OIJ ejecuta el megaoperativo más grande de su historia para desarticular banda de Pecho de Rata
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Fiscalía ejecutan alrededor de 130 allanamientos en varias provincias del país para desarticular la organización criminal dirigida por Edwin Danney López Vega, alias Pecho de Rata.
Cientos de investigadores, agentes judiciales, fiscales, jueces y oficiales de equipos tácticos se movilizan principalmente hacia Limón, donde se concentran las diligencias. El OIJ lo califica como el operativo más grande de su historia.
El epicentro de la operación es el distrito de Cahuita, zona de mayor influencia de López Vega, considerado por el OIJ uno de los 12 principales cabecillas de la vertiente atlántica de Costa Rica.
En esa comunidad se desplegó la mayor parte del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT), el comando élite del OIJ, debido a la peligrosidad de los allanamientos y al control territorial del grupo delictivo.
Familiares, socios, testaferros y miembros de la organización figuran entre los objetivos, junto con comercios y establecimientos de la familia López que, según las autoridades, funcionaban como fachada para lavar ganancias del narcotráfico y mezclar fondos lícitos e ilícitos.
El OIJ capturó a Edwin Danney hace un año en un restaurante de su propiedad, sobre la ruta 36, en la entrada a Cahuita, su centro de operaciones. Se convirtió así en el primer costarricense capturado en territorio nacional para un proceso de extradición.
Control del Caribe Sur
López Vega es originario de Cahuita, en el Caribe Sur. También lo conocen como Rey de Cahuita o Diosito, apodos que reflejan el control que ejercía sobre varias partes del cantón de Talamanca.
Ejercía ese dominio mediante un esquema logístico transnacional para ingresar cargamentos de droga, que luego distribuía hacia otras zonas de la provincia, junto con una red de legitimación de capitales a gran escala.
Las autoridades describen el resultado como una "paz mafiosa" en el Caribe Sur: apenas se registraban delitos comunes, como homicidios o asaltos, para evitar una mayor presencia policial en la zona.
El control incluyó pistas de aterrizaje clandestinas en áreas deforestadas y una red de préstamos ilegales que generaba dependencia comunitaria y asegurraba lealtades.
López Vega no operaba como distribuidor local, sino como operador de confianza para el Clan del Golfo de Colombia y el Cártel de Sinaloa de México. Su función era asegurar un corredor de tráfico mediante la recepción de embarcaciones marítimas y la coordinación de pistas clandestinas para aeronaves cargadas de cocaína que viajaban desde Sudamérica hacia Norteamérica.
Estados Unidos lo extraditó el 20 de marzo, donde la Administración para el Control de Drogas (DEA) lo requería por narcotráfico internacional. Permanece detenido en la cárcel del condado de Fannin, Texas, a la espera de juicio.
Extraditable
La acusación ante el Tribunal Federal del Distrito Este de Texas atribuye a López Vega una presunta conspiración para coordinar el ingreso masivo de cargamentos de cocaína a territorio estadounidense, como puente logístico de las organizaciones criminales.
La Fiscalía estadounidense le atribuye un esquema financiero para legitimar millones de dólares del narcotráfico, mediante la inyección de dinero ilícito en negocios legítimos en Costa Rica y la compra de decenas de vehículos de lujo y propiedades millonarias.
Las autoridades también lo vinculan con el exmagistrado y exministro de Seguridad Celso Gamboa Sánchez, quien fungió como su abogado. Ambos fueron extraditados el mismo día, hacia la misma corte y en la misma aeronave, ante sospechas de que trabajaron juntos para brindar protección legal y cobertura institucional a la organización en Limón.
Las autoridades también señalan a Pecho de Rata como aliado del Cártel del Caribe Sur, la primera organización criminal costarricense catalogada bajo esa estructura, liderada por Luis Manuel Picado Grijalba, alias Shock, y vinculada con otros extraditables, como Gilbert Hernán Bell Fernández, alias Macho Coca.
A finales de 2023, mientras López Vega cumplía una condena por narcotráfico en Costa Rica, el OIJ ya había golpeado judicialmente a su familia: intervino dos mansiones, fincas ganaderas y cadenas de bares y gimnasios que, presuntamente, funcionaban como estructuras de lavado de dinero. Las autoridades decomisaron más de 50 vehículos de lujo y maquinaria pesada de construcción. Ese golpe debilitó financieramente al círculo cercano de López Vega y preparó el terreno para su posterior captura y extradición.
Los hermanos López Tyndall, hijos de Diosito, junto con su exesposa y otros allegados, administraban directamente los negocios y bienes adquiridos en Limón. La Fiscalía les imputó legitimación de capitales, al sostener que actuaron como testaferros y administradores para blanquear más de ₡2.000 millones generados por las actividades de narcotráfico de Pecho de Rata.

















