Reservas de biosfera en el país sobreviven entre voluntariado y amenazas ambientales
Las reservas de biosfera en Costa Rica son territorios reconocidos internacionalmente por su interés científico, ecológico, biológico y cultural. En estos espacios, las comunidades desarrollan actividades productivas, sociales y de conservación bajo un modelo que busca la sostenibilidad.
Las reservas dependen, en gran medida, del trabajo voluntario de representantes institucionales y miembros de las comunidades. Uno de los principales desafíos consiste en incorporar formalmente este modelo dentro de los planes de desarrollo municipal y otros instrumentos locales de planificación.
Yesenia Marín Quesada, ingeniera en gestión ambiental, explicó que este reconocimiento lo otorga la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), mediante el Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB, por sus siglas en inglés).
Marín coordina el Comité de Gestión Local de la Reserva de Biosfera Agua y Paz.
La designación no abarca únicamente áreas silvestres protegidas. También aplica una visión de paisaje o "laboratorio vivo" que integra ecosistemas, ciudades, corredores biológicos y actividades productivas.
A diferencia de un parque nacional, dedicado prioritariamente a la conservación, una reserva de biosfera incorpora asentamientos humanos, agricultura, industria y comercio.
Cada 3 de noviembre se conmemora el Día Internacional de las Reservas de Biosfera, establecido por la UNESCO en 2021.
¿Cuántas reservas de biosfera tiene Costa Rica?
Costa Rica cuenta con cuatro reservas de biosfera, que abarcan alrededor del 50 % del territorio nacional:
- La Amistad, designada en 1982.
- Cordillera Volcánica Central, reconocida en 1988.
- Agua y Paz, incorporada en 2007.
- Savegre, designada en 2017. Es la más reciente y la única del país con un componente marino-costero significativo.
La UNESCO mantiene las cuatro reservas costarricenses dentro de su Red Mundial de Reservas de Biosfera.
El reconocimiento implica el compromiso de equilibrar funciones complementarias: la conservación del patrimonio natural y cultural, el desarrollo socioeconómico sostenible y el apoyo a la investigación, la educación y el intercambio de conocimientos.
La designación tampoco es permanente. Cada reserva debe someterse a una revisión periódica cada diez años para evaluar su funcionamiento, zonificación, gestión y participación comunitaria. El reconocimiento puede retirarse si el territorio deja de cumplir los criterios correspondientes.
Importancia de las reservas de biosfera
- Bancos de genes
Estos territorios resguardan la diversidad genética, las especies de plantas y animales, los ecosistemas y los paisajes.
La biodiversidad proporciona alimentos, fibras, medicamentos y materias primas para diferentes industrias. Sin embargo, enfrenta amenazas crecientes por las actividades humanas y el cambio climático.
- Ecosistemas saludables
Las reservas ayudan a mantener los sistemas que sostienen la vida. Entre otras funciones, contribuyen a evitar la erosión del suelo, proteger los manantiales y facilitar el reciclaje de nutrientes.
También albergan organismos descomponedores y otros componentes naturales que ayudan a procesar residuos y absorber contaminantes presentes en el aire y el agua.
- Aulas abiertas
Las reservas funcionan como espacios para investigar el comportamiento y la transformación de los recursos naturales, así como la relación de los seres humanos con su entorno.
La investigación permite restaurar paisajes afectados por la actividad humana, identificar especies desaparecidas de determinadas zonas y monitorear los efectos del cambio climático. Esta información facilita la recuperación de los ecosistemas y ayuda a tomar mejores decisiones.
¿Cómo se dividen las reservas de biosfera?
Las reservas de biosfera se organizan en tres zonas:
- Zona núcleo: corresponde al área de protección más estricta y busca conservar los paisajes, ecosistemas, especies y diversidad genética. En Costa Rica suele coincidir con áreas silvestres protegidas y parques nacionales administrados por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).
- Zona de amortiguamiento: rodea o se encuentra junto a la zona núcleo. Permite actividades compatibles con la conservación, como investigación, educación ambiental y aprovechamientos de bajo impacto.
- Zona de transición: comprende los espacios donde se concentran los principales asentamientos humanos y actividades económicas. Su objetivo es impulsar gradualmente prácticas sostenibles, como la bioeconomía y la economía circular.
¿Cómo se visitan?
Una reserva de biosfera no es un destino turístico único con una entrada, un horario o una tarifa general. Los comités locales de gestión tampoco cobran ni fiscalizan las visitas.
El SINAC regula estrictamente el ingreso a las zonas núcleo mediante planes de manejo, senderos autorizados y límites diarios de capacidad.
Las zonas de amortiguamiento permiten actividades turísticas de bajo impacto, como senderismo interpretativo, observación de aves, fotografía de naturaleza, educación ambiental y turismo científico.
En las zonas de transición se desarrollan actividades turísticas de mayor escala. Allí pueden encontrarse infraestructura hotelera, proyectos de bienestar y emprendimientos de turismo rural comunitario.
¿Cuáles amenazas enfrentan?
Entre las principales amenazas para las reservas de biosfera se encuentran:
- El cambio de uso del suelo y la expansión agrícola sin criterios de sostenibilidad.
- La contaminación del recurso hídrico.
- La cacería furtiva y la extracción ilegal de flora y fauna en las zonas núcleo.
- La fragmentación de los corredores biológicos y la pérdida de conectividad ecológica.
- Los efectos del cambio climático y los eventos hidrometeorológicos, como El Niño y las lluvias extremas.
- Los conflictos socioambientales específicos, como la situación de Crucitas, dentro del territorio de la Reserva de Biosfera Agua y Paz.
¿Qué recursos tienen?
La UNESCO no financia directamente el funcionamiento cotidiano de las reservas. Sin embargo, abre concursos y convocatorias para proyectos dirigidos a los integrantes de la Red Mundial de Reservas de Biosfera.
Marín indicó que el Estado costarricense destina un fondo limitado, administrado por la Comisión Costarricense de Cooperación con la UNESCO, que se distribuye entre el Comité Nacional MAB y las cuatro reservas.
El Decreto Ejecutivo 40692-MINAE establece la estructura de gestión de estos territorios y permite que las instituciones públicas incorporen recursos para apoyar sus acciones.
La operación de las reservas también depende de los aportes logísticos, el personal y las instalaciones que facilitan instituciones aliadas, como la Universidad Técnica Nacional (UTN). Además, sus comités presentan proyectos para acceder a fondos internacionales.



