Hermano e hijo de víctimas de femicidio denuncia abandono institucional

En 2016, Kevin Espinoza Arce perdió a dos de las personas más importantes de su vida en un mismo ataque: su madre y su hermana. Diez años después, asegura que el dolor de aquella noche sigue presente, pero también una sensación que no esperaba arrastrar durante tanto tiempo: el abandono institucional.
La noche del 8 de junio de 2016, Eddy Vílchez Alemán ingresó a la vivienda de sus suegros, donde convivía con su esposa. Armado con un machete, asesinó a su esposa, Margarita Espinoza Arce, y a su suegra, Mayela Arce Rodríguez. Además, hirió gravemente a su suegro, Álvaro Espinoza Martínez, en un hecho que fue calificado judicialmente como tentativa de homicidio.
Un año después, en 2017, Vílchez fue condenado a 50 años de prisión por el doble femicidio y la tentativa de homicidio.
Sin embargo, para la familia sobreviviente, la sentencia no representó el final del proceso. En el más reciente episodio del pódcast de la Defensoría de los Habitantes, Espinoza relató que el acompañamiento institucional recibido tras el crimen se fue diluyendo con el paso del tiempo.
Según contó, durante los primeros meses posteriores al femicidio distintas instituciones mantuvieron contacto con la familia y brindaron apoyo. No obstante, afirma que esa asistencia comenzó a reducirse progresivamente hasta desaparecer casi por completo un año después.
"Pasó hace mucho tiempo, ya tienen que velar por ustedes mismos y no les podemos seguir ayudando", recordó Espinoza como una de las respuestas que recibió al buscar apoyo.
También cuestionó la forma en que algunas entidades abordaron la situación de su familia. Relató que una institución les indicó que les haría el "favor" de colaborar con el pago del alquiler debido a la gravedad del caso, pese a que esa ayuda excedía los recursos presupuestados.
A su juicio, este tipo de respuestas evidencian que el respaldo se otorgó como una excepción motivada por el impacto mediático y la crudeza del crimen, y no como parte de una política integral de acompañamiento para las familias sobrevivientes de femicidio.
"No están viendo el desenlace detrás de cada persona y tampoco están viendo el contexto en el que las personas o familiares quedaron con secuelas. Es muy difícil decir que hay ayudas verdaderas en este momento porque todas tienen condiciones", manifestó.
Espinoza comentó que algunas instituciones aún le brindan apoyo, aunque considera que su situación recibe menos atención debido al tiempo transcurrido desde los hechos. Según señaló, en varias ocasiones se le ha negado asistencia por ser hombre o por haber alcanzado la mayoría de edad.
Añadió que, cuando su hermana solicita ayuda, esta también suele ser rechazada por razones como tener empleo o estar casada. En otros casos, indicó, se les exige completar formularios y permanecer en listas de espera.
Como consecuencia de la falta de acompañamiento sostenido, Espinoza afirmó que todavía no ha podido concluir sus estudios secundarios, aunque mantiene la expectativa de graduarse del colegio.
Asimismo, considera que para erradicar la violencia contra las mujeres es necesario combatir las raíces del machismo. A su criterio, la sociedad debe cuestionar conductas y patrones culturales que perpetúan la desigualdad y continuar impulsando el empoderamiento femenino.
Finalmente, sostuvo que las instituciones deberían mostrar una mayor empatía hacia las familias afectadas por el femicidio y evitar interrumpir los procesos de acompañamiento únicamente porque haya transcurrido mucho tiempo desde los hechos. Por el contrario, considera que el apoyo debería mantenerse hasta que las familias cuenten con las herramientas necesarias para salir adelante por sus propios medios y que cualquier reducción de la asistencia responda a una valoración profesional.
