar con quienes los observan.
Su intención al compartir contenido es que los costarricenses se enamoren aún más de la naturaleza del país y aprendan a apreciarla.
La naturaleza trae sorpresas, afirmó.
Este "hobby", como él mismo lo describe, le ha permitido explorar la amplia variedad de especies que habitan en Costa Rica.
Entre los lugares que frecuenta se encuentran Sarapiquí, Bijagua y Guápiles. Antes de visitar cada sitio, investiga sobre las especies que habitan en la zona, sus comportamientos, cómo duermen, comen y se desenvuelven en su entorno. Aunque muchas personas atribuyen sus capturas audiovisuales a la suerte, Vega considera que detrás existe un importante trabajo de campo.
Además, asegura prepararse adecuadamente para cada expedición, utilizando botas, sombrero y abrigo cuando es necesario, con el fin de prevenir cualquier situación en el bosque. Las noches, confesó, son uno de sus momentos favoritos para grabar, ya que disfruta documentar especies de hábitos nocturnos.
A sus 28 años, Vega trabaja de manera completamente independiente. Cada fotografía y video es producido por él mismo, mientras mantiene el sueño de dedicarse por completo a la producción audiovisual de naturaleza, con un enfoque centrado en la conservación.












