Terror en el condominio 701: el escalofriante asesinato de dos adultos mayores

Uno de los sospechosos fue condenado a 75 años de cárcel

10 de May. 2020 | 8:10 am

(CRHoy.com).- Alfredo Espinoza, de 76 años, luchó por su vida, intentó quitarse de la cabeza las 4 bolsas que lo asfixiaban y, de esa forma, poder ayudar a su esposa, Tania Nieves, de 71 años. Así lo evidencian los restos de plástico que tenía en una de sus manos… Desafortunadamente, don Alfredo no logró su cometido ni tampoco pudo hacer nada por doña Tania. Ambos murieron por asfixia.

De esa magnitud fue el terror y la angustia que vivió la pareja cubano-estadounidense, aquel 23 de setiembre del 2010, en el condominio 701 en Acqua Residences en Playa Jacó, Garabito.

Ese intento desesperado por vivir quedó plasmado en una fotografía que usó la Fiscala Katherine Chaves, de Quepos, para hacerle ver al Tribunal Penal de esa misma zona, que no existía otra intención más que la homicida en este atroz crimen.

Precisamente, el miércoles 6 de mayo, un hombre de apellido Martínez Largaespalda, de 35 años, fue condenado a 75 años de cárcel por este asesinato. De las 5 personas que habrían participado en el hecho, es el único sobre el que pesa una condena.

Ese día, cuando el Tribunal imponía la sentencia, acreditaba una prueba fundamental en el caso, la manipulación de Martínez Largaespalda de las bolsas que cubrían las cabezas del matrimonio Espinoza-Nieves. La huella de la palma de su mano estaba impresa en ese plástico que don Alfredo intentó quitarse de su rostro y que no pudo.

La amistad dejó entrar a la muerte

Alfredo Espinoza y Tania Nieves llegaron a Costa Rica en el 2007. Ambos administraban y vendían condominios de Acqua Residences y fue en ese lugar donde conocieron a un hombre identificado con los apellidos Otero Madrigal, nicaragüense, residente en el país y quien también se dedicaba a la venta de condominios.

Este sujeto, según la Fiscalía de Quepos, fue "la llave" que permitiría a los asesinos ingresar al departamento de la pareja sin que estos opusieran resistencia. Fue la amistad la que dejó entrar a la muerte a la casa de los Espinoza-Nieves.

Otero Madrigal estuvo por espacio de un año en la zona y luego se fue del lugar, sin embargo, siempre mantenía comunicación la pareja.

"Doña Tania recibió una llamada del número de Otero Madrigal, diciéndole que tenía unos clientes para la compra de un 'penthouse' que doña Tania estaba administrando. Esta fue una noticia que alegró a doña Tania, porque era una venta que requerían hacer", dijo la fiscala Chaves.

Fue así como Otero Madrigal era la persona a la que ambos estaban esperando de visita.

El fatídico 23 de setiembre

El 23 de setiembre del 2010 fue un día lluvioso. La tormenta tropical Matthew generó fuertes lluvias en varias zonas del país y el Pacífico Central no fue la excepción.

Para ese día, Otero Madrigal alquiló el condominio 504 del sitio Acqua Residences según determinaron las autoridades judiciales, quienes además indicaron que Otero pidió que la reservación quedara registrada a nombre de un sujeto llamado John. 

Además, Otero señaló señala que su novia, a quien llamó María Laura, era quien iba a llegar a alquilar el condominio. Su ingreso sería el 23 de setiembre y la salida sería para dos días después.

Esa mujer, que todavía no ha podido ser identificada, llegó a Acqua Residences acompañada de dos hombres más, con una cédula a nombre de una mujer llamada María Laura. Ella y los dos hombres subieron al apartamento 504 y se quedaron ahí por un rato.

A eso de las 5:20 p.m., una de las recepcionistas del lugar realizó una llamada al condominio 701 y le dijo a don Alfredo que alguien los estaba buscando en la casetilla de seguridad. Según dijo después a las autoridades, ella escuchó a don Alfredo bastante alterado.

Una hora después, en las cámaras de seguridad del sitio, se observa salir a la mujer del apartamento 504, junto con los hombres con los que había ingresado, y se llevan las maletas para no regresar más. La cédula presentada por esa mujer resultó ser robada. No era de ella ni ella se llamaba María Laura.

La investigación del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) logró ubicar a las 7 p.m. una llamada de Martínez Largaespalda desde el sector de Tarcolitos y posteriormente, ya en horas avanzadas de la noche, otra llamada pero esta vez en Heredia.

"Eso quiere decir que existe un traslado de esta persona que se encontraba en cerca de Jacó hasta San José", dijo Chaves.

Lo mismo sucedió con Otero Madrigal. Del estudio de llamadas las autoridades judiciales establecieron que ese 23 de setiembre pasó de estar en San Carlos hasta San José, tuvo contacto con algunas personas, entre ellas Martínez Largaespada y después se trasladó hasta Jacó.

