Aprendizaje en matemáticas y lectura lleva una década estancado, advierte PISA

Fines ilustrativos
Matemáticas y Lectura siguen sin volver a los resultados de hace 10 años, según las pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2025.
En 2015, antes del apagón educativo que comenzó con la huelga docente de 2018, Costa Rica obtuvo 400 puntos en Matemáticas y 427 en Lectura. En 2025, los promedios fueron de 387 y 416 puntos, respectivamente.
El deterioro también se refleja en el bajo desempeño: en una década, aumentó 7 puntos el porcentaje de estudiantes que no alcanza el nivel básico en ambas áreas.
¿Por qué no logran recuperarse?
Gabriela Valverde Soto, decana de la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica (UCR), considera que no existe una sola causa. Entre los factores menciona la formación docente, las condiciones de los centros educativos, el apoyo que reciben los estudiantes y la forma en que se enseña.
Dentro de esos factores, Valverde señala un problema de fondo: en muchas aulas todavía se da más peso a aprender contenidos que a saber utilizarlos.
La decana explicó que PISA no se concentra únicamente en recordar una fórmula o un dato, sino en evaluar si el estudiante puede usar lo aprendido para entender situaciones, relacionar información, sacar conclusiones y resolver problemas.
A criterio de Valverde, existe una distancia entre esas habilidades y algunas prácticas que todavía se mantienen en las aulas, como la memorización, la repetición y los ejercicios parecidos a los trabajados previamente.
En Matemáticas, explicó, un problema puede requerir ordenar datos, relacionar distintos conocimientos y decidir cómo llegar a una respuesta. En Lectura, el estudiante debe entender ideas y sacar conclusiones que no siempre aparecen escritas directamente.
Valverde también advierte sobre la cantidad de contenidos que deben cubrir los docentes durante el curso lectivo.
Según su análisis, eso puede provocar que se pase al siguiente tema aunque algunos estudiantes todavía no hayan entendido bien el anterior. Si la situación se repite, los vacíos se acumulan y luego resulta más difícil corregirlos.
Por esa razón, considera necesario dar mayor prioridad a la lectura, la comprensión lectora y el razonamiento matemático, aunque eso implique revisar los programas y la forma en que se distribuye el tiempo en las aulas.
La formación docente es otro factor señalado por la decana. Valverde explicó que muchos educadores fueron preparados bajo modelos más centrados en dominar contenidos que en desarrollar habilidades para analizar y aplicar lo aprendido.
La especialista aclaró que esto no significa preparar a los estudiantes específicamente para responder PISA, sino enseñarles a utilizar sus conocimientos ante situaciones nuevas.
La caída comenzó antes de la pandemia
En Matemáticas, el país obtuvo 409 puntos en 2009 y luego mostró una tendencia a la baja, con una leve mejora en 2018 antes de caer a 385 en 2022 y llegar a 387 en 2025.

En Lectura, el promedio era de 443 puntos en 2009 y también descendió durante los años siguientes hasta llegar a 415 en 2022 y 416 en 2025.

La generación evaluada en 2025 atravesó varias interrupciones durante etapas clave de su formación, primero con la huelga docente y luego con el cierre de las aulas por la pandemia.
Sin embargo, la serie histórica muestra que la caída en los resultados había comenzado antes de esas interrupciones.
Álvaro Artavia, director de Gestión y Evaluación de la Calidad del Ministerio de Educación Pública (MEP), considera que los resultados entre 2022 y 2025 deben interpretarse como una estabilidad.
"Mantenerse implica estabilidad, no estancamiento", señaló Artavia.
El funcionario también pidió considerar que PISA ha cambiado con los años. Entre los elementos mencionó el paso de las pruebas en papel al formato digital y cambios en la forma en que se presentan algunos ejercicios.
Ciencias sí logra recuperarse
Ciencias siguió un camino distinto.
Después de caer hasta 411 puntos en 2022, el resultado subió a 424 en 2025. El aumento de 13 puntos sí fue significativo y dejó el promedio ligeramente por encima de los 420 puntos obtenidos en 2015.

Valverde plantea como una posible explicación el interés de los estudiantes por temas cercanos a su realidad, como el ambiente, el cambio climático, la biodiversidad y la energía.
La decana también señaló que algunas carreras que forman docentes de Ciencias han hecho cambios para trabajar estos conocimientos de una forma más práctica y relacionada con situaciones que los estudiantes pueden observar en su entorno.
Mientras Ciencias logró recuperar terreno, Matemáticas y Lectura todavía no han vuelto a los resultados de hace una década.