(Fotos) Casa abandonada convertida en búnker es un dolor de cabeza para la policía capitalina

13 de May. 2026 | 11:29 am

 

Esta casa, ubicada en pleno centro de Pavas, en la capital, funciona como un búnker para el consumo y la venta de drogas operado por el crimen organizado, pese a estar parcialmente abandonada.

Parcialmente porque, según explica Marcelo Solano, director de la Policía Municipal de San José, aunque sus propietarios no la ocupan y desde afuera luce descuidada y con múltiples problemas estructurales, sí cuenta con fluido eléctrico.

Es decir, alguien paga una factura mes a mes para aprovecharla y mantenerla operando.

La casa ha sido allanada en tres ocasiones por diferentes cuerpos policiales, como la Sección de Estupefacientes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). En 2024, 2025 y recientemente en 2026, fue objetivo de distintos operativos, pero sigue en pie.

Además de servir como guarida para los criminales y punto de concentración para personas con adicción a las drogas, esta propiedad también se ha convertido en un foco de agresiones armadas, tanto dentro de la vivienda como en sus cercanías, dado que los búnkeres suelen atraer este tipo de disputas violentas.

La alternativa para acabar con este búnker es la demolición y, por eso, la Policía Municipal mantiene procesos abiertos para conseguirlo, aunque no es sencillo. Esta vivienda, en específico, pertenece a la Asociación Solidarista de Empleados de Confecciones El Siglo S.A. Fue adquirida en 1994 y todavía tiene un valor fiscal de ₡100.000.

Tiene varios procesos de cobro judicial y prácticamente no es de nadie. Nadie conocido, excepto de la delincuencia de Pavas que la convirtió en su centro de operaciones, según explicó Solano.

La sociedad propietaria mantiene una deuda de apenas ₡295.000 con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), uno de los cobros judiciales que, al parecer, pesan sobre el inmueble.

"Probablemente esta asociación entró en insolvencia y prácticamente dejó la casa abandonada, botada. Lo que creemos es que, aprovechándose la situación, primero alguien se metió, luego ese alguien se hizo grande y luego terminó operando como un punto de tráfico de drogas o un búnker", explicó el jefe policial.

Dada la peligrosidad, la concentración de droga y los problemas estructurales, la Policía Municipal solicitó al Ministerio de Salud autorización para demoler el inmueble.

Pavas y sus sectores aledaños se encuentran bajo una intensa disputa territorial por parte de múltiples bandas. Entre ellas destacan grupos locales fuertemente arraigados, como "Los Diablos" —divididos en subcélulas de microtráfico— y la banda "Los Cuzos".

Con 39 asesinatos, este distrito fue el segundo con mayor cantidad de homicidios en todo el país durante 2025.

Muchas más en la capital

Solano explica que esta vivienda no es un caso aislado. De hecho, mantienen 11 expedientes similares en los que solicitan la demolición de estructuras abandonadas en diferentes barrios de San José.

"Es una circunstancia que pasa común. En la López Mateo en San Sebastián tenemos una casa que está en proceso de remate por la Mutual Alajuela. Entonces, el dueño de la casa ya no asume ninguna responsabilidad porque la va a perder.

La entidad no asume ninguna responsabilidad porque todavía no la tiene y, en este intermedio que puede durar varios años, la casa se convirtió en un búnker intervenido constantemente por la policía", detalló el jefe.

En ocasiones, las bandas criminales aprovechan situaciones personales de los dueños que abandonan las casas y las dejan vacías para apropiarse de ellas. También se han registrado casos en los que grupos criminales llegan por la fuerza y expulsan a los vecinos.

La ciudadela 25 de Julio, conocida anteriormente como Aguantafilo, en Hatillo, es otro de los focos de este tipo de búnkeres. Ahí tienen tres casos y una de las viviendas ya fue demolida.

Allí, gente armada llegó y sacó a las familias, mientras que, en otro caso, la señora murió y no hay herederos ni a quién dejarle la vivienda. La ley dice que debe pasar a la Junta de Educación de San José, pero ese es un proceso que no es nada fácil ni rápido, según relata el jefe policial.

La casa prácticamente quedó abandonada y ahora la asumió un grupo delictivo de la zona, que la convirtió en su centro de operaciones.

"En todos los casos, lo que buscamos es el derribo de estas edificaciones porque, como se observa en el caso concreto de Pavas, las condiciones son muy ruinosas. Son casas que están estructuralmente muy deplorables y que no encontramos cómo puede ser compatible con la vida humana si se pretendiera que alguien viva ahí", puntualizó Solano.

Un ejemplo de esto ocurre en Cañada Sur, otro barrio del distrito de San Sebastián, donde los techos de las casas se sostienen con cañas de bambú utilizadas como vigas para las estructuras en las que viven varias personas con problemas de adicción a las drogas.

En Paso de la Vaca, en pleno corazón josefino, hay otra casa convertida en búnker que ha sido allanada en cuatro ocasiones.

Comentarios
0 comentarios