Esto le permitió a las autoridades ubicar a ambas personas, al momento en el que se dan los hechos, en el sector de playa Jacó.

Las huellas en las bolsas

El 24 de setiembre, un día después del asesinato, los empleados de Acqua Residences se preocuparon por don Alfredo y doña Tania. La rutina de la pareja era salir en la mañana a pasear al perro o hacer ejercicios, pero ese día no los vieron por ninguna parte.

Fue entonces cuando decidieron llamar a una amiga de ambos, de nombre Milena, que era la única que conocía dónde estaba la llave del apartamento en caso de emergencia. Ella llegó al sitio, abrió la puerta y encontró el doloroso cuadro: la pareja ya estaba sin vida. De inmediato ella y los empleados del condominio dieron aviso a las autoridades judiciales.

Según el relato del caso, los cuerpos estaban maniatados. Don Alfredo estaba en la sala, y doña Tania en una tina del baño. Ambos tenían los pies atados con gasas, y además de eso cada uno tenía 4 bolsas plásticas sobre la cabeza, amarradas con unas gasas negras. Cuando retiraron las bolsas, la policía descubrió que la pareja tenía además tapadas la boca, nariz y ojos con unas cintas de color gris.

Fue precisamente en una de esas bolsas, que fueron llevadas al laboratorio forense, donde se descubrió la huella de la palma de una mano pero no había registros policiales de la misma…

En el apartamento 504, también se encontraron huellas dactilares de Otero Madrigal, y además en un lavatorio del baño había una huella de la palma de una de sus manos. Para ese momento, era la única persona sospechosa, identificada, del doble crimen.

Las autoridades policiales lograron establecer que del sitio los criminales se llevaron dinero y joyas, además de dos computadoras.

Violencia doméstica: segundo sospechoso

Para el 2012, dos años después del asesinato, tras una detención que hizo la Fuerza Pública de un hombre a raíz de un caso de violencia doméstica, la policía judicial logró descubrir al segundo sospechoso.

En ese caso, a Martínez Largaespalda le tomaron las huellas y las mismas ingresaron al registro de la policía judicial y las mismas coincidieron con las que se habían recolectado en las bolsas que cubrían las cabezas de la pareja Espinoza-Nueves.

La policía judicial lo buscó en el domicilio que había registrado pero el hombre no estaba. Martínez Largaespalda logró mantenerse oculto, sin ser detectado por la policía, durante 7 años, pero el 20 de mayo del 2019, a poco tiempo que prescribiera la causa, las autoridades lograron detenerlo en la comunidad de San Sebastián, en San José.

En ese momento, tras ser indagado, se formuló la pieza acusatoria, se realizó la audiencia preliminar y se le impuso prisión preventiva. El miércoles pasado, fue acusado de homicidio calificado y robo agravado, y finalmente los jueces del Tribunal Penal de Quepos le impusieron 75 años de cárcel.

Martínez Largaespalda se abstuvo de declarar sobre los hechos.

¿Fallecido en El Salvador?

Otero Madrigal, quien era el primer sospechoso identificado en la causa, nunca pudo ser ubicado en el país. En algún momento del proceso, las autoridades lograron determinar que había salido de Costa Rica y emitieron una alerta internacional de captura.

Meses antes de que prescribiera la causa en su contra, Otero Madrigal intentó ingresar a Costa Rica por el aeropuerto Juan Santamaría y en ese momento quedó detenido.

El Ministerio Público lo indagó, solicitó prisión preventiva y fue ingresado al Centro de Atención Institucional de Puntarenas. Sin embargo, Otero logró escapar en mayo del año pasado y salió por mar de Costa Rica hasta El Salvador. Cuando ahí se aprestaba a abordar un avión con rumbo a Europa, fue detenido nuevamente.

Costa Rica solicitó en ese momento su extradición pero poco después las autoridades salvadoreñas comunicaron su fallecimiento, al parecer por una sobredosis de medicamentos.

Sin embargo, para las autoridades judiciales costarricenses no existe un documento idóneo que acredite el fallecimiento de esta persona y por eso hicieron los trámites por medio de la Oficina de Asesoría Técnica y Relaciones Internacionales del Ministerio Público para que El Salvador garantice o no el fallecimiento de este sujeto.

¿Quién es la mujer que alquiló el apartamento 504? ¿Quiénes son los demás hombres que la acompañaron? ¿Qué participación tuvieron en el asesinato? ¿Quién ideó el plan para matar a la pareja de adultos mayores? Esas son preguntas para las que todavía no tienen respuesta las autoridades judiciales.

Alfredo Espinoza y Tania Nieves murieron asfixiados, así lo determinó medicatura forense, en uno de los homicidios más atroces cometidos en el país y por el cual todavía hay personas que deben responder ante la justicia.