Los detalles no contados de las 6 horas de operativo para detener a Celso Gamboa

23 de Jun. 2026 | 1:32 am

La tarde del 23 de junio de 2025 quedó marcada en la historia reciente de Costa Rica. Para las autoridades judiciales y policiales fue una de las jornadas más tensas, pero también una de las más satisfactorias, pues culminó con la captura de Celso Gamboa Sánchez, requerido por Estados Unidos para enfrentar un proceso de extradición.

Este martes se cumple un año de aquella faena. Un Mini Cooper amarillo, un guardaespaldas que desvió la atención de los investigadores, 25 agentes vigilando cada movimiento del objetivo y un amplio despliegue de seguimiento formaron parte de los elementos que rodearon la captura del hoy extraditado.

Interpol Costa Rica, unidad adscrita al Organismo de Investigación Judicial (OIJ), estuvo a cargo de ejecutar la operación. El jefe del grupo a cargo del operativo relató detalles nunca antes revelados sobre lo ocurrido en Escazú y sus alrededores.

El funcionario judicial solicitó proteger su identidad debido a que continúa trabajando en casos de alto perfil, pero autorizó la reproducción textual de sus declaraciones.

6 horas de mucho trabajo y tensión

Celso Gamboa se convirtió ese día, junto con Edwin López Vega, alias "Pecho de Rata", en los primeros costarricenses sometidos a un proceso de extradición tras la reforma del artículo 32 de la Constitución Política, aprobada meses antes por la Asamblea Legislativa.

La orden de captura emitida por el Tribunal Penal de San José llegó a Interpol poco después del mediodía de ese 23 de junio. Hasta ese momento, según relata el agente, la oficina no tenía conocimiento formal del requerimiento estadounidense.

"A partir de ese momento comenzó todo. No había días de preparación ni semanas de vigilancia previa. Había que organizar el trabajo y encontrarlo", recuerda.

No solo se trataba de una figura ampliamente conocida en el país, también era una persona con amplios contactos, experiencia en el sistema judicial y antecedentes como fiscal, magistrado y ministro de Seguridad.

"Era un objetivo de muy alto perfil. Sabíamos perfectamente quién era y lo que significaba para el país una captura de esta naturaleza", señala.

Era una carrera contra el tiempo, especialmente porque cuando los agentes empezaban a planificar el operativo, empezó a trascender la detención de López Vega (poco antes de las 4:00 p.m.) en Limón, también solicitada por la Corte del Distrito Este de Texas, la misma autoridad que requería a Celso Gamboa.

"Eso nos preocupaba muchísimo. Pensábamos que podían avisarle y que decidiera moverse de lugar".

Celso Gamboa y Pecho de Rata el día que salió de prisión en 2024

Celso Gamboa y Pecho de Rata el día que salió de prisión en 2024.

Poco después de recibir la orden judicial, los investigadores iniciaron el trabajo de inteligencia. Revisaron direcciones conocidas, rutinas, contactos cercanos y posibles lugares donde podría encontrarse.

En cuestión de horas conformaron un equipo de aproximadamente 25 investigadores especializados en vigilancia, seguimiento e investigación, quienes se distribuyeron en distintos puntos del Gran Área Metropolitana.

Algunos vigilaban inmuebles; otros seguían los movimientos de personas cercanas al objetivo. Todos compartían la misma consigna: no podían equivocarse, porque cualquier error podía provocar el fracaso de la operación.

"Las horas pasaban lentísimo", recuerda el investigador.

Guardaespaldas desvió atención

La preocupación aumentó conforme avanzaba la tarde. Los equipos estrecharon el cerco y lograron determinar que Celso Gamboa se encontraba en una residencia en Escazú, inmueble que anteriormente perteneció a su cliente Alejandro James Wilson, señalado por las autoridades como líder narco en el caso Turesky.

Fue allí donde ubicaron a su guardaespaldas, un hombre conocido como "Negro", quien prácticamente no se separaba de él y acostumbraba conducir una camioneta negra en la que Celso Gamboa se movilizaba con frecuencia.

Los movimientos de este sujeto confundieron inicialmente a los investigadores. Entraba y salía de la propiedad en repetidas ocasiones, realizando desplazamientos inesperados que parecían diseñados para atraer la atención de los agentes y alejarlos de la vivienda.

Durante varias horas lo siguieron convencidos de que el exmagistrado podía encontrarse con él.

