Juan Carlos Bolaños: el desconocido que sacudió al país
Hace poco más de dos años, pocos sabían de él. Cuando se presentó como "un empresario importador de cemento" sorprendió a muchos. Anunció un ambicioso plan para importar el producto desde China, aprovechando un repentino cambio en el reglamento técnico del cemento hidráulico. Prometió también rebajas de hasta un 20% en los precios del cemento, que aseguró era de inmejorable calidad.

A la izquierda el importador de cemento chino, Juan Carlos Bolaños; a su derecha el diputado Otto Guevara. Foto Facebook Otto Guevara
Para 2015, su figura comenzó a aparecer en denuncias. Fue entonces cuando el nombre de Juan Carlos Bolaños Rojas comenzó a resonar, al menos entre los periodistas. No se sabía en ese momento de todas las puertas que se le habían abierto, todos los contactos políticos que tenía ni todo lo que había conseguido. Se presentaba como una víctima de un duopolio del cemento, copado por las empresas Holcim y Cemex. Ese mismo argumento lo ha mantenido hasta las últimas semanas. El viernes quedó en manos de las autoridades judiciales, detenido por sospechas de haber cometido delitos de peculado, simulación de delito, tráfico de influencias y denuncia calumniosa.
¿Quién es?
De contextura mediana y estatura promedio, busca dominar las conversaciones. Da vueltas sobre sus temas de interés pero procura controlar siempre el tono de su voz. Eso sí, no logra manejar el "vos" y el "usted", que entremezcla en una misma frase. Suele vestir simple, pero con zapatos y fajas de marca, donde resaltan las hebillas.
¿De dónde salió este hombre de 38 años que asegura haber iniciado un próspero negocio con una sola máquina retroexcavadora? ¿Cómo es que llega a tener contactos en los tres Poderes de la República?
Bolaños Rojas es un hombre de raíces sencillas. Oriundo de Grecia, Alajuela, estudió en el Liceo León Cortés Castro, un colegio fundado en 1943. No destacó como estudiante, pero algunos de sus excompañeros aseguran que siempre fue "entrador".

En la imagen Víctor Morales Zapara y el importador de cemento Juan Carlos Bolaños, en un restaurante ubicado en Rohrmoser.
Al salir del bachillerato, dijo que iba estudiar Derecho. Asistió durante algún tiempo a la Universidad Federada Santo Tomás, ubicada en las inmediaciones del complejo judicial en San José. No se graduó.
Trabajó en "muchas cosas", dijo una vez a CRHoy, cuando se negó a dar una entrevista pero quiso "contar mi historia de vida". Fue así como relató que empezó a trabajar manejando una retroexcavadora en las bananeras de Limón, donde -según señaló- hacía movimientos de tierra y otras labores.
Aseguró que el negocio era tan bueno, que eso le permitió ir comprando "otras maquinitas" y así creó su grupo JCB, que en 2010 se convirtió en distribuidor de maquinaria de construcción china Lui Gong. Es así como conoció a Dai Wuping, quien fue distribuidor de esa maquinaria y aparece ahora como presidente de una empresa importante en el cementazo: Sinobuilding Materials Hong Kong Limited y su hermana Sinobuilding Materials Hong Kong Limited Panamá.
Para Bolaños, los cambios en el reglamento técnico del cemento hidráulico llegaron como caídos del cielo… Esos cambios, que iniciaron de oficio a finales de 2014, le permitieron importar cemento desde China. El negocio se le "ocurrió" tras pedir una cotización a Cemex y Holcim, cuando construía un dique en Nosara. Según dijo a Semanario Universidad una vez, eso le dio pie para "luchar" contra el duopolio del cemento.
Para impulsar su negocio, recurrió al Banco de Costa Rica y al Banco Popular. Así, logró casi $50 millones, según se desprende de datos recientes a los que tuvo acceso CRHoy.com
Lujos, fiestas y contactos

A la izquierda el importador de cemento chino, Juan Carlos Bolaños; a su derecha el diputado Otto Guevara. Foto Facebook Otto Guevara
En medio de las dudas en torno al otorgamiento de esos créditos, el destino del dinero, el apoyo que recibió (o no) de ciertas figuras del país, Bolaños vivía una vida de lujos, fiestas, amigos y mucha visibilidad.
Viajaba entre vehículos Range Rover último modelos, Lexus y Mercedes Benz, todos versión de lujo. También se transportaba en un avión King Air o en un helicóptero que tenía en el hangar 5 del aeropuerto Tobías Bolaños, donde además se reunía con ciertos personajes. En su finca en Guanacaste recibió a muchos de sus "contactos" y a otros tantos los agasajó en su finca en Atenas, esa donde el viernes fue detenido y que se dedica a la cría de caballos pura sangre.
Frecuentaba los restaurantes y bares de moda del país, desde Furca hasta Santos. En varios de esos sitios "coincidió" con el magistrado (ahora suspendido) Celso Gamboa, se tomó un café o almorzó con Víctor Morales Zapata, con el hijo de Mario Barrenechea o con el diputado Rolando González. Compartió fiestas con Otto Guevara y Danilo Cubero y logró que Casa Presidencial le abriera las puertas; que el viceministro de Hacienda Fernando Rodríguez, el exministro de Economía Welmer Ramos, el exdirector de Aduanas Benito Coghi y el diputado Víctor Morales Zapata presionaran a su favor para descargar un cemento importado desde China y que el exministro de la Presidencia Melvin Jiménez intercediera para que la Comisión de Emergencias le permitiera usar dicho producto, aunque no cumpliera con todas las normas establecidas para ese momento.
"Es un empresario arriesgado", aseguró en algún momento la ahora ministra de Economía, Giannina Dinarte. "Es un faruscas", dijo Mariano Figueres, encargado de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS), quien nunca dudó de Bolaños y siempre lo dejó entrar y salir de Casa Presidencial como "Pedro por su casa".
Es más, el Presidente Luis Guillermo Solís salió a su Facebook a defender a Bolaños, asegurando que las denuncias contra el cementazo eran impulsadas por "intereses comerciales y políticos" y que "hay medios que ya están involucrados en este proceso, haciendo escándalos allí donde no los hay (…) e insinuando que este es un proceso que va en aumento (…) Cuando se han llevado estos temas para que fueran resueltos todos quedaron descartados (…) No se ha hecho nada ilegal (…) Si lo que quieren es acusarme de haberme visto con don Juan Carlos Bolaños, el dueño de la empresa que importa cemento, quiero decirles que lo ví una sola vez (…) cuando vino a presentarme su esquema de negocios porque desde entonces -según me lo dijo- le andaban haciendo mala fama (…) porque ya están apareciendo en algunos medios, insinuaciones malévolas…".
Así, igual que Solís, salieron a defenderlo Barrenechea -gerente ahora suspendido del BCR-, Paola Mora -expresidenta de la Junta Directiva del BCR-, Otto Guevara, Morales Zapata y otros tantos que repitieron el argumento de Bolaños: esto es una guerra comercial y hay malas intenciones de "algunos medios".
Y es que Bolaños siempre presumió de esos contactos políticos: "Me llamó fulano a desearme feliz cumpleños", "Disculpá, pero tengo que atender esta llamada del diputado tal…", "Voy a reunirme con el ministro aquel"… Sin duda tenía contactos y así ha quedado evidenciado.
Este viernes Bolaños, Barrenechea y cinco funcionarios públicos quedaron detenidos por "facilitar la sustracción de dineros públicos". ¿Son ellos los responsables?
