OIJ prevé focos de violencia en tres zonas por captura de narcos
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) prevé que la captura de varios narcotraficantes de alto perfil, como Alejandro Arias Monge, alias "Diablo", provoque violentas disputas territoriales, principalmente en comunidades del Caribe, el Pacífico Central y Guanacaste.
El director del OIJ Michael Soto explicó que, reiteradamente, la dinámica delictiva provoca que los vacíos de poder generados al sacar de circulación a cabecillas resulten en pugnas por dominar las plazas en las que comercializaban la droga. Por esta razón, el OIJ monitorea con inteligencia policial los nuevos conflictos y a los delincuentes que intenten ascender dentro de las estructuras criminales.
Hay dos ejemplos muy claros en Limón donde este panorama ya se ha concretado. La captura y condena de Tony Alexander Peña Russell, alias "La T", jefe de sicarios de Limón, dejó un vacío que poco después fue ocupado por sujetos vinculados con su banda.
Tony fungía como brazo armado para varias bandas locales y cárteles de la droga en el Caribe. Tras su caída, surgieron Los Hijos de Al Qaeda, una facción violenta que empezó a trabajar como una agencia de sicariato y que ha sido vinculada con varios homicidios recientes en Limón centro,
Este remanente de La T incluso está tratando de entrar al Valle La Estrella a dominar la venta de drogas, un lugar que en el pasado fue dominado por Herald Ruiz "Guato" y Ronnie Ríos "Coco Guácimo", el primero detenido y el segundo abatido por el OIJ, ambos gerentes territoriales de Diablo.
Batán de Matina es otro posible foco caliente. Allí dominaban Jonathan Pérez, alias "Tan", detenido junto con Diablo, y George Michael Paniagua, alias "Curry", exaliado de Peña. Ambos están tras las rejas: Tan en prisión preventiva y Curry ya sentenciado.
El OIJ anticipa una disputa que ya está dejando resultados y varios crímenes en las últimas semanas. En Guápiles y otras comunidades de Pococí, dominadas por Arias Monge, también podría haber repercusiones.
Costa pacífica
Las réplicas del arresto de Diablo también se sentirán en el Pacífico Central y Norte, regiones donde habían llegado los tentáculos de este sujeto, quien proveía droga a diversas células que, además, utilizaban su nombre para infundir temor.
Comunidades como Parrita, Quepos y Jacó, en Garabito, han sentido el impacto de la presencia de este capo, cuyos aliados se abrieron paso a punta de bala. La situación se podría agravar con la caída de Arias.
En Guanacaste, grupos locales también buscan apropiarse del dominio que tenía el grupo de Diablo en Nosara, Nicoya y Santa Cruz.
Sin detallar el caso que tienen bajo investigación, Soto explicó que, en dos dobles homicidios recientes, identificaron que las víctimas eran oriundas de Limón, lo que los lleva a apuntar hacia posibles vínculos con la misma organización criminal.
Esta particularidad se podría repetir en partes de San Carlos y la Zona Norte, donde también había influencia de esta estructura en particular.
Según el director del OIJ, el fenómeno de desarticular bandas y que estas vuelvan a organizarse o que surjan nuevas demuestra la resiliencia que tienen los delincuentes, ya sea con el surgimiento de miembros que formaban parte de las bandas como nuevos líderes emergentes o mediante rivales que tratan de ocupar el lugar dejado por los cabecillas.
El rol de las familias
Lo que venía ocurriendo con mayor frecuencia es que allegados de sangre o cómplices muy cercanos se apropien de las operaciones narco o sean utilizados como mensajeros para mantener las estructuras en funcionamiento.
Soto explicó que, para evitar esa situación y dificultar aún más el reacomodo, han optado por incluir a los familiares de los capos en las investigaciones.
"Si ustedes lo han notado en estos grupos que hemos desarticulado, nos hemos traído a las familias, a las personas cercanas, entonces, ese reacomodo está siendo un poco fuerte y difícil, va a ser un poco brusco en el sentido de que prácticamente se están generando vacíos de poder", detalló el jefe policial.
La falta de comunicación hacia el exterior podría generar mayor caos criminal y algún tipo de violencia debido al reacomodo, lo que podría provocar más muertes. El director del OIJ aseveró que, lamentablemente, las rutas y los negocios no dejan de existir.
La situación no se limita a los litorales. En partes del sur y norte de San José, Cartago y el centro de Puntarenas también se registran frentes abiertos producto de la redistribución de fuerzas criminales tras las capturas y condenas de líderes de bandas como Los Lara, Los Myrie, Los Maruja, Los Gery y muchas otras.



