Fraude de estadounidense terminó con $2,8 millones desviados a cuentas en Costa Rica
Sospechoso era requerido y fue detenido en Rohrmoser por el OIJ
Un fraude financiero que captó más de $3,64 millones de al menos 70 inversionistas en Estados Unidos terminó con el desvío de $2,83 millones a cuentas bancarias en Costa Rica: Walter Dunning Larrick, presunto responsable del esquema, fue detenido en Rohrmoser el pasado 4 de agosto por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) a raíz de una orden de captura internacional.
Una demanda presentada por la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos estadounidense (CFTC) contra Cambridge Financial Advisors, LLC y su propietario Dunning, explica que decenas de inversionistas entregaron sus ahorros a la empresa bajo falsas promesas de rentabilidad en mercados de futuros y opciones.
La mayor parte del dinero fue transferida a cuentas bancarias en suelo nacional, mientras el resto se utilizó para gastos personales y pagos a otros inversionistas.
La demanda explica que el esquema de captación de dinero se basó en promesas de inversión y documentos financieros fraudulentos, además de obstáculos para recuperar los fondos y un mecanismo tipo Ponzi para aparentar que la empresa generaba ganancias.
De acuerdo con la acusación, entre noviembre de 2020 y enero de 2023, Cambridge Financial Advisors recibió exactamente $3.644.817 de quienes aportaron capital. El dinero provenía de los ahorros de personas que creyeron que sus recursos serían destinados a operaciones legítimas.
Sin embargo, $2.831.748 fueron transferidos al extranjero a cuentas bancarias costarricenses. Según la CFTC, ninguno de esos recursos regresó posteriormente a las cuentas de Cambridge en EE. UU. El resto del dinero tampoco fue utilizado conforme a lo prometido.
Larrick habría retirado aproximadamente $116.615 en efectivo y destinado otros $34.805 a comidas, entretenimiento, viajes en Uber, boletos de avión, alquileres de Airbnb, hoteles y hasta videojuegos.
Además, cerca de $388.942 fueron utilizados para devolver dinero a otros inversionistas, una práctica característica de los esquemas Ponzi: utilizar los recursos entregados por nuevos participantes para realizar pagos a quienes ingresaron previamente y así mantener la apariencia de que el negocio funciona.
Llamadas no solicitadas e historial que no existió
La captación comenzaba con llamadas telefónicas, incluidas llamadas en frío a potenciales clientes. Según la investigación, algunas de estas comunicaciones fueron realizadas desde centros de llamadas operados por personas vinculadas al esquema en Costa Rica.
Cuando un inversionista mostraba interés, Cambridge enviaba instrucciones por correo electrónico para que transfiriera el dinero mediante transferencias bancarias o cheques a tres cuentas de la empresa en EE. UU.
Larrick tenía control y firma sobre esas cuentas. El discurso comercial estaba construido sobre información falsa. Los operadores aseguraban que Cambridge contaba con más de 20 años de experiencia y que en 2019 había obtenido resultados positivos durante el 85% de los días.
Pero la afirmación era imposible: la empresa había sido constituida apenas en septiembre de 2020. Los clientes también recibían la promesa de que sus fondos serían invertidos en grandes bloques de contratos de futuros y opciones sobre gas natural, petróleo y oro, adquiridos supuestamente con descuentos.
A esto se sumaba una presunta estrategia de cobertura que permitiría obtener ganancias tanto si los precios subían como si bajaban. La empresa aseguraba además que el dinero estaría protegido en cuentas bancarias estadounidenses y que los inversionistas podrían retirarlo cuando quisieran.
Cambridge supuestamente cobraría únicamente una comisión del 15% sobre las ganancias reales. El engaño llegó incluso a la suplantación de autoridades regulatorias.
La acusación señala que un potencial inversionista fue contactado por personas que se hicieron pasar por representantes de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) para ofrecer una supuesta verificación independiente de Cambridge y confirmar falsamente que se trataba de una compañía legítima.
Ganancias millonarias ficticias
El fraude se reforzaba mediante una plataforma en línea a la que los clientes podían ingresar desde el sitio web de Cambridge. Allí encontraban estados de cuenta interactivos que aparentaban mostrar operaciones reales y ganancias extraordinarias. Los documentos incluían fechas, precios de ejercicio, primas y comisiones, pero todo era falso.
Uno de los inversionistas, que había depositado $60.000, llegó a observar un supuesto saldo de $569.508. Otro, que había entregado $141.000, veía reflejado un supuesto patrimonio de $1.619.096. Las cifras pretendían convencer a las víctimas de que sus inversiones estaban creciendo y motivarlas a mantener o aumentar sus aportes.
Cuando los inversionistas intentaban retirar sus recursos, comenzaban las trabas. Los operadores les recomendaban reinvertir en nuevos bloques de contratos, alegaban problemas técnicos o simplemente dejaban de responder llamadas y comunicaciones.
De los millones captados, solo alrededor de $388.942 fueron devueltos, una décima parte del dinero recibido. El esquema terminó por desmoronarse en 2022, cuando Cambridge dejó de comunicarse con sus clientes, desconectó sus líneas telefónicas y retiró su sitio web.
La CFTC acusa a Cambridge Financial Advisors y a Larrick de violar distintas disposiciones de la Commodity Exchange Act (CEA) y las regulaciones federales relacionadas con la operación de fondos de productos básicos.
Entre las acusaciones figuran fraude mediante apropiación indebida, declaraciones falsas y omisiones; fraude relacionado con opciones de productos básicos; fraude y engaño como operador de un fondo común de productos básicos; operar sin el registro requerido como operador de ese tipo de fondos e incumplimientos relacionados con la separación y administración de los recursos de los inversionistas.
Al tratarse de una demanda civil de la CFTC, el proceso descrito en la acusación no implica por sí mismo una condena de prisión. Las eventuales penas de cárcel corresponderían a un proceso penal separado y a la actuación de las autoridades de justicia penal estadounidenses.
En el proceso civil, la CFTC solicita que Larrick y Cambridge sean obligados a devolver el dinero perdido por las víctimas, incluidos intereses; entregar los beneficios obtenidos ilegalmente; rescindir los contratos suscritos con los inversionistas y pagar multas civiles por las violaciones cometidas.
También pretende una orden judicial permanente que les impida continuar operando en los mercados regulados. El estadounidense sospechoso, de 46 años, es originario de Corpus Christi, Texas y fue capturado en Pavas, San José, por la oficina de Interpol-OIJ.
Dunning fue puesto a las órdenes de las autoridades judiciales para que se inicie el proceso de extradición.


