Hija y yerno de “Macho Coca” fueron detenidos cuando iban a entregarse
Tercer sospechoso que estaba en fuga ya se entregó también
Melanie Bell y Joseph Casanova, hija y yerno del extraditable Gilbert Bell, alias Macho Coca, fueron detenidos cuando se presentaron ante el Poder Judicial con la intención de entregarse. Ambos son sospechosos de facilitar la exportación de 14 toneladas de cocaína.
La Fiscalía en Delincuencia Organizada (FAEDO) confirmó que ambos fueron capturados en las afueras del edificio del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en San José, cuando pretendían ponerse a las órdenes de las autoridades.
La Fiscalía ya conocía la intención de ambos sospechosos de entregarse y solicitó al Juzgado Penal retrasar la audiencia de medidas cautelares para realizar una sola diligencia con el resto de los involucrados capturados el martes anterior durante el operativo Leviatán.
Pese a ello, el ministro de Seguridad, Gerald Campos, dejó entrever este jueves que la detención obedeció a una labor policial y no a una entrega voluntaria.
Como evidencia de ello, señalaron que las fotografías difundidas por el Ministerio de Seguridad muestran los maletines que llevaban, ya preparados para ponerse a la orden del Poder Judicial.
Jonathan Camacho, el tercer sospechoso que permanecía en fuga, se entregó este jueves en la sede del OIJ de Limón. Con los tres ya bajo custodia de la Fiscalía, la audiencia de medidas cautelares se realizará este viernes, a partir de las 4:00 p. m., con la participación de los 62 detenidos.
Los tres son investigados por la Fiscalía como integrantes de una organización criminal dedicada al narcotráfico internacional, desarticulada mediante el caso Leviatán, dedicada a contaminar cargamentos en la Terminal de Contenedores de Moín (TCM), administrada por APM Terminals.
Joseph Casanova Duartes, alias Cholo, es exfuncionario de la terminal portuaria y esposo de Melanie Bell. El Ministerio Público lo identifica como uno de los principales cabecillas y coordinadores operativos de la estructura, encargado del desvío y envío de los cargamentos contaminados.
Melanie Bell es señalada como líder operativa y testaferro de la organización. Según la investigación, estaba a cargo de la administración financiera y de la aparente legitimación de capitales de la banda.
Jonathan Camacho figura como uno de los operadores logísticos clave de la red criminal. Coordinaba el abastecimiento, el traslado de la droga y las gestiones con los transportistas antes del ingreso de los cargamentos al puerto.
De acuerdo con la investigación, esta organización operaba como una especie de "agencia de servicios logísticos" para el narcotráfico internacional y cobraba aproximadamente $250.000 por cada contenedor contaminado que lograba salir del país.
Para garantizar el traslado terrestre de la droga hasta la terminal portuaria, la banda reclutó y corrompió a nueve oficiales de la Policía de Fronteras y de la Fuerza Pública, asignados estratégicamente a la vigilancia de los accesos de APM Terminals.
Su función consistía en facilitar el paso de los camiones de la organización, evitar inspecciones en carretera y permitirles evadir los controles policiales. La estructura también contaba con la colaboración de trabajadores portuarios y oficiales de seguridad privada.

