Fernando perdió una pierna en un accidente y hoy salva vidas como cruzrojista

Día del Cruzrojista: la historia de Fernando, un socorrista que convirtió la adversidad en servicio
En el Día del Cruzrojista, la historia de Fernando Fonseca Badilla sobresale como un ejemplo de resiliencia, vocación y servicio. Hace una década perdió su pierna izquierda en un accidente de tránsito. Hoy, lejos de que esa experiencia lo limitara, forma parte de la Cruz Roja Costarricense y dedica su tiempo a salvar vidas.
Fernando se incorporó a la institución hace aproximadamente tres años. Desde entonces, ha participado en múltiples emergencias y se ha convertido en una inspiración para compañeros, pacientes y familiares.
Cuando se le pregunta qué significa para él ser cruzrojista, responde con sencillez:
"Dar un ejemplo. Poder llegar a atender un accidente, lo que sea, llegar donde la persona y que me vea y que tal vez diga por dentro: 'pucha, qué carga', qué manera. De hecho, me lo han dicho, que pese a que no tengo la pierna, qué carga estar aquí".
Para Fernando, su presencia en una escena de emergencia no solo representa asistencia médica, sino también un mensaje de superación para quienes atraviesan momentos difíciles.
Su primera emergencia
Aún recuerda con claridad la primera atención que realizó como socorrista.
"Mi primera emergencia fue atender a una muchacha de 15 años con una intoxicación en una fiesta. Fue impactante ver a una niña de 15 años intoxicada con droga, porque yo también tengo una hija y en ese entonces ella tenía 15 años. Cuando llegué a la casa me deshice en llanto. No me da vergüenza decirlo, porque es muy impactante ver a una niña de 15 años al borde de la muerte por una droga".
La experiencia lo marcó profundamente y le permitió comprender la dimensión humana del trabajo que realizan los cuerpos de emergencia.
Otro de los episodios que más recuerda ocurrió durante su proceso de formación.
"El más difícil fue en las prácticas, cuando uno hace el curso APA y tiene que hacer una semana en ambulancia en soporte básico y avanzado. Me tocó ver a un señor con paro cardiorrespiratorio; prácticamente ya no tenía signos vitales, pero aun así tratamos y tratamos, y al final sí se pudo salvar su vida. Verlo al borde de la muerte fue impactante".
El accidente que cambió su vida
La historia de Fernando también está marcada por el accidente que le costó su pierna izquierda. El hecho ocurrió mientras viajaba en motocicleta de regreso a casa tras realizar gestiones laborales, cuando colisionó contra un tráiler.
La lesión afectó de forma irreversible la arteria femoral. Sin embargo, permaneció consciente durante todo el proceso, por lo que recuerda con detalle lo ocurrido aquel día.
A pesar de la amputación, continúa desempeñando su labor como socorrista con disciplina y compromiso. Reconoce que ha debido adaptarse en materia de movilidad y tomar mayores precauciones durante los desplazamientos, pero asegura que eso no le impide responder cuando una emergencia lo requiere.
Para él, cada paciente que logra recuperarse representa una recompensa invaluable y una confirmación de la importancia del trabajo que realiza junto a sus compañeros.
Finalmente, envió un mensaje a quienes consideran que una limitación física puede impedirles alcanzar sus metas. Desde su experiencia, sostiene que muchas veces las barreras más difíciles de superar son las mentales y que la determinación puede abrir camino incluso en las circunstancias más adversas.
En el Día del Cruzrojista, historias como la de Fernando recuerdan que el servicio humanitario no solo se mide por la cantidad de emergencias atendidas, sino también por la capacidad de transformar las experiencias más difíciles en empatía, fortaleza y compromiso con la vida.
