Tico detenido por ICE en EE. UU. desde hace meses retornaría al país este jueves

 

Tras casi tres meses dr incertidumbre, Oiner Gerardo Vargas Morales, detenido por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en EE. UU., retornaría a suelo nacional este jueves.

La confirmación llegó a través de una comunicación oficial del Consulado a la familia, en la cual se detalla que las autoridades migratorias estadounidenses avalaron la orden de deportación y programaron su vuelo de regreso a Costa Rica.

En el correo electrónico enviado ayer a su hermana Ericka, la autoridad migratoria estadounidense confirmó que el costarricense "se encuentra estable de salud y cuenta con una orden de deportación aprobada".

El documento oficializa que Oiner estará abordando un vuelo que partirá desde la ciudad de Harlingen, Texas, con destino final a la ciudad de San José el 24 de setiembre de 2026. La noticia pone fin a un prolongado y agónico limbo legal, aunque este tipo de vuelos migratorios pueden estar sujetos a cambios de última hora.

El drama familiar

La pesadilla para este padre oriundo de Pérez Zeledón comenzó cuando fue interceptado por agentes de ICE en el estado de Ohio, mientras se encontraba en el país norteamericano trabajando. Posteriormente, en medio del hermetismo, fue trasladado a un centro de detención en Luisiana.

Durante su reclusión, la familia había denunciado que el estado de salud de Vargas Morales llegó a un punto sumamente crítico. Según los relatos previos de sus allegados, el tico desarrolló una grave infección en las encías y entró en un cuadro depresivo agudo que lo llevó a dejar de ingerir alimentos y agua, pasando sus días envuelto en llanto.

El dolor traspasó fronteras, cobrando una factura muy alta en su hogar. En Costa Rica, su madre enfermó gravemente de neumonía y fue hospitalizada con un diagnóstico de desnutrición, tras dejar de comer ante la preocupación. Su madre, un adulto mayor, también se encontraba devastado ante el estancamiento burocrático del proceso, que parecía no tener fin tras la orden del juez emitida desde el pasado 10 de setiembre.

La llegada de Oiner este jueves representa un alivio inmenso para sus dos hijos pequeños y el resto de sus allegados en suelo nacional. Su regreso evita que este caso termine en una tragedia irreversible, un temor latente luego de que otros costarricenses perdieran la vida recientemente o sufrieran negligencia médica bajo la custodia migratoria.