Presidencia admite que no valoraron antecedentes negativos de embajador en Brasil

Cancillería sigue guardando silencio ante cuestionamientos

4 de Dic. 2018 | 4:01 pm

De izquierda a derecha, Rodolfo Piza Ministro de la Presidencia y Juan Carlos Mendoza, Ministro de Comunicación. Archivo CRH

A pesar de que el nombramiento de embajadores pasa por la firma del presidente de la República, la Casa Presidencial y el gobernante pasaron por alto los antecedentes negativos durante su gestión del embajador costarricense en Brasil, Jairo Valverde Bermúdez, antes de extenderle su nombramiento.

Como lo dio a conocer CRHoy este lunes, el nombramiento de Valverde vencía el pasado viernes 30 de noviembre, sin embargo, de la noche a la mañana al embajador se le extendió su nombramiento hasta el 30 de abril de 2019.

Jairo Valverde no es diplomático de carrera, fue nombrado de manera política en Brasil por el gobierno de Luis Guillermo Solís, cuando Manuel González estuvo a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores.

El anterior gobierno decidió dejarlo más tiempo en Brasil pese a que en octubre de 2016 al funcionario se le amonestó por no cumplir con la entrega de informes de gestión y del Plan Prioritario Anual para 2016, según el reporte del Servicio Exterior.

Incluso, por no presentar el informe del segundo semestre del 2015, ese año la embajada en Brasilia fue calificada con un 10,8 —siendo 100 la nota máxima y cero la mínima—.

Valverde fue parte de los funcionarios responsables de uno de los episodios más vergonzosos de la diplomacia nacional.

Él elaboró los informes sobre la situación en Brasil tras la destitución de Dilma Rousseff. Esos informes fueron ocultados por el gobierno de Solís, amparados en una declaración de reserva, y fueron los insumos para que el 20 de septiembre de 2016 el expresidente se levantara y abandonara la sala en medio del discurso del exmandatario Michel Temer en la ONU.

Además, una decisión de Valverde le generó pérdidas millonarias al Estado. Este caso se remonta a octubre de 2015 cuando la Cancillería decidió cesar de sus funciones a los cónsules honorarios en Río de Janeiro, Marcos Levy, y al de São Paulo, Víctor Nacim Abud.

En los años 2012 y 2013, ambos brasileños compraron tres vehículos (dos Chevrolet Omega y un Hyundai IX35) con recursos propios, pero según dijeron, para atender funciones de sus cargos.

Tras el cese de estos excónsules en 2015 el gobierno de Solís, por razones desconocidas, decidió no liberar los autos de sus placas diplomáticas, por lo que sus dueños no podían hacer uso de ellos. Por este motivo el 16 de diciembre de ese año los dos excónsules decidieron demandar al Estado costarricense, pues alegaban que no había razón jurídica para que no puedan usar sus carros.

Por este caso el gobierno contrató al bufete de abogados brasileño Feldens Madruga, que en sus inicios cobró un monto de $15 mil. Al final el gobierno buscó un arreglo extrajudicial y terminó devolviendo los carros, pero ya se habían gastado los recursos en abogados y debilitado, aún más, la relación con Brasil.

Todos estos antecedentes no fueron valorados por la Presidencia antes de llevarle el documento para firma del presidente, Carlos Alvarado, según admitió el ministro de Comunicación, Juan Carlos Mendoza.

Mendoza dijo que desconocía, como se menciona entre los pasillos de Cancillería y Presidencia, si un alto funcionario de la Presidencia solicitó extender su nombramiento.

El vocero del Poder Ejecutivo dijo que se valoró solo "la necesidad de mantener la representación unos meses más para hacer una transición adecuada".

Por estos cuestionamientos, la canciller, Epsy Campbell guarda silencio.

Hay que mencionar que desde que los excónsules honorarios fueron despedidos en 2016, Costa Rica no tiene consulados en Sao Paulo ni Río de Janeiro.

Producto de la decisión, cualquier ciudadano que necesitara realizar gestiones ante el gobierno de Costa Rica, sea costarricense o de cualquier otra nacionalidad, debía acudir a la embajada en Brasilia, a más de 1.000 kilómetros de distancia en cada caso.

Sin embargo, por falta de previsión con el cambio de nuevo gobierno, actualmente tampoco hay servicio consular en Brasilia. En ese consulado no hay ningún funcionario desde febrero anterior.

Dichas oficinas emiten y reciben documentación oficial en casos como auxilio por pérdida de pasaporte, tramitación de visas, validación de títulos académicos, permisos y otras funciones administrativas.

La Cancillería tampoco da razones por las cuales no hay un funcionario que brinde servicios consulares en ese país.

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