“Un día a la vez”: El fuerte testimonio de Abi sobre la lucha contra el cáncer
Su resiliencia sorprendió a los médicos
Abigail Cordero, una niña de 10 años, se enfrentó a un cáncer que la hizo perder su brazo derecho, pero pese a todos los retos, siempre hubo y hay una sonrisa en su cara. Evelyn Alfaro, su madre, relató a CRHoy.com todo el proceso que vivieron y las enseñanzas que les dejó como familia.
En mayo del 2022, Abi sufrió una fractura en el húmero del brazo derecho y durante 1 mes tuvo un yeso, pero después algo extraño empezó a suceder.
Pasaron los meses normales, por así decirlo. Ella sentía dolor, pero no se quejaba de ello, ya después entrando en noviembre se quejaba de dolor en el bracito y ya entrando en diciembre la volví a llevar al hospital de Heredia.
Ese día, subiéndose al carro, ella dice que sintió como un ‘tironazo' en el brazo, me pasaron a la parte de ortopedia y los doctores vieron una masa y nos refirieron de una vez, inmediatamente, al Hospital Nacional de Niños (HNN), contó doña Evelyn.
En este centro hospitalario especializado comenzó el proceso con ortopedia y con un TAC (lo hicieron en medicina privada) se enteraron de que lo que tenía en el brazo era maligno.
A raíz de esto, en el HNN, le hicieron varios exámenes y el 18 de enero del 2023 los citaron en Oncología para darle el diagnóstico. En este momento, se enteraron de que su hijita de 8 años tenía osteosarcoma en el húmero.
"Son cosas que uno nunca se espera vivir, pero para mí fue agarrarme siempre de la mano de Dios", dijo su madre en medio de llanto.
En diciembre del 2023 finalizó su tratamiento, pero llegar a este punto no fue sencillo ni para Abi ni para su familia.
El 8 de mayo del 2023 tuvo la cirugía en el brazo. El plan de los cirujanos era quitarle el huesito que tenía el tumor e injertarle otro húmero. Ella ingresa a sala, después de varias biopsias, todas seguían saliendo positivas a cáncer, ahí mismo dentro de la sala tomaron la decisión de desarticularla del bracito.
Para salir adelante de esta dura prueba, su madre se enfocó en vivir el día a día porque con el lema del HNN aprendí que es "un día a la vez".
Abi fue la que me dio las fuerzas y al papá también. El papá estuvo con ella el día de la cirugía, la operación fueron 8 horas en sala. El papá se quedó con ella hasta el día siguiente que ya se recuperó un poco de la anestesia.
El papá fue el que le dio la noticia, pero ella solita como que ya se había dado cuenta. Mi esposo me dijo ‘ya fue inevitable porque se volvió a ver'. Dice mi esposo que ella lo que hizo fue volverlo a ver con una lagrimita en el ojo y le dijo ‘papi, verdad que me tuvieron que quitar el bracito'.
Entonces, él le empezó a hablar y le empezó a decir que sí, pero que ella era muy valiente y que nosotros siempre le hemos dicho que ella era capaz de muchas cosas y que esto no iba a ser un impedimento para ella, dijo doña Evelyn.
La resiliencia que tuvo Abi en todo el proceso sorprendía a los doctores. Al segundo día después de la operación se sentaba en su camilla a pintar o a jugar y siempre tuvo una gran sonrisa. "Siempre positiva, siempre alegre", así la describió su mamita.
La principal enseñanza que les dejó esta dura prueba como familia es "no pensar que todo lo tenemos escrito".
Hasta que pasamos por una situación de estas nos damos cuenta de lo duro y difícil que es pasar por esto. Tener una ayuda como es la Asociación Lucha contra el Cáncer Infantil (Alcci) y hasta que uno está acá se da cuenta del trabajo que hay atrás de esa asociación (…) Es muy duro, porque la gente no se imagina los gastos que implica estar en una situación de estas, nosotros pasamos con internamientos todo un año. Es cansancio físico, mental, es demasiado desgastante.
Esto nos enseña a tomar el lema de "Un día a la vez", vivimos en tanto estrés que no nos damos cuenta de que ya mañana las cosas pasarán, manifestó Evelyn.
¿Quién es Abigail?

Al consultarle a su madre, cuál frase definiría a Abi, no duda en decir "fuerte y valiente".
Ella fue quien nos dio la fuerza y motivación para continuar después de la cirugía. Es una niña muy llena de Dios y creo que eso le ha ayudado bastante.
Siempre con fe en Dios y confiados en que sus planes son perfectos. Abi tiene un gran propósito en esta vida.
Durante sus días, Abi disfruta pintar, bailar ballet, escuchar música, jugar y ver.





