Juicio por caso Pimpollos avanza con testimonio de tres víctimas
El juicio por el denominado caso Pimpollos, en el que se investigó al empresario limonense Johnny Fung Acón por supuestamente buscar a menores de edad de escasos recursos económicos para abusar sexualmente de ellos, se desarrolla desde esta semana y avanza a paso rápido.
Hasta el mediodía de este miércoles, el Tribunal Penal de Limón ya había recibido el testimonio de tres víctimas. Según la acusación de la Fiscalía, el sospechoso también utilizaba a los menores para producir contenido de índole sexual.
Para facilitar el acercamiento, operaba de forma clandestina y en ocasiones recurría a otros menores de edad para reclutar a más víctimas. Fung es señalado por múltiples delitos de abuso sexual contra menores, fabricación y reproducción de pornografía infantil, relaciones sexuales con menores, actos sexuales remunerados y violación.
El juicio se realiza tras siete años de atrasos y luego de que la Sala Constitucional ordenara llevarlo a cabo pronto, dado que las víctimas habrían afrontado los hechos desde 2017.
La investigación reveló que, en apariencia, el empresario tenía una especie de ritual de iniciación que consistía en que el menor de edad debía permitir que le tomaran fotografías desnudo. El objetivo de esta práctica, denominada convertirse en un "Pimpollo", era permitirles asistir a las fiestas que se realizaban en la vivienda del sujeto.
Al menos dos menores actuaron como reclutadores e invitaron a cuatro víctimas mediante este método, aunque uno de ellos fue asesinado tiempo después, según fuentes cercanas al caso. La primera víctima tenía 15 años en 2003, cuando ocurrieron los aparentes abusos.
El menor fue invitado a la casa de Fung y a otra propiedad, donde el empresario habría abusado de él, le exhibió material pornográfico, incluidas imágenes de menores de edad, lo grabó y fotografió desnudo y le entregó dinero en efectivo como pago.
Otro de los afectados tenía 16 años en 2009, cuando el empresario lo llevó a su vivienda aprovechándose de su necesidad económica, según la Fiscalía. Allí habría cometido abusos sexuales y violaciones, le mostró material pornográfico y produjo contenido de pornografía infantil al grabarlo con una cámara de video. A cambio, le entregó dinero.
En 2015, la tercera víctima, de 15 años, fue llevada a la casa del sospechoso por un reclutador. Se presume que Fung le exhibió videos de contenido sexual, le ordenó desnudarse para fotografiarlo y grabarlo, y cometió abusos sexuales y violaciones aprovechándose de su estado de ebriedad. A
demás, lo amenazó con publicar las imágenes si contaba lo sucedido. También lo grabó mientras mantenía relaciones sexuales con otras menores de edad a cambio de dinero.
Entre 2015 y 2017 también se registraron nuevos episodios con un cuarto menor de edad. Un reclutador lo invitó a la vivienda de Fung, donde le propusieron participar en el "ritual de iniciación". Tras ofrecerle licor, el acusado le tomó fotografías desnudo y habría cometido abusos sexuales.
Posteriormente, cuando la víctima ya tenía 18 años, el empresario abusó de él mientras dormía, después de una fiesta, según dicta la acusación.
En 2016 se sumó una quinta víctima. Con tan solo 15 años, acudió a la vivienda del sospechoso por invitación de un conocido, quien le mostró material pornográfico almacenado en un disco duro y en el baño de la casa, lo fotografió y grabó desnudo.
También entre 2016 y 2017, otro joven de 16 años fue invitado por un reclutador a la casa de Fung. El empresario, al parecer, lo fotografió desnudo, cometió abusos sexuales contra él y le exhibió pornografía. En una ocasión posterior, tras una fiesta en la que consumieron alcohol y drogas, lo habría violado contra su voluntad.
En otro momento de ese mismo periodo, un sétimo menor fue invitado por un reclutador a la vivienda del empresario, donde este le tomó fotografías desnudo, cometió abusos sexuales contra él y le exhibió material pornográfico con imágenes de menores de edad.
Finalmente, en 2017 se registró el único caso contra una víctima mujer. Tenía 14 años cuando el acusado le prometió pagarle dinero para que mantuviera relaciones sexuales con un tercero. Mientras esto ocurría, el imputado grabó los hechos con una cámara de video, señala la acusación.
Posteriormente, la menor fue violada contra su voluntad por otros sujetos, situación que el acusado también grabó para producir material de pornografía infantil.
Entre las pruebas obtenidas durante la investigación figuran fotografías de los cuerpos desnudos de las víctimas, tomadas por el acusado, y un acta de respaldo de una conversación de WhatsApp de un grupo denominado "Pimpollos fc Sinte Sab 22", en el que se habrían comentado parte de los hechos.
En el juicio declaran las víctimas y otros testigos, entre ellos un entrenador de fútbol de los jóvenes, quien detallará cómo se enteró de los crímenes y qué hizo al respecto.
La Fiscalía considera que Fung instrumentalizaba su "poder e influencia económica" como empresario reconocido en el Caribe para captar a los menores de edad. Además, les habría pagado montos de entre ₡10.000 y ₡30.000, e incluso les habría ofrecido pares de zapatos para que accedieran.

