Gobierno reinstala policía en Drake, zona propensa al narco de donde Chaves la retiró
El Gobierno de Laura Fernández anunció el retorno de oficiales del Servicio Nacional de Guardacostas (SNG) al Triángulo de Osa, en la zona sur del país, un sector sensible por donde se calcula que ingresan hasta cientos de toneladas de droga al año y de donde la administración de Rodrigo Chaves retiró al comando élite naval de Costa Rica.
El anuncio ocurrió este viernes durante un evento en esa comunidad, en el que participó el ministro de Seguridad, Gerald Campos.
Con esta decisión, la nueva administración da marcha atrás a las cuestionadas decisiones tomadas durante el gobierno anterior, del cual tanto Fernández como Campos fueron parte.
El exviceministro Manuel Jiménez Steller, respaldado por el entonces ministro Mario Zamora Cordero, decidió en junio de 2023 sacar al Grupo de Operaciones Especiales del Guardacostas (GOPES) de bahía Drake, el equipo más capacitado del SNG para interceptar lanchas con droga.
CR Hoy reveló en primicia, en octubre de 2024, que los altos mandos del Ministerio de Seguridad ordenaron sacar al GOPES de una estación en bahía Drake que el mismo Gobierno de Chaves había inaugurado al inicio de su periodo.
El grupo operativo fue trasladado: una parte hacia Quepos, mucho más al norte, a las instalaciones que antes albergaron la Academia de Guardacostas, y otra hacia la base de Golfito, adentrada en el golfo Dulce. Esto duplicó los tiempos de respuesta y redujo el margen de reacción ante alertas por posibles cargamentos de droga cerca de la península de Osa.
La decisión generó una gran oleada de críticas y cuestionamientos. En julio pasado, el ministro Campos admitió que decisiones polémicas, como el retiro de Guardacostas de zonas sensibles como Drake, estaban bajo escrutinio.
El Triángulo de Osa —comprendido entre la isla del Caño, el Parque Nacional Corcovado y Sierpe— es considerado por agencias internacionales, como la CIA y la DEA, y por las autoridades judiciales nacionales como uno de los principales puntos históricos de ingreso de cargamentos de droga provenientes de Sudamérica hacia Costa Rica. Se estima un flujo de hasta 500 toneladas anuales de cocaína.
Las justificaciones
Pese a que unos meses antes el Gobierno chavista había anunciado la inauguración de un nuevo puesto de Guardacostas en un terreno costero, gracias a varias donaciones, Jiménez Steller ordenó el retiro permanente de los oficiales de ese puesto.
Tras ser descubierta la decisión, el entonces ministro Zamora dijo que el puesto era logísticamente inoperante y peligroso y que, además, no contaba con un muelle. No obstante, el propio Ministerio de Seguridad había prometido la construcción de un atracadero definitivo para el puesto en Drake, pero el proyecto fue paralizado.
A pesar de que el proyecto estaba avanzado y contaba con financiamiento de Estados Unidos, y de que el propio Gobierno había asegurado que todo estaba listo para iniciar la construcción, en 2025 Zamora cambió su versión. El entonces ministro afirmó que el puesto de avanzada estaba en un terreno que no era estatal y que, por esa razón, no se podía construir allí.
Incluso se valoró la posibilidad de que la municipalidad traspasara el terreno, pero hasta la actualidad no hay noticias sobre el avance del proyecto. Aun así, el muelle no era indispensable durante todos los meses del año.
El exdirector de Guardacostas Martín Arias explicó que la marea permitía, durante gran parte del año, «estacionar» las embarcaciones a algunos metros de la playa y que, cuando las condiciones eran adversas, el operativo se trasladaba temporalmente.
Pero Jiménez Steller ordenó no regresar al puesto y reasignó a oficiales de la Fuerza Pública para labores a pie. Además, trató de responsabilizar a Arias por la decisión y designó a oficiales de la Policía de Fronteras para patrullar las cercanías del río Sierpe, pese a que sus embarcaciones no tienen la misma capacidad que las lanchas go-fast que usan las organizaciones criminales.
Zona de alto tránsito narco
El Triángulo de Osa es, además, una de las principales puertas de entrada del narcotráfico internacional al país. Los dispositivos GPS o rastreadores que se colocan en lanchas y navíos decomisados en aguas costarricenses, y que terminan en manos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), han permitido trazar las rutas que utiliza actualmente el crimen organizado para introducir droga a Costa Rica.
Los aparatos han permitido a la Policía Judicial evidenciar cómo Jamaica dejó de ser el epicentro de la droga que llega al país, tal como ocurría hasta 2018.
Aproximadamente desde 2022, los trayectos más comunes parten de Colombia y otros países suramericanos vecinos, y llegan hasta diversas localidades de ambas costas costarricenses.
Una de las rutas más utilizadas tiene como punto de partida Buenaventura, ciudad costera del Pacífico colombiano desde donde provienen, en su mayoría, lanchas tipo eduardoño o semisumergibles con destino final a la zona sur o a los alrededores de la península de Osa.
La autonomía y las características de estas embarcaciones les permiten llegar hasta este sector del país.





