Yolanda Oreamuno: la escritora que se adelantó a su tiempo

9 de Jul. 2026 | 9:26 am

Este 8 de julio se conmemora el 70º aniversario del fallecimiento de una de las escritoras más influyentes de la literatura costarricense y latinoamericana: Yolanda Oreamuno Unger. Considerada una mujer adelantada a su tiempo, cuestionó desde muy joven el papel impuesto a las mujeres en la sociedad costarricense y se convirtió en una de las primeras voces feministas del país.

Yolanda Oreamuno nació en 1916, en San José, hija de Carlos Oreamuno Pacheco y Margarita Unger Salazar. Estudió en la Escuela Superior de Niñas y en el Colegio Superior de Señoritas. Durante su etapa como estudiante obtuvo una mención honorífica en 1933 con su ensayo ¿Qué hora es?

Ese texto es considerado una de las primeras manifestaciones del pensamiento feminista en Costa Rica. En él criticó el sistema educativo de la época, al señalar que limitaba el desarrollo de las mujeres al prepararlas únicamente para el matrimonio, en lugar de brindarles herramientas para participar activamente en la vida pública y profesional.

Posteriormente trabajó como secretaria en el Ministerio de Educación Pública y en la Embajada de Chile, donde conoció al diplomático Jorge Molina Wood, con quien contrajo matrimonio a los 20 años. En 1936 se trasladó a Chile junto a su esposo, quien poco tiempo después se suicidó, lo que motivó su regreso de vuelta a Costa Rica.

En 1937 se casó con el abogado y político Óscar Barahona Streber, quien formó parte de elaboración de la Reforma Social y el Código de Trabajo. En 1942, Yolanda Oreamuno tuvo su único hijo, Sergio Barahona Oreamuno. 

Yolanda Oreamuno con su hijo, Sergio Barahona Oreamuno.  

Según una historia transmitida por su familia, Oreamuno asistió en una ocasión al Teatro Nacional con un vestido de espalda descubierta, una prenda considerada escandalosa para la época. El relato familiar sostiene que su entrada llamó tanto la atención del público que varias personas se pusieron de pie para aplaudirle, reflejando la personalidad transgresora que siempre la caracterizó.

En 1940 escribió su primera novela, Por tierra firme. El manuscrito fue enviado a un concurso literario latinoamericano, donde obtuvo el primer lugar junto con otros dos autores. Inconforme con que el premio fuera compartido, decidió retirar la obra del certamen. Ese manuscrito se perdió y no fue recuperado.

Tras divorciarse de Barahona, Yolanda Oreamuno se trasladó a México en 1944. Diversos estudios atribuyen esta decisión tanto a la separación matrimonial como al rechazo que enfrentaba en Costa Rica por sus ideas y por romper con los modelos tradicionales asignados a las mujeres. La distancia de su hijo marcó profundamente esta etapa de su vida, caracterizada por la enfermedad y la tristeza.

En 1948 publicó La ruta de su evasión, considerada su obra maestra y la única novela que se conserva íntegra. Ese mismo año se estableció en Guatemala, país cuya nacionalidad adoptó en reconocimiento al apoyo intelectual que recibió allí, en contraste con la indiferencia y las críticas que, según ella, experimentó en Costa Rica.

En una carta dirigida a su amigo Joaquín García Monge, escribió:

"En Costa Rica, fuera de usted, todo el mundo se ha dedicado a denigrarme, odiarme y ponerme obstáculos."

En 1949, su amiga y también escritora Eunice Odio la trasladó a un hospital en Washington, Estados Unidos, donde permaneció internada durante varios meses. Las cartas que escribió durante ese periodo reflejan el deterioro de su salud física y emocional, así como la convicción de que su vida llegaba a su fin.

Yolanda Oreamuno falleció el 8 de julio de 1956 en Ciudad de México, en la casa de Eunice Odio. Sus restos fueron repatriados a Costa Rica en 1961 y actualmente descansan en el Cementerio General de San José.

El 21 de julio de 2021, Yolanda Oreamuno fue declarada Benemérita de la Patria, por parte de la Asamblea Legislativa de Costa Rica. 

La nieta de Yolanda Oreamuno, Ana Barahona Rosenberg, asegura que el legado de la escritora sigue vigente y trasciende generaciones. Para ella, Yolanda no solo marcó un punto de inflexión en la literatura costarricense, sino que también abrió un espacio para que las mujeres fueran parte del diálogo intelectual y social en una época en la que pocas se atrevían a cuestionar el orden establecido.

Más que una destacada novelista, Oreamuno fue una mujer que desafió las normas de su tiempo. Sus escritos cuestionaron el papel tradicional de la mujer décadas antes de que el feminismo cobrara fuerza en América Latina, convirtiéndola en una figura esencial de la literatura costarricense y en una pionera del pensamiento sobre la igualdad de género.

"La literatura de Yolanda Oreamuno no puede perderse en el tiempo", afirma Barahona Rosenberg, convencida de que su obra sigue dialogando con las nuevas generaciones y continúa siendo una referencia indispensable para comprender la evolución de la literatura y del pensamiento crítico en Costa Rica.

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