Tico de 18 años fue símbolo de esperanza en Taiwán
Abdiel Chacón trabajó como voluntario después del Tifón Nepartak

El joven costarricense (primero a la izquierda) trabajó en Taiwán alrededor de un mes. Foto: Cortesía
En los primeros días de julio, el Tifón Nepartak azotó la ciudad de Taitung en Taiwán.
El saldo fue de tres muertos y más de 142 heridos. Además, más de 15 mil personas tuvieron que abandonar sus hogares; 3.700 se instalaron en albergues.
Solo una semana después, un costarricense de apenas 18 años llegó al lugar motivado por la fe y las ganas de ayudar. ¡Abdiel Chacón no se imaginaba lo que se encontraría en su primera experiencia como misionero!
"Fue muy impactante ver todo lo que estaba pasando", nos contó el joven, miembro del grupo Juventud con una Misión, que viajan a diferentes países del mundo a colaborar y llevar el mensaje de Dios a las personas, no importa la religión que profesen.
Días atrás contamos la historia de Andrea Solano, una odontóloga tica que viajará India y Nepal a hacer labor social como parte de un programa del mismo grupo.
Abdiel estuvo en campamentos con niños, donde les daba clases de inglés y los hacía olvidarse un poco de la tragedia que acababan de pasar. También caminaban por las calles llevando un mensaje de esperanza, al igual que lo hicieron en hospitales. Además de estar en Taitung, pasaron por Taipei realizando la misma labor social.
"La ciudad es de cemento y aun así estuvo muy devastada. Hubo casas destruidas, varillas de puentes doblados y los árboles casi que no tenían hojas. Cuando llegué, ya los taiwaneses estaban tratando de reconstruirla", mencionó el costarricense.
Con una temperatura que llegaba a los 40 grados Celsius, el tico y su grupo, en su mayoría compuesto por estadounidenses y británicos, caminaban por las calles, conocían gente, les llevaron el mensaje y se sintieron verdaderamente misioneros.
Antes de toda esta aventura por Taiwán, Chacón se fue a preparar a Montana, Estados Unidos y cuando se sintió listo partió primero hacia San Francisco, en California, donde trabajó con los indigentes, ofreciéndoles comida, duchas, conversaciones y más.
Su juventud no le impidió entregarse por los más necesitados en una experiencia que no según dice, no podrá olvidar, porque lo convirtió en una mejor persona.
En la galería podrá observar parte de la aventura que tuvo el costarricense en territorio asiático.






