Niño que no llegó a tiempo al hospital por las presas marcó a paramédico
Hace cinco años, Roger Núñez vivió una de las situaciones más difíciles de su carrera como paramédico de la Cruz Roja.
Un niño sufrió un paro cardiorrespiratorio mientras era trasladado al Hospital Nacional de Niños. El equipo intentó avanzar entre las presas, pero no logró llegar a tiempo a la sala de emergencias. El menor falleció.
La experiencia todavía permanece en la memoria de Núñez y refleja el desafío que enfrentan los equipos de emergencia cuando el congestionamiento se interpone en su camino.
Núñez explica que el estrés aumenta cuando el tránsito dificulta llegar a un hospital. Sin embargo, una de sus prioridades es evitar que esa tensión se traslade al paciente y siembre mantener una buena comunicación con el conductor.
"Es un trabajo enorme en equipo con mi conductor porque yo tengo que decirle a él: 'Mira, voy a hacer tal cosa, baja la velocidad', o 'Mira, el paciente va mal, busca lugares donde no haya mucha presa y que la calle esté buena'", explicó.
En la mayoría de los casos, logran cumplir con los tiempos establecidos. Pero aquella emergencia con el niño es un recuerdo que le dejó claro lo que puede significar un retraso.

Los choferes se pasan información en medio de las presas
Ariel Pereira, chofer de la Cruz Roja con más de 10 años de experiencia, también ha visto cómo el congestionamiento se ha vuelto más difícil de sortear.
Desde 2024 notó un incremento importante en la cantidad de vehículos que circulan durante las horas pico. Para enfrentar las presas, una de sus principales herramientas es la comunicación con otros conductores.
"Nos apoyamos mucho por el uso de los radios de comunicación. Digamos, si sale una ambulancia, va a pasar por alguna zona y otro compañero antes pasó por ahí, entonces nos pasamos el reporte y entre nosotros nos comunicamos", dijo.
Ese intercambio les permite conocer las condiciones de una calle antes de llegar y decidir si mantienen el recorrido o buscan una alternativa.
Para Pereira, conocer la ciudad y sus puntos críticos también forma parte del trabajo.
Pavas, La Uruca y la ruta 27 están entre los sectores que identifica como más complicados durante las horas pico (ver nota aparte).
Los conductores también utilizan Google Maps y Waze para identificar las calles más congestionadas, buscar rutas más fluidas y detectar cierres que puedan obligarlos a cambiar el recorrido.
La adrenalina también es un obstáculo
Pero saber qué ruta tomar no es suficiente. Los conductores también deben estar preparados para manejar bajo presión y tomar decisiones rápidas sin perder el control.
David Pazos, coordinador operativo regional de San José, explica que todos los conductores de la Cruz Roja están certificados para manejar vehículos de emergencia.
Como parte de esa preparación, deben enfrentarse a distintos escenarios, incluido el traslado durante una presa. El objetivo no es únicamente que sepan conducir, sino que aprendan a controlar la adrenalina.
"La adrenalina es un factor que trabaja negativamente en contra de los que respondemos a emergencias y entonces tratamos de que se preparen para que no respondan con adrenalina ante estas situaciones, sino más bien que puedan conservar la calma", comentó.
Para Pazos, mantener la calma es fundamental para tomar decisiones mientras se conduce una ambulancia en medio del congestionamiento.
A esa preparación se suma el conocimiento que comparten los conductores con más experiencia.
Los choferes que llevan más años manejando las unidades transmiten sus recomendaciones a quienes tienen menos experiencia. Así, aprovechan el conocimiento acumulado sobre las rutas y los puntos donde suelen formarse las presas.
