Heredera de Pecho de Rata se reunió con exagente de la DEA y exfiscal de EE. UU.
Kishna López Tyndall, hija de Edwin López Vega, alias Pecho de Rata, mantuvo un encuentro con un exagente de la DEA y un exfiscal federal estadounidense previo a la extradición de su padre, considerado el máximo líder criminal del Caribe Sur de Costa Rica.
Seguimientos realizados por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) permitieron captar incluso fotografías de la reunión, llevada a cabo el 21 de octubre de 2025 en el Hotel InterContinental, en Escazú.
Alias Kiky o La Gorda, como se conoce a la hija del capo, se reunió con Andy Ross Camacho, abogado penalista estadounidense, quien se desempeñó como fiscal adjunto del Departamento de Justicia de Estados Unidos y ocupó cargos como agregado jurídico y asesor jurídico en diversas embajadas estadounidenses en América Latina.
También participó Paul Cohen, exmiembro de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), quien actualmente brinda asesoría legal, técnica y consultoría especializada a personas sometidas a procesos de extradición junto con Ross.
Un informe policial señala que la reunión con Kiky tuvo como objetivo gestionar estrategias jurídicas y de defensa para afrontar los complejos procesos penales que enfrentaba Pecho de Rata, tanto en Costa Rica como en el extranjero.
La Gorda buscaba discutir los costos de la representación legal y la contratación de los abogados extranjeros, específicamente para determinar "hasta qué proceso cubre" el dinero destinado a la defensa.
Además, pretendía explorar mecanismos de negociación, cooperación e intercambio de información con el sistema de justicia estadounidense, con el fin de que su padre pudiera obtener eventuales beneficios procesales o rebajas de pena.
Kiky llegó al restaurante del hotel y se sentó en una mesa acompañada por las abogadas Marilyn Rodríguez Mena y María Rebeca Lizano Brenes, quienes en algún momento asumieron parte de la representación legal de Pecho de Rata.
La vigilancia se mantuvo durante una hora, tiempo en que Ross Camacho asumía un rol predominante en la conversación, dirigiéndose con frecuencia a Kishna, quien mantenía una actitud receptiva y participativa.
Posteriormente, alrededor de las 7:00 p. m., los participantes se trasladaron a otra área del restaurante del hotel, donde continuaron la reunión mientras compartían una cena. Durante este período fue que se observó la incorporación del exagente de la DEA, quien mantuvo contacto directo con Ross y López, participando activamente en las conversaciones del grupo.
¿Qué pasó después?
Al día siguiente, el OIJ logró registrar una llamada intervenida entre Pecho de Rata y sus hijos. Kishna le relató que la noche anterior se reunió con ese abogado, a lo que su padre le pidió que le consultara a la abogada hasta qué proceso cubría el dinero destinado a la defensa.
Incluso discutieron alternativas, entre ellas la posibilidad de que el cabecilla aceptara un procedimiento abreviado, admitiera los cargos y fuera trasladado a Estados Unidos para descontar parte de la condena.
Posteriormente, regresaría a Costa Rica para cumplir entre siete y ocho años de prisión por legitimación de capitales. Para los investigadores, esos diálogos permiten establecer que ambos tenían pleno conocimiento de la gravedad de los procesos judiciales y que valoraban negociar con las autoridades para reducir las consecuencias de las causas que pesan en su contra.
Pecho de Rata también planteó buscar alguna solución que evitara consecuencias judiciales para Kishna, su hermano Jonedzel y otras personas de su entorno, al indicar expresamente que ellos se encontraban involucrados debido a su relación con él.
Según los investigadores, esto demuestra que el líder del cártel reconocía la existencia de riesgos que alcanzaban a miembros de su núcleo familiar y que sus esfuerzos se orientaban a procurar beneficios o exclusiones para ellos dentro de las investigaciones.
Posteriormente, el 13 de diciembre, Pecho de Rata volvió a hablar con su hija Kishna y le instruyó que hablara con la abogada Rebeca para que, a su vez, ella conversara "con Paul, con Andy o con Sam", con quienes se había reunido, con el fin de entregarles "al muchacho que le pidieron en bandeja de oro" y así obtener una rebaja en la condena.
El informe del OIJ detalla que estas frases constituyen evidencia de una negociación mediante la cual un extraditable procura obtener beneficios a cambio del suministro de información relevante sobre otros sujetos vinculados con actividades criminales.
También resulta relevante que Kishna López comprendiera de inmediato el contexto de la conversación y no requiriera mayores explicaciones sobre la identidad de las personas mencionadas ni sobre el objetivo de los contactos que debía realizar.
Esto evidencia que poseía conocimiento previo de las gestiones jurídicas en desarrollo y que mantenía una participación activa dentro de la estrategia diseñada para afrontar los procesos legales.
Que Pecho de Rata utilizara a su hija como enlace con sus equipos legales ratifica que Kiky no solo administra bienes, recursos económicos y asuntos operativos del cártel tras la detención de su padre, sino que además participa en la coordinación de los aspectos jurídicos de toda la familia.
Otras llamadas confirmaron que incluso manejaba altas sumas de dinero en efectivo, con menciones de montos de $10.000 y $20.000, destinadas al pago de los abogados defensores de su padre.
La investigación también reveló que La Gorda tenía el control de las cuentas por pagar y por cobrar, así como acceso directo a los recursos monetarios de la agrupación. Por eso afronta una solicitud de un año de prisión preventiva, solicitada por la Fiscalía.
Además, participaba como coordinadora y facilitadora de recursos, intervenía en la toma de decisiones para el resguardo de bienes y la logística, y contribuía a mantener la continuidad de las operaciones ilícitas tras la detención de su padre.





