“Mi vida depende de esta medicación”: el drama de una mujer por falta de fármacos para hipertensión pulmonar

12 de May. 2026 | 2:50 pm

La falta de medicamentos para pacientes con hipertensión pulmonar en el Hospital San Juan de Dios (HSJD) tiene un impacto que va mucho más allá de los procesos administrativos. Detrás del desabastecimiento hay personas cuya calidad de vida depende de un tratamiento continuo para enfrentar una enfermedad crónica y potencialmente mortal.

Ese es el caso de Hannia Jiménez. Ella asegura que convivir con esta enfermedad implica limitaciones constantes en aspectos básicos de la vida diaria.

"Vivir con hipertensión pulmonar es vivir siempre limitado. El cuerpo experimenta cansancio hasta en las tareas del diario vivir: bañarse, vestirse y lavarse los dientes son siempre un reto. No solo en el aspecto físico, sino también en el emocional", relató.

Jiménez no puede caminar largas distancias ni subir escaleras porque su corazón se agita. Sufre palpitaciones fuertes, mareos y episodios de falta de aire. Los síntomas persisten incluso en reposo, y las tareas domésticas más simples la dejan sin energía.

La hipertensión pulmonar es una enfermedad crónica, progresiva y potencialmente mortal. Se caracteriza por un aumento anormal de la presión en las arterias pulmonares, lo que sobrecarga el corazón y puede derivar en insuficiencia cardíaca. Para pacientes como Jiménez, el tratamiento es indispensable para mantener estabilidad y calidad de vida.

"La medicación ayuda a reducir la presión en las arterias pulmonares, mejora los síntomas y previene que el corazón se debilite. Si no la recibo, mi calidad de vida desmejora enormemente: mi corazón bombea la sangre con mayor esfuerzo, se debilita y disminuye mi expectativa de vida", explicó.

Incertidumbre y deterioro

La Asociación Costarricense de Hipertensión Pulmonar y Enfermedades Respiratorias (ACHP) denunció interrupciones en tratamientos fundamentales como macitentan, tadalafilo y selexipag en el HSJD. Advirtió que la situación expone a los pacientes a un deterioro severo de salud e incluso al riesgo de muerte, y señaló que algunos ya presentan un deterioro irreversible por la falta de medicamentos esenciales.

Para Jiménez, lo más difícil es la incertidumbre.

"Lo más duro ha sido enfrentar que mi vida depende de una medicación y que el acceso oportuno a ella afecta mi paz, mi tranquilidad y mi equilibrio emocional. Vivo el día a día con una gran incertidumbre", afirmó.

El HSJD indicó que desde noviembre de 2025 implementó una estrategia de contingencia para evitar interrupciones en los tratamientos, afectados por un incendio en bodegas y retrasos en el suministro internacional. Proyecta normalizar el abastecimiento a partir del 18 de mayo.

"Detrás de cada persona hay una vida"

Jiménez pidió a las autoridades reconocer el impacto humano del desabastecimiento sobre quienes dependen de medicamentos de alto costo para sobrevivir.

"Detrás de cada persona con hipertensión pulmonar hay una vida que lucha por seguir adelante. La medicación no es un lujo ni una opción secundaria: representa estabilidad, esperanza y calidad de vida. Cuando falta un medicamento no solo se interrumpe un tratamiento; también aumenta el miedo, la incertidumbre y el deterioro de nuestra salud", concluyó.

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