"Varias veces pensamos que podía ir con él. Tuvimos que verificar cada movimiento porque era una persona muy cercana".

Guardaespaldas de Celso Gamboa

Guardaespaldas de Celso Gamboa

Aquella vigilancia terminó convirtiéndose en una distracción involuntaria para los investigadores. Mientras el guardaespaldas recorría distintos puntos, el verdadero objetivo permanecía fuera del radar.

La incertidumbre aumentaba. Los agentes desconocían cuáles movimientos podía realizar el sospechoso, quien era investigado por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) desde 2017, según consta en el expediente de extradición.

A diferencia de otros operativos, los investigadores enfrentaban una limitación importante: no podían ingresar a la vivienda. La reforma constitucional obligaba a ejecutar este tipo de capturas en vía pública.

La naturaleza del procedimiento de extradición exigía actuar de manera distinta. Los agentes debían observarlo salir y confirmar plenamente su identidad antes de intervenir. Por eso, la espera se hizo eterna.

"Sabíamos que podía estar ahí, pero no podíamos hacer nada más que observar", recordó.

Celso Gamboa en Mini Cooper amarillo

Momento de la captura de Celso Gamboa

Momento de la captura de Celso Gamboa en Escazú.

Fue entonces cuando apareció un Mini Cooper amarillo. Llamativo, poco común y sin antecedentes de vinculación con Celso Gamboa o su círculo cercano.

Sin embargo, la experiencia de los investigadores los llevó a fijar la atención en ese vehículo. Eran poco más de las 7:35 p. m. y en su interior viajaba un hombre de contextura delgada que llevaba un abrigo oscuro con capucha, además de gorra y lentes, aparentemente con la intención de dificultar su identificación.

Desde uno de los puntos de vigilancia llegó el aviso esperado: podía tratarse de Celso Gamboa. Aun así, persistían las dudas.

"Ese no era el carro que veíamos habitualmente. Trataba de ocultar el rostro. Eso complicó un poco la identificación".

Los investigadores reaccionaron de inmediato. Mientras seguían el vehículo, intentaban confirmar quién iba al volante.

Mediante agentes en motocicleta lograron acercarse lo suficiente para observarlo con claridad. En ese momento desaparecieron las dudas: era Celso Gamboa.

"Cuando confirmamos que era él, ejecutamos la captura a las 7:38 p.m.".

La detención ocurrió aproximadamente 800 metros después de que abandonara la vivienda. Viajaba solo, sin escoltas ni vehículos de apoyo, algo poco habitual en sus desplazamientos.

Vestía ropa deportiva. Una pantaloneta, tenis y medias de color blanco, además del abrigo oscuro con que intentaba ocultar su cara.

Horas de mucha tensión

Los investigadores reconocen que durante toda la jornada existió preocupación por un eventual enfrentamiento.

El perfil del exmagistrado y las personas con las que se relacionaba obligaban a extremar las medidas de seguridad.

Por esa razón participaron agentes experimentados y se emplearon recursos tecnológicos para minimizar riesgos.

Aun así, la tensión no desapareció hasta que la captura quedó formalmente ejecutada.

"Cuando finalmente se logró, sentimos un alivio enorme. La presión era muy grande".

La detención de Celso Gamboa marcó un punto de inflexión para las autoridades costarricenses.

Según Interpol, el caso abrió la puerta para que otras naciones comenzaran a solicitar formalmente la entrega de ciudadanos costarricenses vinculados con delitos cometidos fuera del país.

Desde entonces, las autoridades han tramitado solicitudes provenientes de Panamá, Francia, Italia, Brasil y Estados Unidos.

Interpol OIJ

Extradición de Celso Gamboa

Tras varios meses de litigios judiciales y recursos planteados por su defensa, las autoridades costarricenses autorizaron finalmente la extradición de Celso Gamboa el 20 de marzo de 2026.

El exmagistrado fue entregado a agentes estadounidenses y trasladado a ese país para enfrentar cargos por narcotráfico internacional.

Una jornada marcada por la vigilancia, la incertidumbre y la tensión, que concluyó cuando un llamativo Mini Cooper amarillo salió inesperadamente de una vivienda en Escazú y puso fin a varias horas de espera.

"Fue un día que nunca vamos a olvidar", concluyó el investigador.

Gamboa y López se encuentran recluidos en una centro penal de Texas a la espera de la audiencia preliminar que dará inicio a su proceso judicial en Estados Unidos.

Extradición de Celso Gamboa

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