HNN tiene solo dos especialistas para atender alta demanda de cirugías por cardiopatías

El Hospital Nacional de Niños (HNN) tiene solo dos cirujanos cardiovasculares para atender a los niños con cardiopatías congénitas complejas, una capacidad que no alcanza para cubrir la demanda creciente.
Un informe de la Auditoría de la CCSS documentó el problema, que llevó al hospital a firmar un convenio con el Centro Internacional Cor Barcelona y la Fundación Cor All Family, en España, para trasladar niños a operarse allá.
El convenio, firmado en setiembre de 2024 con una vigencia de tres años, permitió trasladar a niños costarricenses para recibir cirugías especializadas financiadas por la CCSS.
La Auditoría concluyó que el HNN enfrenta una vulnerabilidad estructural que le impide garantizar atención oportuna a los menores con cardiopatías congénitas complejas.
La crisis no se limita a los atrasos acumulados. Cada año nacen nuevos pacientes que necesitan cirugías de alta complejidad para sobrevivir, lo que mantiene la lista de espera en crecimiento constante.
A eso se suma la escasez de anestesiólogos pediátricos con experiencia en fisiología cardíaca, un perfil indispensable para este tipo de procedimientos.
La dirección del hospital reconoció ante la Auditoría que el equipo no puede intervenir más de un paciente por día.
Aunque el hospital incorporó a una cirujana pediatra al equipo local y otro médico se especializa en Holanda, el refuerzo aún es insuficiente para resolver el atraso acumulado.
Una lista que sigue creciendo
La crisis no solo responde a los atrasos del pasado. El problema es dinámico: cada año nacen nuevos pacientes que requieren cirugías altamente complejas para sobrevivir.
Solo en el último año, el HNN registró 13 nuevos menores que necesitan la cirugía Fontan, un procedimiento de alta complejidad para niños con malformaciones severas del corazón.
El director Carlos Jiménez explicó que la capacidad instalada del hospital permite realizar entre seis y nueve cirugías Fontan al año, según una serie de factores internos y externos.
Entre esos factores destacan la escasez de especialistas, las limitaciones de infraestructura, la presión sobre la red hospitalaria y los picos de enfermedades respiratorias.
Mientras tanto, el tiempo corre en contra de los pacientes.
La jefa del Servicio de Cirugía Cardiovascular, Karla Castro, alertó en enero de 2026 que varios menores en lista de espera corren el riesgo de perder la ventana ideal para ser operados.
Castro advirtió que algunos de esos pacientes podrían desarrollar hipertensión pulmonar irreversible o morir si contraen un virus respiratorio antes de recibir la cirugía.
El informe menciona menores con diagnósticos especialmente delicados, entre ellos tronco arterioso común, canales auriculoventriculares completos e insuficiencias aórticas severas que requieren procedimientos complejos como la cirugía Ross.
Hospital reconoció que no podía resolver la demanda
En 2024, la dirección del hospital informó a la Gerencia Médica de la CCSS sobre la "crítica necesidad" de reforzar la atención cardiovascular pediátrica.
El hospital advirtió que, pese a tener 30 pacientes en espera de cirugía Fontan en ese momento, no tenían la capacidad para resolver los casos en un plazo razonable.
Ante esa situación, el hospital buscó alternativas fuera del país y firmó el convenio con el centro español.
Niños enviados a España
Durante 2025, la CCSS programó el traslado de 26 menores a Barcelona, aunque solo 20 pudieron viajar por razones logísticas.
De ellos, 19 fueron operados y todos sobrevivieron, según reportó el hospital a la Auditoría.
Uno de los menores no pudo recibir la cirugía Fontan porque sus condiciones anatómicas no eran las adecuadas. En su lugar, fue sometido a un procedimiento de hemodinamia y será reevaluado más adelante.
Además de pacientes Fontan, el convenio permitió operar niños con tetralogía de Fallot complicada y canales auriculoventriculares desbalanceados.
El hospital reportó una sobrevida del 100% en los pacientes intervenidos.
Para marzo de 2026, el hospital planeaba trasladar otros 13 niños a España, mientras trabaja en fortalecer gradualmente su capacidad local.
Una demanda sostenida
La Auditoría señala que, pese a la disminución de la natalidad infantil, la demanda por este tipo de servicios no baja.
Ocho de cada mil niños nacidos vivos presentan algún problema cardíaco. Esto equivale a unos 500 bebés al año con cardiopatías, de los cuales aproximadamente 250 podrían requerir al menos tres cirugías para sobrevivir.
Aun así, el hospital realiza entre 10 y 15 procedimientos de este tipo al año.
El informe advierte que esta brecha ha obligado a muchas familias a buscar ayuda fuera del sistema público e incluso organizar campañas de recaudación para costear operaciones en Barcelona.
La Auditoría concluyó que la situación del programa de cirugía cardiovascular pediátrica ya no es un problema temporal: es una condición estructural que exige medidas integrales para garantizar atención oportuna, segura y continua a una población especialmente vulnerable: niños cuya vida depende de una cirugía a tiempo.