Principales vías al Pacífico están a las puertas de un colapso completo
Hundimientos, agrietamientos y deslizamientos amenazan con interrumpir paso en carreteras
(CRHoy.com). Dos de las 3 principales rutas nacionales para conectar la Gran Área Metropolitana (GAM) con toda la vertiente del Pacífico enfrentan el riesgo severo de sufrir daños que las conviertan en intransitables.
Se trata de la ruta nacional 1 (tramo San Ramón-Cambronero) y la ruta 27 (San José-Caldera). Ambas, catalogadas como ejes estructurales de la interconexión logística y comercial del país, sufren condiciones de deterioro por hundimientos y riesgos de deslizamientos que, en escenarios potenciales, podrían afectar la circulación completa de vehículos.
La otra vía que está en mejores condiciones es la ruta nacional 3, conocida popularmente como "El Aguacate".
Un informe realizado en febrero pasado por el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), de la Universidad de Costa Rica (UCR), subrayó que 3 sitios del trayecto San Ramón-Cambronero sufren deslizamientos que impactan directamente el funcionamiento de la carretera y que, sin una intervención adecuada y urgente, podrían colapsar completamente ante el "gran potencial" del riesgo detectado.
Los puntos de vulnerabilidad están en Alto Santiago, el Empalme y río Jesús. En el primero de ellos sufre por las fallas geológicas existentes, las cuales se detectaron desde 1967 (cuando se construyó la carretera). Incluso, el análisis apunta a que las condiciones de riesgo se agravaron recientemente por los impactos indirectos de los huracanes Eta e Iota.
Para Lanamme, los hundimientos y los deslizamientos en estos 3 puntos se arrastran desde hace décadas y la Administración no los ha intervenido de forma efectiva para resolver la problemática.
Las condiciones de deterioro e inestabilidad señaladas se agravarían con sismos o fenómenos climáticos severos (como huracanes o tormentas tropicales).
Lo que sufre la ruta nacional 1 también lo padece la 27. Esa carretera, entre San José y Caldera, presenta riesgos similares entre los kilómetros 38 y 44. El hundimiento registrado en el kilómetro 44 de esa autopista es una preocupación mayúscula, pues podría interrumpir el paso sobre la vía.
"En cuanto a la redundancia (vías alternas) que presenta la red de conectividad con la zona Pacífica se debe considerar que este corredor junto con la ruta nacional 27 son los principales ejes de comunicación y transporte de bienes y servicios.
"Actualmente, la 27 presenta varios puntos de riesgo (deslizamiento en km 38+600, deslizamiento km 41+000 y deslizamiento km 44+000) que de colapsar podrían afectar directamente la conectividad de este corredor, lo cual incrementa la necesidad de mantener e intervenir de forma preventiva este corredor como elemento de soporte y redundancia", recalcó el laboratorio, en el informe LM-PI-UGERVN-002-2021, elaborado por la Unidad de Gestión y Evaluación de la Red Vial Nacional, en febrero de este año.
Riesgos por colapso
Una eventual pérdida de conectividad en la ruta nacional 1 (o en la 27) representará efectos económicos negativos y de alto impacto para los usuarios.
Según Lanamme, en el caso del tramo San Ramón-Cambronero, es posible ejecutar tareas de mitigación inmediatas con un costo relativamente bajo y con un beneficio en la seguridad de quienes transitan por ahí. Eso sí, se trataría de una solución temporal a la espera de las propuestas para intervenciones definitivas.
"En un tramo de aproximadamente 8 kilómetros se detectaron cerca de 3 puntos de alto riesgo y colapso de la vía. Esto es sumamente preocupante para nosotros, ya que cualquiera de esos puntos que llegue a colapsar significaría una interrupción completa del paso en una de las más importantes del país", indicó Roy Barrantes, ingeniero y coordinador de la Unidad de Gestión y Evaluación de la Red Vial Nacional de Lanamme.
El funcionario centró su mayor preocupación en la existencia de condiciones de seguridad catalogadas como "inaceptables". "Ninguno de ellos (los 3 puntos) cuenta con elementos de contención adecuados, ni con una señalización preventiva que básicamente asegure que los usuarios puedan transitar en estos sitios de forma segura. Esperamos con este informe, de forma preventiva, que la Administración tome las acciones de forma oportuna para asegurar el paso por estos puntos, mientras que se desarrollan las acciones de soluciones de forma definitiva", dijo.
El laboratorio sugirió realizar estudios técnicos, diseñar soluciones y planes de mantenimiento que incluyan el manejo de aguas como solución integral al problema.
De igual forma, pidió considerar en el diseño de los trabajos las condiciones sísmicas, geológicas, tectónicas y geomorfológicas en la zona de deslizamientos.
Sobre la ruta 27, el MOPT y el Consejo Nacional de Concesiones (CNC) esperan el informe final de la empresa Globalvía, concesionaria de la carretera, para definir un plan de intervención de los taludes inestables en la carretera.
La intervención en las zonas de inestabilidad obligará a nuevas expropiaciones. El Estado y la concesionaria deberán sentarse a negociar sobre quién asumirá cada parte. El plan es que ese documento final, con todas las intervenciones necesarias, esté listo en abril próximo.
En noviembre del año pasado, tras los efectos indirectos del huracán Eta, el CNC y el MOPT urgieron analizar las condiciones de los puntos inestables comprendidos entre los kilómetros 38 y 44.
La carretera fue inaugurada en 2010 y desde entonces presentó numerosos inconvenientes en algunos tramos por la inestabilidad de los taludes.
El evento más reciente ocurrió el 10 de noviembre del año pasado en el kilómetro 41 a la altura de Escobal de Atenas a causa de los impactos provocados por la influencia indirecta del huracán Eta. Ese día, en virtud de la magnitud del deslizamiento, el paso estuvo cerrado durante casi 24 horas.


