Ubicación y poca vigilancia favorecen al narcotráfico en Cabo Velas

24 de Jul. 2026 | 12:03 am
Cabo Velas alberga algunos de los principales polos turísticos de Guanacaste.

Cabo Velas alberga algunos de los principales polos turísticos de Guanacaste.

La ubicación de Cabo Velas, en Santa Cruz de Guanacaste, y la limitada presencia policial convirtieron a este distrito en uno de los principales puntos de ingreso y tránsito de cocaína en el Pacífico.

El subdirector a. i. del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Vladimir Muñoz, explicó que este sector del Pacífico Norte forma parte de una ruta utilizada por organizaciones criminales transnacionales para trasladar droga hacia Guatemala, México y otros países del norte del continente.

"Es una zona donde no solo ingresa droga, sino que también transitan cargamentos transportados en embarcaciones rápidas hacia la parte norte del istmo centroamericano. Es una ruta importante y ya se han registrado decomisos y detenciones de lanchas que movilizaban cantidades significativas de cocaína", indicó.

Un corredor para el narcotráfico

De acuerdo con el OIJ, Cabo Velas conecta el Pacífico Central con sectores cercanos a la frontera con Nicaragua, como Puerto Soley y La Cruz, donde también aumentó la actividad del crimen organizado.

Muñoz explicó que los cargamentos ingresan por vía marítima y luego son trasladados por tierra hacia el norte del país, donde existen pistas clandestinas utilizadas para enviarlos por vía aérea hacia Guatemala y México.

"Es un punto estratégico porque existe poca vigilancia policial y los grupos criminales pueden movilizarse con mayor facilidad. Además, cuentan con sitios para almacenar temporalmente la droga antes de continuar su traslado", señaló.

El funcionario añadió que esta dinámica también impulsa el narcomenudeo en las comunidades.

"Parte de los pagos por transporte, custodia, abastecimiento de combustible o almacenamiento se realiza con pequeñas cantidades de droga, que posteriormente son vendidas en esas comunidades, lo que incrementa el narcomenudeo", explicó.

La sede del OIJ sigue pendiente

Ante el crecimiento de este fenómeno, el OIJ impulsó la apertura de una sede policial en Cabo Velas para fortalecer las investigaciones relacionadas con narcotráfico internacional y delincuencia organizada.

Aunque la Asamblea Legislativa aprobó la creación de esa oficina, junto con otras sedes regionales, el proyecto permanece suspendido debido a los recortes presupuestarios impulsados por el gobierno de Laura Fernández (ver nota aparte).

"Lamentablemente, por los recortes presupuestarios, prácticamente se volvió imposible abrir esa sede en 2027. Ahora debemos replantear la estrategia para atender esta zona desde otras delegaciones", explicó Muñoz.

Mientras tanto, Cabo Velas continúa bajo la atención de la Subdelegación Regional de Santa Cruz, una situación que, según el OIJ, limita la capacidad de respuesta por la distancia y la disponibilidad de personal.

El turismo también atrajo a las organizaciones criminales

Cabo Velas alberga algunos de los principales polos turísticos de Guanacaste, entre ellos Tamarindo, Flamingo, Conchal, Brasilito y Playa Grande.

Según Muñoz, ese crecimiento turístico también fue aprovechado por organizaciones criminales para establecer operaciones en la zona.

Durante los últimos años, el OIJ detectó el traslado de integrantes de estos grupos desde el Caribe hacia distintos puntos del Pacífico, entre ellos Quepos, Isla Chira y, más recientemente, Cabo Velas.

"Nos llamó la atención el interés que mostraban estos grupos por posicionarse en esas zonas. Después encontramos la misma dinámica en Cabo Velas", comentó.

El impacto también se refleja en la violencia

La Policía Judicial vincula el aumento del trasiego de cocaína con el incremento de la violencia en Guanacaste.

Según Muñoz, la presencia de organizaciones criminales provoca disputas por territorios, robos de cargamentos de droga —conocidos como "tumbonazos"—, tentativas de homicidio y asesinatos relacionados con el control de estas rutas.

Como ejemplo citó el caso de La Cruz, donde en los últimos años aumentaron los homicidios asociados al crimen organizado.

"Antes estos hechos no eran tan frecuentes en esa zona. Ahora vemos homicidios tipo sicariato, dobles homicidios y ajustes de cuentas producto de la disputa entre grupos criminales", indicó.

Guanacaste pasó de registrar 33 homicidios en 2020 a 80 en 2025, un incremento del 142,4%. Este año, contabiliza 32 homicidios al 20 de julio.

El miedo limita las denuncias

El jerarca considera que muchas personas en las comunidades conocen la presencia de grupos criminales, pero el temor a represalias reduce la cantidad de denuncias.

"Las personas observan cambios patrimoniales injustificados, adquisición de propiedades, vehículos y otros bienes. Sin embargo, el miedo hace que muchas veces no denuncien", afirmó.

Por ello, el OIJ reiteró el llamado para que la ciudadanía suministre información confidencial mediante la línea 800-8000-645, con el fin de fortalecer las investigaciones contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico.

Esta información forma parte de un especial sobre los desafíos que enfrenta Guanacaste en el marco de la conmemoración de la Anexión del Partido de Nicoya. Estas son las demás publicaciones de la serie:

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