Terror en Hospital de Nicoya: testigos relatan cómo ocurrió asesinato de paciente

Eran las 3:05 a.m. del sábado cuando dos hombres encapuchados llegaron hasta la entrada de ambulancias del Hospital de Nicoya con el objetivo de asesinar a Arnold Valverde Matarrita. Uno de ellos apuntó con un arma al guarda de seguridad que custodiaba la puerta.
El acceso no podía abrirse fácilmente. La puerta, utilizada para el ingreso de pacientes en camilla, cuenta con un sensor de huella como medida de seguridad. Bajo amenaza, el guarda logró abrirla.
Uno de los sujetos ingresó al hospital. El otro permaneció junto al vigilante, aparentemente para impedir que alertara sobre lo que estaba ocurriendo.
Según el relato recopilado entre trabajadores del centro médico, este último sería quien conducía el vehículo que dejaron estacionado en la zona destinada a las ambulancias.
El hombre armado avanzó entonces por el pasillo. Su destino era el servicio de transitoria de Emergencias, donde permanecía hospitalizado el paciente que sería asesinado.
De acuerdo con el relato de los funcionarios, el atacante llegó directamente hasta la camilla donde estaba la víctima.A esa hora, asistentes y auxiliares ya habían comenzado las labores habituales de cambio de pacientes.
Entonces comenzaron los disparos. Al principio, algunos trabajadores no entendieron qué estaba ocurriendo.
"Escucharon como que si bajaran breakers, como que se estallaran breakers. Nunca creyeron jamás en una balacera", relató una fuente anónima.
Cuando observaron al encapuchado y distinguieron el arma, todo cambió.
Los funcionarios corrieron y otros se lanzaron al suelo para protegerse. Los pacientes también intentaron escapar.
"Los pacientes comenzaron a correr, se quitaban las vías, salieron por la parte de atrás del hospital, por el lado de la morgue. El personal comenzó a refugiarse", contó.
La balacera ocurrió en un espacio donde, según el relato, había alrededor de 20 pacientes. Las camas estaban prácticamente juntas, separadas por aproximadamente 30 centímetros.
Entre los internados había adultos mayores. En medio del ataque ocurrió una escena inesperada.
Un paciente que permanecía hospitalizado vio lo que estaba sucediendo y se lanzó sobre el atacante.
"Se le tiró encima cuando vio que estaban matando al otro muchacho", relató la fuente.
Ambos forcejearon por el arma. El paciente logró quitársela momentáneamente y esta cayó al suelo. Sin embargo, el atacante volvió a recogerla y apuntó contra él.
En medio de la balacera, una adulta mayor que se encontraba en el lugar recibió un impacto en un glúteo.
Tras el ataque, el hombre intentó escapar por la misma entrada de ambulancias por la que había ingresado. Pero se encontró nuevamente con la puerta cerrada.
El guarda trató de colocar su huella en el sensor para abrirla, pero los nervios le dificultaron hacerlo.
El atacante tuvo que devolverse. Caminó nuevamente hacia la estación de enfermería, donde no encontró personal. La fuente señaló que el hombre parecía estar desorientado dentro del hospital.
Después regresó otra vez hacia la salida. Esta vez el guarda logró abrir la puerta.
El encapuchado salió por el mismo lugar por el que había entrado y huyó junto con el otro hombre. La ubicación de la víctima también llamó la atención de quienes reconstruyeron lo sucedido.
Según explicó la fuente, desde otro de los accesos el paciente se encontraba en una de las primeras camillas. Sin embargo, desde el pasillo utilizado por el atacante había que avanzar entre varias camas para llegar hasta él.
"Tuvo que saber él dónde estaba", manifestó.
¿Quién era la víctima?

Escena del crimen en hospital de Nicoya.
Arnold Valverde Matarrita, de 32 años, había sido detenido pocos días antes de que sicarios lo asesinaran mientras permanecía internado.
Su captura ocurrió después de un millonario robo registrado la noche del lunes 3 de agosto en una vivienda de Río Montaña, en el distrito de Cuajiniquil de Santa Cruz, Guanacaste.
Según la información del caso, dos hombres llegaron en motocicleta, ingresaron por la fuerza a la casa y, utilizando armas de fuego, sustrajeron una motocicleta valorada en ₡5 millones y otras pertenencias de alto valor.
La víctima del robo alertó a las autoridades y la Fuerza Pública desplegó un operativo para localizar a los sospechosos.
Oficiales del Grupo de Apoyo Operacional (GAO) detuvieron en barrio Pachamama a un hombre de apellido Villegas, de 38 años, quien viajaba en una motocicleta y portaba un arma larga.
Posteriormente, los policías detuvieron a Valverde Matarrita. Él también viajaba en motocicleta y llevaba varias de las pertenencias sustraídas de la vivienda.
El Ministerio de Seguridad Pública (MSP) informó que la víctima del asalto reconoció a ambos hombres como los responsables del robo.
El caso llevó después al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) hasta una vivienda en Gamalotal de Nicoya, donde aparentemente permanecían ocultos los objetos robados.
Agentes judiciales allanaron el inmueble la tarde del martes 4 de agosto y recuperaron la motocicleta sustraída, un dron, equipo fotográfico, un casco para motociclista y una cadena de oro.
Pero durante el operativo también encontraron un importante arsenal.
Los agentes decomisaron nueve armas de fuego: dos pistolas, una subametralladora tipo Uzi, dos escopetas, dos carabinas, un fusil tipo AK-47 y un fusil AR-15.
Permanecía sin custodia policial
Valverde estuvo bajo custodia policial después de su detención, pero esa vigilancia fue retirada antes del ataque. La Fiscalía determinó que su condición médica hacía inviable una eventual fuga mientras permanecía hospitalizado.
La custodia, además, no tenía como objetivo protegerlo de un posible atentado, sino evitar que escapara mientras se encontraba detenido.
Los agentes del OIJ recolectaron aproximadamente 14 indicios balísticos dentro del centro médico. Valverde recibió múltiples disparos, principalmente en el rostro y el tórax.
La Unión Médica Nacional y el Sindicato Nacional de Enfermería y Afines (Sinae Afines) condenaron el ataque.
El sindicato de enfermería señaló que la incursión de hombres armados puso en riesgo a médicos, enfermeros, funcionarios administrativos, trabajadores de seguridad, pacientes, acompañantes y todas las personas que se encontraban dentro del hospital.